Caminando sobre las calles de Forelli, Steve miraba el cielo tratando de pensar en su siguiente paso aún así una idea aterrizó sobre él, hacia tiempo que no visitaba a sus padres pues desde que se mudó a Mislen Wish solo los había visitado 2 veces ya que Steve no le gustaba regresar a Forelli por los malos recuerdos que se apresuraban a atormentarlo inclusive el simple hecho de pensar en pisar las calles de Forelli le daban náuseas.
Steve camino en dirección a su vieja casa, apesar de que no le gustaba estar en Forelli la nostalgia hacia que se le formase una sonrisa en el rostro, la comunicación con sus padres no podía ser posible ya que ambos tanto su padre como su madre no estaban familiarizados con la tecnología no sabían utilizar un celular ni siquiera mandar un correo electrónico preferían las cartas cosa que Steve no podía enviar ni tampoco recibír pues ya no existen los carteros aunque sus padres se aferraban a la idea de que si.
Y ahí estaba la casa en la que creció tan linda como la recordaba un bonito hogar, 2 plantas con un color gris tan fuerte que parecía pintada con mina de lápiz, la entrada daba directamente a la calle y el pequeño garaje se encontraba algo descuidado notablemente en la puerta blanca que estaba algo oxidada pero la entrada era la misma con el timbre de lado derecho y una silla mecedora afuera, Steve tocó a la timbre que ya se escuchaba más como un chillido de un roedor, la puerta se abre hacia dentro de ella salió la madre de Steve con su cabello plateado unos lentes grandes y gruesos que hacían que sus ojos se vieran enormes su piel tan arrugada y que al mismo tiempo hacia que se le vieran unos lunares en el cuello que no tenía antes cuando era más joven sus manos mostraban através de su piel venas tan notorias que parecían estar afuera.
—¡Mi bebé! — dijo con tono de sorpresa mientras extendio sus brazos y abrazaba a Steve fuertemente y cálidamente al mismo tiempo—.Mi hermoso niño, no tienes idea de cuánto te hemos extrañado.
—Yo también los he extrañado mucho — respondió con voz serena. El abrazo de su madre solo hizo que se sintiera de nuevo como un niño y olvidará todo lo demás sentía una seguridad incomparable.
—Entra a casa — lo deja de abrazar tomándolo de la mano y haciendo que entre a la casa—. Tu padre está en el salón principal probablemente viendo la televisión — le da una sonrisa — deberías ir a saludarlo.
—Si tienes razón gracias mamá — corresponde la sonrisa.
—Te serviré algo de comer — afirma con emoción.
—No mamá te lo agradezco pero solo vengo de paso tengo que irme lo antes posible, hay asuntos que debo atender — su mente paseaba en los acontecimientos que se avecinaban para el día domingo.
—¡Ay mi amor! Es una lástima — dijo tras un suspiro —pero lo entiendo perfectamente.
Steve camino al salón principal y vio a su padre sentado viendo el televisor.
El padre de Steve apenas si lo volteo a ver.
—Asi que eras tú — comento el padre sin despegar los ojos del televisor.
—Si era yo, quería ver cómo estaban.
—Estamos bien chico de eso no te preocupes —respondio al instante el padre de Steve.
—Lo puedo notar — ríe suavemente — y me alegro mucho de que así sea.
—Parece que te va bien también — lo voltea a ver por unos segundos y regresa su vista al televisor—.¿Por que no te sientas? —pregunto mientras se rasca el mentón.
—Vengo de paso pero vendré otro día con más calma a pasar un rato con ustedes.
El padre de Steve nunca fue tan demostrativo de afecto más, sin embargo, se le notaba la felicidad de tener a Steve en casa almenos por un momentito.
—¿Que tal está la niña Nicole? — preguntó con una tos leve.
—La niña Nicole está bien papá, no te preocupes que tanto ella como yo estamos estupendos.
La madre se asoma al salón principal.
—Hijo ¿deverdad tienes que irte ya?
—Perdon mamá pero si debo irme pero volveré uno de estos días lo prometo.
Steve camina hacia la salida de la casa pero se detiene en la entrada del salón principal.
— Los amo mucho les prometo que vendré más seguido — les sonríe.
Una luz verde alrededor de su madre y padre se intensifica, Steve puso darse cuánta de la luz verde que los rodea aunque pensaba como pudo dejar pasar desapercibido las luces de sus padres.
—Tambien te amamos mi niño — menciona la madre echando una mirada al padre de Steve que asiente suavemente.
—Nos vemos.
Ahora Steve no deseaba nada más que quedarse con ellos, sin embargo, tenía que ir a ver a Kieran y hablar de lo que harían el domingo. Steve toma camino a la única parada de autobus de Forelli.
8.1 Corazón Herido
La mente de Nicole vagaba acaba de hacer una idiotez no quería pero necesitaba algo así, almenos eso pensaba ella, aunque también pensaba en la última vez que estuvo aquí en la cima junto al estanque comiendo una tarta de Pie de queso que Steve había traído pero estaba completamente aplastada ya que no se le había ocurrido que eso podría pasar típico del tonto de Steve.
Mike se viste en su rostro una sonrisa notoria, Nicole también se vestía más en su rostro había más oscuridad que felicidad, aunque lo disfruto mucho al mismo tiempo pensó que no era lo que en realidad buscaba. Mike se pone de pie ya vestido y mira a Nicole.
—Vamonos, te dejare en tu casa, acabo de recordar que tengo cosas que hacer — se acomoda la camisa.
—No quieres pasar un rato más aquí sentados — dijo Nicole con sus ojos sobre Mike.
—No seas necia tengo cosas que hacer vámonos — se acomoda el cabello.
—Bueno está bien — responde poniendose de pie.
Mike camina de regreso al inicio del sendero y Nicole trataba de seguirle el paso desde atrás, tardaron más en bajar que en subir, en camino Nicole pensó que Mike tuviera que hacer algo importante ahora era bueno ya que se sentía sucia solo quería ir a su hogar a darse unaarga ducha y aclarar sus mente. La mira de Nicole bajo a su pecho viendo el collar que Mike le regaló viendo el brillo sobre la cadena que decía MIKE una sonrisa se asomó en sus labios y supo que no todo era tan malo.