Los Liberadores

11 - Cerecita

Nicole observaba y observaba su teléfono cada vez que veía que el reloj había avanzado un poco esperando ver el mensaje de Mike aceptando ir con ella a comprar lo que ella necesitaba, esas cortinas de la tienda ya necesitaban un cambio. Miro por última vez si teléfono y pensó que talvez tenía algo que hacer, tampoco quería llamarlo ni molestarlo así que decido mandarle un mensaje a Steve que normalmente la acompañaba a este sitio cerca del parque Rollins.

—Hey Steve necesito que me acompañes a comprar unas cortinas para la tienda y quien sabe talvez algo más pero eso lo veremos sobre la marcha.

Nicole tomo una ducha larga y entre el agua que caía sobre su cuerpo inconsciente comenzó a llorar, ni siquiera ella entendía porque lo hacía pero ahí estaba sintiéndose ¿Sola?, ni siquiera ella sabía si era eso o porque sentía que le habían robado algo sagrado.

Al finalizar su ducha se viste para ir a traer sus cortinas se coloca un gancho en el cabello en forma de abeja que tenía desde que era una niña en su mente recuerda las veces que molestaba a Steve diciéndole que tenía una abeja en la cabeza cuando él no daba cuenta y ella le colocaba el gancho encima para que se asustara, ella de pequeña no lo sabía pero ahora que era adulta sabia muy bien que Steve fingía el susto, pues el ya sabía que era una abeja falsa así que de tantas veces que Nicole le hacía lo mismo el simplemente fingía estar asustado para verla reír mientras ella recordaba esto no podía evitar sonreír, colocándose el gancho y mirándose al espejo, se colocó un vestido largo amarillo con adornos blancos en cuadritos, no se coloco los lentes pues aunque no miraba bien Mike le había dicho que se miraba más bonita sin ellos sus zapatillas eran blancas y bastante ligeras para poder caminar revisó su teléfono para ver si Steve le había respondido.

Hola Niki me alegra mucho saber de ti, voy no podré acompañarte de que siempre lo hago pero hoy me es imposible, será en otra ocasión.

Nicole suspira decepcionada y ya se puede hacer la idea de ir sola a comprar, pero tampoco quería que Steve sintiera obligación para acompañarla así que pensó en no contestar pero se dijo así misma

— Puede ser que piense que estoy enojada — tomo su teléfono.

Esta bien, por cierto no me digas Niki.

Nicole salió de su casa lista para tomar el largo camino al mercado cerca del parque Rollins.

11.1 Cerecita

Se disponía a salir de su habitación pero antes de eso admiraba la hermosa figura de un ave echo con origami que Esther le había regalado, los ojos se le iluminaban y su pecho se sentía tan amplio y libre podía sentir que las preocupaciones se borraban de su vida, algo que fue interrumpido por la vista que tenía al reloj que estaba en la pared y marcaba las 11 am, salio de su habitación y se dirigió a la casa de Kieran.

Al llegar después de un rato Kieran estaba en su garaje estaba sacudiendo los asientos del auto con un cepillo, Steve llevaba en su mano una bolsa amarilla con unas cosas dentro, Kieran al verlo sonrió y caminó hacia él.

— Creí que nos veríamos a las 4:50 pm — su mirada se posó sobre las bolsas amarilla que llevaba Steve.

— Y sigue siendo así, solo vine a dejarte esto — levanta la bolsa a la altura del rostro de Kieran — son algunas bebidas con azúcar y unas galletas para cuando la niña esté en el auto—. Guardalas en la guantera — Kieran tomo la bolsa haciendo un saludo militar.

—Nos vemos luego Kieran — se dio la vuelta y empezó a caminar alejándose de Kieran.

Steve volvia a su habitación cuando vio en su puerta a la casera que era una señora ya mayor de unos 60 años con su cabello canoso y sus anteojos gigantes que hacía que sus ojos se vieran 10 veces más grandes.

— Señora Irma, que gusto verla — se coloca frente a ella con una sonrisa — ¿me estaba buscando? — le cuestionó viendo el pequeño cuaderno viejo que ella sostenía en su mano.

— Jovencito es un gusto igualmente, si lo buscaba venía a cobrar la renta.

—¿Un domingo? — pregunta con sincera curiosidad.

—Es el único día en que encuentro a todos los inquilinos — responde haciendo una mueca con la boca.

— Entiendo — aclara y saca su billetera revisando y contando billetes hasta poder llegar a la cifra del alquiler — aqui tiene — extiende los billetes y la señora Irma los toma.

— Muchas gracias muchacho, cuídese mucho — besa los billetes y se persigna dando la espalda a Steve y dirigiéndose a la puerta de Esther.

La mira un momento pero luego de unos segundos abre su puerta y en el suelo mira un papelito en el suelo al levantarll pudo leer.

— Buenos días Steve o Buenas tardes o noches, cuando leas esto Jeje, Soy Esther te busque pero no estabas así que te dejo esta nota para decirte que tengo un nuevo celular, estoy muy emocionada nunca había tenido uno y claro ahora también tengo un número y me alegraría mucho que seas mi primer contacto, posiblemente hoy regrese a mi habitación muy tarde por si quieres hablar o solo podrías escribirme o llamarme.

Te dejo mi número con mucho cariño ESTHER...

Steve termina de leer con atención y mira al final el número de Esther y guarda el papelito en su bolsillo trasero, mira la puerta de Esther en el pasillo afuera y también a la Señora Irma.

— Esther salió, posiblemente regrese muy tarde.

— No puede ser, realmente pensé que estaría acá.

— Le diré que la paso a buscar — aseguró Steve sonriendo.

— Gracias muchacho, iré a las demás habitaciones — aclaró caminando con su cuaderno amarillo en la mano.

11.2 Cerecita

Nicole había llegado al Mercado el cual estaba lleno pues al ser domingo era un día para que todos puedan visitar este lugar sin mayor problema, Nicole estuvo 2 horas buscando las cortinas ideales para poder colocar en su tienda y las consiguió, unas bonitas cortinas lila con unos remolinos marcados en los costados y puntitos blancos por todas partes que hacían que fuera sobresaliente, se llevó 2 de estas al ser ya de tarde cerca de las 2 PM se dispuso a comer algo en una carreta que estaba a un costado de una venta de zapatos.




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