Los mellizos Quintana

Extra 2 - Mejores amigas

Las chicas entraron a la residencia, contando chismes y soltando risitas. Subieron al cuarto de la dueña de la casa y dejaron las cosas en el suelo.

—Sabes que mis padres no están, siéntete como en casa —dijo la castaña.

La pelirroja, que ya había ido a casa de su amiga muchas veces, asintió y se recostó en la cama. La castaña se sentó frente a su escritorio para prender su laptop. Se suponía que iban a hacer la tarea, pero a las dos les gustaba ver videos musicales antes de hacer sus labores.

—Hoy le guiñé el ojo a Víctor —rio la chica y giro la silla para quedar cara a cara con su amiga—. Él sólo me sonrió y siguió de largo.

—Tiene novia y la ama, todos lo sabemos.

—Ya sé —dijo con fastidio—. De seguro Quintana le dio agua de calzón, por eso está todo idiotizado por ella.

Amanda rio con fuerza.

—Eres una tonta, Felicia.

—¡Claro que no! Yo sé que ella no es tan dulce como parece ser —dijo Felicia con seguridad—. A veces me da la impresión de que finge.

—¿Por qué dices eso?

—Es que es ilógico que alguien sea tan perfecto como ella, ¡de seguro está actuando!

—Quizás —se quedó pensativa—. De seguro su hermano también, ¿no?

—Él es un papucho, se me bajan las bragas cada vez que pasa delante de mí — soltó una risita burlona y fingió abanicarse.

Amanda sonrió forzada.

—Sí, es guapo pero no me cae bien.

—Ya lo sé —rodó los ojos—. Estás celosa porque está con Ariana... —dijo con fastidio.

—No es eso, no me da confianza... aunque puede que sí sean celos. —Ariana había llamado la atención de la pelirroja desde que la vio por primera vez y aseguraba que la morena se merecía alguien mejor que ese idiota.

—¿Ah, sí? Pues a mí Ariana no me cae bien. —Se cruzó de brazos.

—¿Por? —Amanda alzó una ceja—. Ella es muy amable.

—Puede que esté celosa...

La pelirroja alzó ambas cejas.

—¿En serio te gusta Quintana?

—¿Eh? —Rio con diversión.

—Dijiste que estás celosa de Ariana...

—Sí, pero no me gusta Erick —aseguró.

—¿Entonces?

—¿Quién será? —Preguntó con diversión, parándose de la silla y dirigiéndose a su amiga—. ¡Pues tú, tontita!

Amanda casi se ahogó con su propia saliva. Cuando logró recuperarse, miró a su amiga con impresión.

—¿E-en serio?

—¡Sí! —Felicia se lanzó sobre ella y rodeó su cuello con sus brazos—. Amanda, eres muy guapa —le susurró, logrando estremecer a la pelirroja.

Amanda instintivamente puso sus manos en la cintura de su amiga.

—Fe-Felicia, qué cosas dices. —Quiso alejarla pero la castaña no se dejó, al contrario, se acercó más.

—Tu cabello huele bonito —le susurró.

—¡Felicia, ¿qué te pasa?! —Reclamó Amanda. Conocía a su amiga, sabía que era impulsiva y no pensaba las consecuencias de sus actos.

A pesar de que sus personalidades eran muy distintas, las chicas eran las mejores amigas. La pelirroja, a pesar de ser guapa, siempre había sido recatada y poco sociable, sí charlaba con alguno que otro compañero pero hasta ahí. No supo cómo se enteraron las porristas, pero ellas lograron difundir sus preferencias sexuales, haciendo que le hablaran cada vez menos en la escuela. Cuando llegó Felicia, a mediados de primer año, se convirtió en su mano derecha, era su única amiga, la que la apoyó sin importarle las habladurías de los demás, la que estuvo a su lado en momentos buenos y malos; Amanda no quería perder a su mejor amiga por una locura.

—Amanda —la castaña se separó un poco de ella y la vio a los ojos—, me gustas.

—Creo que estás confundida —dijo la pelirroja con tono duro.

—No, es verdad. Me gustan las chicas... o tal vez sólo me gustas tú...

Amanda se ruborizó y sintió que su corazón comenzó a latir con fuerza. Ella quería a su mejor amiga y obviamente le parecía hermosa, pero había reprimido todos sus sentimientos porque no quería arruinar su amistad.

—Hey, claro que no, a ti te gusta Víctor, ¿no?

—Es guapo pero no, él no me gusta.

—¿Y por qué le guiñas el ojo?

—Por diversión, dah —dijo con obviedad.

—Pero...

—Nada de peros, me gustas, entiéndelo.

Amanda fijó su vista en la pared. Segundos después miró a su amiga.

—¿Lo dices en serio?

La castaña juntó sus labios con los de ella y le dio un tierno beso.

—Eres mi mejor amiga.

—Y tú la mía... no quiero que se arruine nuestra amistad —murmuró la pelirroja.

Felicia volvió a besarla, esta vez con más ímpetu, y Amanda no pudo evitarlo, le correspondió.

—Somos las mejores amigas, lo nuestro jamás se va a arruinar —dijo, entrelazando sus dedos con los de Amanda.

La pelirroja le sonrió y la abrazó, sin tener idea de que para la castaña todo era un simple juego.

Pobre Amanda:C

Te pasaaas, Felicia



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En el texto hay: juvenil, juvenil y escolar, juvenil y drama

Editado: 30.07.2026

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