El día siguiente Kieran llega a su lugar de trabajo en su cubículo de siempre pero al pasar un rato nota que Steve no ha llegado lo cual lo inquieta, Kieran se levanta de su lugar y camina hacia unas compañeras de trabajo que se encontraban hablando en el área de descansos, son las típicas chicas chismosas que existen en todos los trabajos al acercarse a ella con una silla la coloca al lado de ellas y se sienta con el respaldo hacia adelante y las piernas abiertas, las chicas fruncen el ceño y miran a Kieran y las 3 chicas sentadas con tazas de café en sus manos se quedaron calladas. Kieran les sonríe — ¿De que hablan? — pregunta apoyando su mandíbula en la espalda de la silla.
—No es de tu incumbencia Kieran siempre estás hostigando — su disgusto en la voz era notable. — okey escuchen voy al grano — da una pausa—. Ustedes qué son unas muchachas bastante inteligentes y sobre todo muy observadoras me recuerdan mucho a mis tías siempre atentas a todo y a todos — una chica interrumpe abruptamente — ¿Cual es tu punto? — dijo con desesperación. — Bueno quería saber si ustedes saben algo sobre Steve, ya que hoy no vino y su escritorio está desocupado al menos de las cosas que el utilizaba y como las colocaba—. Así que ¿saben algo de él? — pregunto y sus ojos reflejaban curiosidad. Las chicas se miraron entre si, una de las chicas se aclaró la garganta se arregló un mechón de pelo que le caía en la frente, Kieran pensaba que era un chica linda pero era muy chismosa, la chica lo miro a los ojos — bueno escuchamos por ahí que el renunció — dijo susurrando—. Lo encontraron con la señora de la limpieza en una escena inmoral y lo obligaron a renunciar — el rostro de Kieran muestra confusión. —Con la señora de la limpieza osea ¿Lucy? — comenta mirando a las chicas y todas asienten. Esto no le convencia a Kieran pero se levanta de la silla — les agradezco bastante señoritas — camina a la puerta de salida del comedor deteniéndose justo y en la puerta y volteando a ver a las chicas —Chismosas — les muestra una sonrisa amplia y se apresura a salir mientras escucha de fondo a las chicas maldecirlo.
Ante la inquietud de no saber nada de Steve lo siguiente que haría Kieran es buscarlo la pregunta que se hacía era ¿Donde buscarlo?, Kieran recordaba muy bien que Steve se la pasaba afuera comiendo en las horas de descanso más nunca decía donde pero lo que si decía era el ir siempre de visita a la tienda de Nicole la cual Kieran nunca había visitado así que se decidió a ir a ver si lograba averiguar algo. Espero la hora de almuerzo y salió del edificio en busca de la tienda que más o menos recordaba pues Steve le había contado donde estaba y su nombre que Kieran no recordaba del todo solo sabía que empezaba con F. Al caminar y ver de lejos locales y tiendas nota una tienda que nunca había visto una que en el espejo exterior decía TIENDA DE FORELLI, cuando estaba apunto de entrar unos niños lo pasaron empujando por atrás cuando corrían, Kieran se voltea — ¡hey! Más cuidado — exclamó se dio cuenta que estos niños perseguian a otro niño más pequeño el cual corría llorando, tenía un ojo cerrado parecía como si lo tuviera aplastado, llevaba puesta una camisa de The Flash y de su mochila colgaba un llavero con símbolo característico de este mismo superhéroe, Kieran vio como se cayó de su mochila, siguió observando a los niños hasta que desaparecieron de su vista, se acercó al llavero en el suelo y lo tomo lo miro por un segundo y se lo guardo en un bolsillo, suspiro y se peino el cabello pasando sus manos sobre su cabellera hacia atrás, prosiguió con lo que había llegado a hacer, abrió la puerta de la tienda y la campanilla anunciaba su llegada.
4.1 - Alrededor
Steve abre los ojos recibiendo la luz del día en el rostro se incorpora lentamente al borde de la cama y su mirada se dirige a un cajón de un mueble que tenía al lado derecho de la cabecera de la cama, ese cajón permanecía bajo llave y Steve lo miraba con una leve sonrisa que se empezaba a desvanecer, Steve se levantó y se dirigió a la ducha se metió bajo el agua de la regadera y se relajaba al pasar 10 minutos salió de la ducha y se vestio de la manera más informal de lo usual, se sentó en la mesa y sirvió un tazón de cereal del que más le gustaba y mientras comía miraba la caja de cereal de la parte de atrás con un pequeño juego el cual era una sopa de letras en la cual trataba de ver si encontraba las palabras ocultas.
Un sonido lo descoloca de su concentración un golpeteo que venía de la puerta principal, se levantó con una mueca de disgusto pero se recompuso rápido abrió la puerta solo sentir un aroma que golpeaba su sentido del olfato tan fresco como una brisa de aire tan único que podría decirse que nunca había sentido frente a él se encontraba Esther parada con una sonrisa tímida al ver a Steve de frente de acomodo el cabello de los lados colocándoselo detrás de las orejas, parecía que solamente se levantó y se dirigió a la puerta de Steve pues tenía puesta una pijama de perrito tanto su blusa como su pantalón combinaban y para rematar parecía que hoy no tenía puesto ningún lente de contacto ya que se le veía su heterocromía (ojos de distintos colores) y claro la luz roja que la rodeaba.
Steve le mostró una sonrisa sincera al verla pues si se alegraba de verla después de lo incómodo o extraño que fue su encuentro final, —Buenos días Steve — dijo amablemente con una sonrisa formada que resaltaba sus hermosas pecas. — Buenos días Esther ¿Te puedo ayudar en algo? — pregunta sin quitarle la mirada de encima. —Si bueno verás — suspira y junta sus manos delante de ella—. Solo quería disculparme por mi actitud la última vez. No quise irme así solamente pensé en cosas — menciona vacilante—. Fui grosera contigo y tú has sido amable estuvo muy mal mi manera de actuar en ese momento por eso me disculpo — agachó la cabeza. Steve formó una sonrisa en su rostro y movió una mano delante de él — no te preocupes por eso supuse que llevabas prisa o algo así, simplemente me sorprendió el hecho de que tuvieras un lente de contacto puesto — comento sinceramente—. Dime ¿por qué usas lentes de contacto? — pregunta con curiosidad genuina y al realizar esta pregunta la luz roja que la rodeaba se intensifica Steve se sorprendió inmediatamente aunque se mantuvo cauteloso para no delatarse. Esther se toma unos minutos para pensar — lo siento Steve, no puedo decírtelo ahora — su tono es titubeante—. Esque yo... Este tengo... Que hacer algunas cosas solo quería disculparme nos vemos — se despide con la mano en el aire moviéndola suavemente mientras camina a su puerta que está simplemente al lado.