Los lujos a mí no me importan solo a ti

Capitulo 1: La caída del oro falso

Sofía desde pequeña que el amor no se compra. había aprendido que el amor no se mide en regalos ni en promesas adornadas con oro, su madre Claudia, con manos cansadas pero corazón firme, le repetía que el cariño verdadero se reconoce en los gestos sencillos: una mirada que acompaña, una palabra que la consuela. Esa enseñanza la convirtió en brújula, en la certeza que la guiaba incluso cuando la vida parecía querer confundirla.

Años después, Sofía creyó haber encontrado en Federico un compañero que entendía esa verdad. se casaron sin ostentaciones, con la ilusión de que la honestidad bastaría para sostenerlos. Pero el tiempo, implacable, le mostró otra cara: Federico había buscado en otras mujeres lo que decía encontrar solo en ella. La traición no llegó como un grito, sino como un murmullo que se fue confirmando en detalles, en ausencias, en verdades que ya no podían ocultarse.

Sofía no lloró frente a él. No hubo reclamos ni escenas. Con la misma serenidad con la que había aprendido a distinguir lo esencial de lo superficial, pidió los trámites del divorcio. No quiso escándalos, ni venganzas, ni palabras que se pudrieran en el aire. Solo se fue, con la dignidad de quien sabe que el amor no se compra y que la fidelidad no se mendiga.

Al cerrar la puerta detrás de ella, Sofía no miró atrás. Caminó ligera, como si cada paso borrará el peso de las mentiras. En su corazón no había odio, solo la certeza de que la vida sigue, y que los lujos —los materiales y los falsos— nunca habían sido su destino.

El destino tiene una forma curiosa de equilibrar las cosas. Federico apostó por negocios arriesgados que parecían millonarios sin imaginar las consecuencias que les traen en el futuro.

En la cafetería, se encontró con su madre por la calle y le cuenta que Sofía descubrió las mentiras con el hombre que no debió casarse tras firmar el acuerdo de divorcio y bloquearlo definitivamente.

_ Perdón por no haberte escuchado antes de comprometerme con ese tipejo, no se como es que paso todo esto._ dijo Sofia con decepción.

No tienes porque culparte a ti misma mi vida, la vida a veces puede ser confusa. muchas personas que pasan por esta situación siguen adelante como si nada hubiera pasado pero otros se aferran al pasado, como yo después de dejar a tu padre y después de que me robara la herencia que me dejaron tus abuelos, me divorcie de él y estoy haciendo lo posible por mantenerme adelante. _ dijo doña Claudia con calma: Intenta reconectar con otra persona que le ha pasado similar, ya sea hombre o mujer.

Supongo que tienes razón, dijo Sofia: tal vez pueda encontrar a otra persona y hacerla feliz. pero por el momento no tengo que sanarme a mi misma.

Unas horas más tarde, Sofía manejaba por todas las calles de Mexicali (Baja California, México) para encontrar un departamento o comprar una casa para poder vivir. sin embargo una mujer de aspecto mayor y elegante agitaba sus manos al principio Sofía pensó que solo quería que le diera raite pero al bajar del vehículo para su sorpresa Doña Lucero le dio un sobre, ese sobre contenía los papeles de la herencia pero no entendió porque se los dio.

Porque me los da a mi, no tiene algún familiar que pueda hacerse cargo de su mansión, dijo Sofia con confusión.

Eso quisiera pero mis hijos ambiciosos son muy crueles conmigo, mi esposo los malcrio por tantos años hasta se arrepintió de no haberle enseñado a valorar que ellos mismos hicieran su mayor esfuerzo para conseguir lo que quieran.

Mi padre también lo malcriaron desde joven pensó que con solo engañar y robar a las personas mas queridas y cercanas tendría una vida digna pero no era así. dijo Sofia con tristeza en sus ojos.

Quédate con los papeles jovencita, en el testamento está la dirección de la mansión que no les dije a mis hijos, además la necesitas en caso de que quieras encontrar un lugar donde pasar la noche.

Está bien, muchas gracias. dijo amablemente. y Doña Lucero se despide de Sofía sin mirar atrás. Justamente antes de subirse al vehículo Sofia escucha gritos sollozos, ruidos de vidrios y muebles quebrados. Sofia le dio algo de miedo y se subió rápidamente al coche. Sin imaginar quién era que estaba gritando y rompiendo los muebles era Oscar con quien se reencuentra con Sofía en el futuro.

Mientras tanto, meses atrás, Oscar se había casado con Rosalía, una mujer ambiciosa, codiciosa y seductora. A menudo Rosalia engañaba a Oscar con hombres ricos sin imaginar que esa infidelidad saldría a la luz. dos días después Oscar entregó pruebas suficientes para darle el divorcio justo frente a ella. Rosalia no podía creer que Oscar en verdad le daría el divorcio y antes de que dijera puras excusas Oscar saca una carpeta que contenía fotos íntimas y mensajes de texto de los hombres con quien ha estado Rosalia. Rosalia se negó rotundamente a firmar los papeles del divorcio pero su padre conociendo perfectamente por cómo era realmente le gritaba y la amenazaba con firmar los papeles o publicaría las fotos íntimas a todas las redes sociales para que vieran la clase de mujer que era rosalia, rosalia aceptó a regañadientes pero lo que firmo también era una orden de restricción en su contra para que no lo volviera acercarse a Oscar.

Tiempo actual. Al llegar a casa Oscar con tanta tristeza y rabia se sintió tan culpable de no haberse dado cuenta de la clase de mujer que era Rosalia y comenzó a destruir regalos, peluches y fotos entre otras cosas más para desahogarse.




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