Los lujos a mí no me importan solo a ti

Capitulo 12: Aferrarse a la calma

La vida de Oscar y Sofía parecía retomar un ritmo sereno. El círculo literario seguía siendo un refugio, un espacio donde las palabras se convierten en bálsamo y las historias en compañía.

Cada encuentro en una celebración de la autenticidad, y aunque la sombra de Estefania seguía presente en sus pensamientos, ambos decidieron que no podían seguir viviendo así únicamente bajo el peso del miedo.

Oscar se levanta temprano, preparaba café y escribía en su libreta antes de que Sofía despertara. Ella, al verlo tan concentrado, sonreía con ternura. Habían aprendido a valorar esos pequeños gestos cotidianos: cocinar juntos, caminar por el parque, leer en voz alta bajo la luz tenue en la sala. Eran momentos simples, pero llenos de significados.

__ No podemos dejar que el pasado nos robe el presente __ le decía eso a Sofía entrelazar sus dedos con los de Oscar.

El asentía, consciente de que esas palabras eran un escudo contra la incertidumbre. Aunque sabían que Estefania era capaz de escapar, decidieron que la mejor forma de resistir era vivir plenamente, sin dejar que la amenaza los paralice.

__ Ya encontraremos la forma de poder vivir sin amenazas __ dijo Oscar a Sofía __ Además, tenemos a Federico, él está al pendiente de nosotros.

__ Si… pero también lo hace para enmendar sus errores, no te lo dije antes… pero, la semana pasada escuche la conversación que tuviste con Federico… te contó que estuvimos saliendo cuando nos conocimos y nos casamos.

__ Al menos… no es un psicópata como es Estefania ¿no? __ respondió Oscar __ Estoy seguro de que también tarde o temprano encontrará a alguien que también hizo lo mismo y necesite que lo escuche por lo menos… Él mismo reconoció que lo que hizo contigo estuvo mal. Además, te deseo que tu fueras feliz conmigo ¿o no?

__ Quizas… Quizás tengas razón __ respondió Sofía __ no me rogó que regresara con él o armaba escándalos para que le haga caso frente a todos… supongo que intentará encontrar una nueva felicidad.

Federico seguía cerca, vigilante, pero respetuoso con la intimidad de Oscar y Sofía. Su presencia era un recordatorio de que no estaban solos, de que habían manos dispuestas a sostenerlos si la tormenta regresaba.

Aunque la conversación que escuchó Federico le dio la razón, sabía que no podía seguir pensando en Sofía todo el tiempo. Recordando los momentos felices e hirientes que tuvo con ella. De repente, ve a una mujer una botella en la mano con el rostro herido con lágrimas en los ojos, recordando a su viejo yo cuando se divorcio de Sofía.

Entonces la mujer se desmayó a medio patio de la casa, Federico al verla quiso ayudarla. Oscar y Sofía al ver esta escena decidieron ayudar a la mujer, la dejaron en la cama en un cuarto de invitados mientras iban por agua y medicamentos.

__ No entiendo ¿Cómo es que paso eso?, me encontraba patrullando como de costumbre y de la nada apareció esa chica totalmente ebria __ dijo Federico incrédulo __ Y ni se porque estaba llorando.

__ Tal vez… aquí están las respuestas en su bolso… tenía esto en la mano cuando le ayudamos a levantarla. _ dijo Sofia sosteniendo una carpeta y se la entregó a Federico.

__ Son… los trámites del divorcio… Además… En esta carta, Federico abre la carta para ver qué es lo que dice y lo lee en voz alta frente a Oscar y Sofía:

Mirabel:

Ya no puedo seguir viviendo a lado de una persona que se la pasa

Todo el día engañandome con otros hombre mientras me

La paso partiendo el lomo trabajando para que tengas una buena

Vida junto a mi, Ahora me doy cuenta de que todo lo que hago no

Parece importarte ¿Verdad? Hay te deje los papeles del divorcio en la mesa,

Me iré a Torreón a vivir con mi familia y espero que hayas firmado

los papeles para no verte nunca más.

Benny

__ “Guau… ella, es identica a mi en verdad” __ dijo Federico en su mente __ Tal vez pueda animar a Mirabel y… pueda conocerla mejor.

Horas más tarde. Las noches eran las más difíciles. El silencio traía consigo la memoria de lo ocurrido, y Oscar se mantenía alerta, escuchando cada ruido. Pero cuando Sofía se acurrucaba a su lado, el miedo se disipaba poco a poco. En esos instantes comprendía que la paz no era la ausencia de peligro, sino la decisión de aferrarse a lo que realmente importa.

Mientras tanto, la mujer que los muchachos ayudaron despertó pero con miedo en sus ojos, pensando que algo malo le iban a hacerle. Pero Federico llega con una bandeja de comida e intenta tranquilizarla.

__ ¿Quién eres? ¿qué quieres hacer conmigo? __ pregunto con miedo y pánico sosteniendo un bate de baseball en la mano.

__ Tranquila… no vine hacerte daño, solo vine a darte la cena __ dijo Federico __ no es un secuestro… te encontramos tirada en el patio de la casa de mi amiga. estabas tan ebria que traías una botella de vino de mango en tu mano derecha.

__ Oh… sí eso.

__ No quiero ser un metiche contigo pero encontré estos… documentos en tu mano izquierda. Te llamas Mirabel ¿verdad?.

__ Sí, y esos documentos… que encontraste, son mis tramites de divorcio y la carta que dejó mi ex esposo cuando se fue a Torreón con su familia __ dijo Mirabel mientras comenzó a sollozar frente a Federico _ Fui una tonta en ponerle los cuernos con todo el mundo *solloza* jamás me perdonaría a mi misma por lo que le hice.

Federico al escuchar los arrepentimientos de Mirabel se recordó a sí mismo cuando estuvo con Sofia y como ella dejó la carta y los trámites de divorcio en la mesa, y recordando la conversación de Oscar y Sofía cuando hablaban de él, Federico sin dudarlo dos veces intentó consolarla con solo abrazarla.

__ Se lo que se siente… yo también herí a alguien a quien yo amaba con todo mi ser… se llamaba Sofía, cuando nos conocimos yo era un muchacho bastante tímido y empecé a conocerla poco a poco, y cuando nos casamos empecé a beber y salir de fiesta en fiesta robandole su mesara…




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