Capitulo 1
Vamos a ver.
Estoy en una nave alienígena con dos chicas y un hombre. ¿Qué podría salir mal?
Me llamo Evangeline Navarro y, hasta hace unas semanas, mi vida era tan normal como la de cualquiera en la tierra del año... ¿2356? No, espera. Año nuevo. 2357. Je. Sigo escribiendo el 2356 como si el universo hubiese acabado en diciembre.
-¡Niña, no olvides desayunar algo! -grito mi abuela desde la cocina
Mi abuela tan hogareña, desde temprano, el olor a café y tortillas calientes flotaba por la casa. Nosotros, somos de una economía... digámosle, austera. En un mundo que ya colonizaba estrellas más allá del sistema solar. Desde pequeña, aprendí que tener becas escolares por calificación, era la única escalera para salir de esta situación.
Por eso, cuando terminé bachillerato, y entré a la Universidad Mundial de la Republica Humana (UMRH), solo tenia una meta en mi cabeza. Que alguien importante notara mi intelecto y tener un puesto de prestigio para poder comer comida caliente todos los días, y ayudar a mi familia.
-¡Desayunaré en la universidad, abuela, lo prometo! -grite, mientras me servía un vaso de agua y lo bebía de un trago.
Le planté un beso rápido a mi abuelo, que leía las noticias en su tableta, y salí corriendo hacia el autobús.
El profesor de Ingeniería Náutica Espacial nos llevó al museo fuera del campus. Primer día de clases y ya teníamos excursión obligatoria. El tipo, un ingeniero retirado de la Armada, nos guió por la sala dedicada a la flota de la República. Hologramas de planetas. Maquetas de batallas. Y cuatro estatuas: los Cuatro Grandes Almirantes.
María Zaragoza -La de los mil nombres-, Feldmann Eisenhard -el Painkiller-, John Kelvin -el Piromante- e Ivan Dragunov "El Horizonte de la República".
Mis ojos se detuvieron en un artefacto extraño: un cubo metálico lleno de paneles y botones. Un Rubik diseñado por un ingeniero psicópata.
Un chico de tez morena se acercó a la vez que yo.
-El mapa del almirante -dijo con tono histórico-. Según las historias, manda al portador a donde se encuentra el lord almirante.
Solté una risa seca.
-Son tonterías.
Él me miró, sorprendido.
-El profesor dice que en el espacio hay que mantener la mente abierta. Hay descubrimientos que ya estaban ahí antes de que llegáramos.
Crucé los brazos.
-Las fantasías no alimentan familias.
Su mirada se endureció.
-Creí que era broma cuando lo dijiste en clase.
-Mi familia debe comer -respondí-. Y yo soy la única que les dará un buen estatus.
Se marchó sin decir más.
Me quedé sola con el cubo. Entonces lo vi: un punto de luz. Pequeño, rojo, parpadeante. Como un latido.
Parpadee, para volver a ver. Nada, debió ser mi imaginación.
Salimos del museo. Una alarma sonó a nuestras espaldas.
Salieron tres jóvenes riéndose del peligro, detrás, unos guardias que corrían.
-¡Atrápenlos!
No lo pensé. Me quité del camino, extendí el pie justo cuando pasaba el ladrón y el objeto salió volando.
Era el cubo.
Aterrizó con un ruido sordo a mis pies. El ladrón, viendo que no podría recuperarlo a tiempo, siguió corriendo con sus cómplices. Uno de los guardias se acercó, doblado, intentando recuperar el aliento.
-gracias, señorita...- dijo, con su respiración agitada.
Me agaché y recogí el mapa, el cual si pesaba. Al sostenerlo, la luz parpadeó de nuevo, más intensa. Y se lo entregué.
-¿Es normal que tenga esa luz parpadeando? -pregunté.
Él, solo río. -no, debes de estar loca. Esta cosa no tiene ningún brillo desde hace años. Está más muerta que mi matrimonio.
Tras ese comentario, simplemente río y se regresó.
Esa noche, el parpadeo no me dejó en paz. Busqué en foros, enciclopedias y teorías conspirativas. Nadie mencionaba una luz. Así que creé un post anónimo:
UsuarioAnónimo2357: "Oigan, ¿alguien ha visto parpadear la luz del mapa del almirante? ¿O será que estaré loco"
Eso último, evitando revelar mi identidad de mujer.
No pasaron más que cinco minutos, para tener varios comentarios en el foro.
"¿De qué color era la luz?"
"Nah, es otro idiota queriendo fama. Recuerden que el otro decía oír una voz que le hablaba y que venía del mapa. Resultó ser falso"
"¿Cómo podemos creerte? Foto o fake."
Pensé en como revelar la información.
Estaba frente al computador tratando de analizar que decir.
Hasta que me arme de valor.
"Unos tipos quisieron robarlo del museo. Pero tropezaron frente a mí y lo dejaron caer. Ahí vi que estaba parpadeando. ¿Saben si es una réplica? ¿O era la original?"
Una espera, unos cinco minutos más y vi más preguntas.
"¿A qué hora fue?"
"sigue siendo falso. No te creo."
"oigan, es una buena pregunta. ¿Saben si es real?"
Hasta que de un momento a otro. El administrador del foro pauso mi publicación.
Al día siguiente, fue otro día aburrido y lento en la universidad, salvo que... en mis descansos, notaba miradas. Volteaba a ver en los momentos en el que el rabillo de mi ojo notaba alguna persona mirándome, espiándome.
Pero al voltear directo, no veía a nadie...
Ya en el tren, regreso a casa. El vagón estaba vacío, salvo unas personas que no les había dado importancia.
Un hombre de traje se acercó, sentándose demasiado cerca. Me aleje. Luego otro a mi otro lado. Y otro. Esta vez, enfrente.
Y cuando menos lo noté. Una bolsa negra cayó sobre mi cabeza. El pánico me cegó. Pataleé, grité, arañé. Mis gritos se ahogaban en la tela. Forcejeé con todas mis fuerzas, pero alguien me sujetó. Sentí un trapo húmedo y frío contra mi nariz. El olor químico me quemó la garganta.
-¡No...! -
La oscuridad me tragó.
Desperté en una silla, esposada, frente a un espejo negro. Ya había visto suficientes películas como para saber que querían interrogarme.
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Editado: 15.05.2026