Los Lunes con Chía

Capítulo 2: Bailar en público sin que nadie te invite

CHÍA

Capítulo 2 — Miércoles

Deseo N°4: Bailar en público sin que nadie te invite

La Lista | Aksanera | Invierno

✦ La moneda ✦

Había una regla.

No era una regla que alguien le hubiera enseñado a Chía ni que hubiera leído en ningún lado. Era una regla que había inventado ella sola un martes por la tarde con una moneda de cincuenta céntimos y demasiado tiempo libre, que en Chía se traducía en exactamente doce minutos porque después de doce minutos sin hacer nada el silencio empezaba a tener un peso que prefería no examinar demasiado.

La regla era simple.

La lista tenía cien deseos. Los cien deseos eran de ella, o habían sido de ella, o eran de ella ahora, dependiendo de cómo uno eligiera verlo. Y cada martes Chía se sentaba a la mesa de la cocina, ponía la lista frente a ella, elegía al azar tres números del uno al cien, y tiraba la moneda dos veces para eliminar. El que quedaba era el deseo del miércoles.

Era un sistema completamente razonable.

Chía encontraba que los sistemas razonables producían resultados interesantes porque los humanos, en general, tomaban las decisiones más reveladoras cuando creían que el azar las había tomado por ellos.

El martes tiró la moneda.

Primero salieron el 4, el 17 y el 63.

Deseo N°17: Aprender a andar en bicicleta sin manos.

Deseo N°63: Comer en un restaurante completamente sola y disfrutarlo.

Deseo N°4: Bailar en público sin que nadie te invite.

Primera tirada: eliminó el 63. Segunda tirada: eliminó el 17.

Quedó el 4.

Chía miró el número durante tres segundos. Luego miró la moneda. Luego volvió a mirar el número.

Bailar en público sin que nadie te invite.

La frase estaba escrita con esa letra que Chía conocía de memoria, letra que inclinaba las íes hacia la derecha cuando estaba entusiasmada y que apretaba las emes cuando estaba seria. Esta entrada tenía las íes inclinadas. La habían escrito con entusiasmo.

Chía no tenía ningún problema con bailar en principio. El problema era que tenía los recuerdos completos de alguien a quien bailar en público le costaba exactamente tanto como a ella le costaba entender por qué la gente lloraba en las películas de animación. Es decir, bastante.

Así que la pregunta real era: ¿cómo iba a bailar en público alguien que recordaba perfectamente no saber bailar?

La respuesta obvia era buscar ayuda.

Chía agarró el teléfono.

— — —

Noel Andrade atendió al segundo ring, lo que en sí mismo era información importante porque Noel Andrade era la única persona que Chía conocía que atendía el teléfono antes de que uno terminará de decidir si realmente quería hacer esa llamada.

NOEL: ¿Chía? ¿Estás bien? ¿Pasó algo?

CHÍA: Estoy bien. ¿Por qué asumo que pasó algo?

NOEL: Porque son las dos de la tarde de un martes y tú no llamas los martes. Tú mandas mensajes de voz los martes porque dices que llamar los martes interrumpe el flujo de la semana.

Chía procesó eso.

CHÍA: ¿Eso dije?

NOEL: Textual. Hace tres semanas.

CHÍA: Tiene sentido. Oye, quiero bailar.

Silencio de dos segundos.

NOEL: ¿Perdón?

CHÍA: Bailar. En público. Esta semana.

Otro silencio. Más largo esta vez. Chía imaginó a Noel al otro lado del teléfono revisando si la llamada era real o si alguien le había robado el número.

NOEL: ¿Tú? ¿Bailar? ¿La misma Chía Loudest que en el cumpleaños de Valentina se quedó sentada toda la noche diciendo que le dolía el pie?

CHÍA: No me dolía el pie.

NOEL: Ya sé que no te dolía el pie.

CHÍA: Entonces.

NOEL: Entonces nada, me alegra que lo admitas. ¿Y a qué viene este cambio de vida?

Chía consideró la pregunta.

CHÍA: Tengo ganas.

Otro silencio. Pero este era diferente. Este era el silencio de alguien que acaba de escuchar algo que le parece bien y que todavía está decidiendo cómo reaccionar.

NOEL: Mira, yo no sé qué te pasó ni qué tomaste ni quién eres y qué hiciste con mi amiga, pero me parece perfecto. ¿Cuándo?

CHÍA: ¿Esta semana?

NOEL: Esta semana qué, sé más específica, que yo tengo agenda aunque no lo parezca.

CHÍA: ¿El miércoles en la noche?

El grito de Noel fue tan fuerte que Chía tuvo que alejar el teléfono.

NOEL: ¡El Joker los miércoles tiene noche latina! ¡Lo sabía! ¡Lo sabía que algún día ibas a querer ir al Joker! Chía, juro que llevo dos años esperando este momento, tienes idea de las veces que te invité y me dijiste que tenías sueño y eran las ocho de la noche.

CHÍA: Eran circunstancias distintas.

NOEL: Eran siempre las mismas circunstancias. Oye, ¿sabes qué? No importa. Miércoles, Joker, ocho de la noche. Yo paso a buscarte o nos encontramos allá.

CHÍA: Nos encontramos allá.

NOEL: Perfecto. Ay, Chía, esto va a ser increíble. Voy a buscar qué ponerme ahora mismo.

CHÍA: Son las dos de la tarde del martes.

NOEL: Exactamente, tengo solo treinta horas para prepararme. ¡Chao!

Y cortó.

Chía se quedó mirando el teléfono un momento.

Treinta horas le parecía tiempo suficiente para cualquier cosa.

Se equivocaba en una cosa.

— — —

✦ El armario ✦




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.