Los Liberadores

12 - Otro error

No se podía hacer una idea de cómo o porqué alguien le haría eso a una niña, Steve abrazaba a la niña y ella también Steve se limpió las lágrimas con la mano ya que tenía guantes puestos y limpio las lágrimas de la niña con los pulgares, Kieran entra al sitio y mira su alrededor asqueado en un movimiento se tapa la nariz y hace una arcada.

— No seas exagerado — exigió Steve mientras se ponía de pies tomando la mano de la niña — ¿encontraste algo más? — pregunta Steve caminando hacia Kieran.

— No, nada no encontré absolutamente nada necesario, más que sangre — afirmaba mientras sus ojos miraban a la niña que se ocultaba detrás de Steve — ella es la famosa Cerecita — dijo en un tono sensible.

— Si es ella, oye es mejor que salgamos de una vez, no quisiera quedarme más tiempo acá — le da un vistazo de reojo al lugar — no quiero ni pensar lo que le hacían.

—Si tienes razón vámonos mejor, pero creo que sería bueno que le cortamos esa cadena a la niña — la mirada de Kieran estaba en una cadena que la niña tenía en el tobillo y tenía la cadena enganchada en uno de los tubos del soporte de la cama.

— Ni siquiera me di cuenta de eso, dame la pinza corta cadenas — extiende la mano a Kieran.

— Eres estúpido si la dejamos en unos arbustos abajo.

— No me jodas es cierto — se coloca una mano en el rostro — y ahora como la sacamos, regresa por la pinza Kieran.

— ¿Es enserio? Son 4 pisos — alega viendo hacia fuera de la habitación, luego mira a la niña y se encoge de hombros — volveré enseguida.

Steve asiente y Kieran sale de la habitación para ir por la pinza. Kieran corre con prisa através de las escaleras con cuidado de no tocar los soportes laterales pues quien sabe de que estarán manchados aparte del hecho de lo oxidado que este mismo se encontraba, cuando Kieran se acercaba al primer piso escuchó un sonido era algo grande moviéndose se asomó levemente tras las escaleras y vio algo que le heló la sangre, un hombre grande vestido con una camiseta negra y alguno tatuajes por los brazos caminaba por el primer piso viendo hacia los alrededores con un arma en la mano apunta a todas direcciones, Kieran empezó a sudar frío y sintió como se extendía un miedo en su cabeza, rápidamente se incorporó corríendo con máximo silencio posible de regreso con Steve, con pasos rápidos y nerviosos, empieza a escuchar como este hombre sube las escaleras y eso hace que se apresure aún más.

Steve estaba con la niña, ella se encontraba sentada en el suelo y Steve estaba revisando el tubo metálico en el que estaba enganchada la cadena, Kieran entra apurado recuperando el aliento si cara mostraba pánico y se miraba pálido.

— ¿Que te pasa? — lo mira con extrañeza, pero al notar su rostro pálido y casi sin vida se levanta y lo mira directo — ¿Estas bien?.

— Chsst — calla a Steve mientras cierra la puerta — Mierda, Steve hay un hombre armado abajo, que vamos a hacer no podemos bajar.

— Estás jodiendo, no puede ser.

— Estaba subiendo y sin lugar a dudas viene para acá — su tono parece ser desesperado.

— Cálmate — le dijo mientras voltea a ver a la niña que seguía sentada en el suelo jubagando nerviosamente con su cabello maltratado sin quitarle los ojos encima a Kieran y Steve, en la mente de Steve se daba la pregunta ¿Como le quitamos la cadena a la niña y por dónde carajo nos vamos?, se lo preguntaba pero sabía que no tenía tiempo para nada, Kieran colocó su mano en el hombro de Steve y este lo volteo a ver.

— Hay una escalera fuera de la ventana de una de las otras habitaciones, la vi cuando revise los otros cuartos — afirmó tratando de hablar calmado — la escalera no llegá al suelo tendremos que saltar a un balcón de al lado pero de ahí para abajo es más fácil — sugirió con un semblante serio.

— Okey pero eso solo nos resuelve una duda — se acerca y susurra a Kieran — como sacamos a la niña con esa maldita cadena que tiene en el tobillo, no podemos llevarnos la cama, tenemos que cortarla si o si.

— Lo había olvidado — se toma la cabeza y da vueltas en la habitación. Steve piensa por un momento y su vista se queda puesta sobre la niña mientras más la miraba sentía que el techo le caia encima y una presión en el pecho lo asfixiaba pero se recompuso.

—Escucha Kieran, sal por esa ventana que dijiste que tenía una escalera y baja y prepara el coche enfrente del edificio listo solo para arrancar — ordena Kieran con una mirada decidida.

— Pero y tu y la niña ¿que harás? — Pregunta sorprendido.

— Tengo una idea complicada pero puede funcionar.

— Steve lo entiendo pero no quiero que te maten por Dios.

— Confía Kieran todo saldrá bien ahora ve rápido — le da un golpecito en el hombro. Kieran duda pero sin más abandona la habitación dejando a Steve con la niña.

Steve mira a la niña y se arrodilla frente a ella.

— Tienes que hacerme un favor — Steve le sonríe mirándola a los ojos — hay un hombre que viene para acá, no le digas nada ni hagas nada si te pregunta si alguien estuvo aquí dile que no sabes—. Kieran y yo veremos cómo sacarte de aquí.

— Si entiendo — dijo con una voz casi apagada y algo rasposa.

Steve le dio un abrazo ligero y rápido la niña sonríe con nerviosismo y Steve vio eso y le dio miedo no lograr salvarla, sabía que tenía que protegerla para que pudiera sonreir sin miedo a nada.

El hombre caminaba con el arma en la mano, subía las escaleras lentamente llegando al 4to piso, miraba a todos lados con precaución, apuntaba a las orillas don el recorrido de la pared terminaba y al estar ya en el 4to piso vio las habitaciones y se quedó viendo directamente en la que se encontraba la niña.

— Si hay alguien en algún lado será mejor que salgas o juro que te haré un agujero en la cabeza — dijo con una voz severa.

Nadie contesto de una patada abrió la puerta y apunto hacia dentro solo vio a la niña abrazando sus rodillas al lado de la cama.

— Cerecita — susurró — ¿viste a alguien por acá? — le preguntó amenazante. La niña negó con la cabeza, el noto el llavero de Flash que la niña tenía en la mano y se arrodilló frente a ella — ¿Estás segura? — tomó el arma y se la coloco en la barbilla a la niña. Ella asintió lentamente y lágrimas se deslizaban desde sus ojos pasando por las mejillas hasta su boca.




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