Los Mismos de Antes

Capítulo 3: Hora de correr

La semana pasó con relativa normalidad. Se me fue entre clases y pensando cómo hablarle a Camila. No habíamos vuelto a hablar desde su llegada., no porque no quisiera, pero no sabía cómo retomar el contacto con ella, me sentía con algo de vergüenza por no reconocerla y por haberle dejado de hablar.

Finalmente llego el viernes con ese olor a fin de semana que solo tiene Cali, todo en la ciudad se vuelve más alegre que de costumbre es una energía extraña que es difícil de explicar, pero solo la sientes. Gero y yo salimos de la universidad felices de haber coronado nuestra primera semana de clases, fuimos directo al barrio, íbamos con hambre así que paramos en la panadería del papá de Gero nos sentamos a comer unos buenos recién salidos del horno, en ese lugar siempre los amigos de Gero podíamos comer sin pagar.

Poco a poco los demás muchachos del grupo fueron llegando al punto de reunión, primero llegó Francisco o Pacho, con sus 23 años y esa pinta de profesor que no convence a nadie porque siempre está mirando a qué mujer conquistar, es el mayor del grupo antes no era muy amigo nuestro, pero empezamos a coincidir sacando a nuestros perros y se unió a nosotros ya que la mayoría del grupo de su generación se habían ido del barrio o tenían problemas legales.

Seguido fue llegando Emilio, sudando en su bicicleta venia de estudiar en el SENA, tiene 16, es una persona muy humilde, noble y alegre, siempre con una sonrisa que hacía olvidar que cargaba con la presión de sacar adelante a su familia y no seguir los pasos de sus hermanos que estaban en la cárcel.

Después Alejo, impecable como siempre (creo que es el único de nosotros que sabe qué es la combinación de colores) es el gomelo del grupo o el que tiene mejor economía, estudia arquitectura en una de las mejores universidades de la ciudad, a sus 19 año es un imán para las mujeres el problema es que no le gustan, es cree que no sabemos y aún nos lo esconde así que solo esperamos que se sienta cómodo y nos cuente, es nuestro amigo y lo queremos tal como es.

Finalmente llegó Rafael o el Costeño ya tiene 18 años de los cuales ha vivido 7 en Cali, es demasiado enérgico y siempre está buscando algo para hacer, estudia comercio, pero realmente lo que le gusta es trabajar en el negocio de su padre en el centro, le gustan mucho eso de ser comerciarte y hablar con la gente.

Esos somos los del parche, somo amigos de hace año, no sé si lo seremos para siempre, pero estoy seguro que siempre podré confiar en ellos. Inmediatamente al llegar Rafa ya estaba preguntando que "ajá, ¿tonces qué? ¿pa dónde vamos hoy?".

—¡Hablalo, tigre! —gritó Emilio, bajándose de la cicla—. ¿Listo para trabajar en el Q'Ubo o todavía estás aprendiendo a escribir tu nombre?

—Todavía estoy aprendiendo a lidiar con ustedes, que es más difícil —respondí saludando a cada uno con el choque de puños de siempre.

—Oigan, ¿si supieron? —soltó Gero con esa imprudencia que lo caracteriza mientras masticaba un pedazo de pan—. Volvió la "Dientes de Castor".

El grupo se quedó en silencio un segundo. Pacho levantó una ceja.

—¿Camila? ¿La que te pegaba cuando tenías diez años, Tomás? —preguntó Pacho con una chispa de malicia en los ojos.

—¡Que no me pegaba! —protesté, sintiendo que la cara se me ponía roja—. Y ya no tiene esos dientes... o sea, sí, pero le quedan bien. Ahora es... diferente.

—¡Epa! —el Costeño dio un salto—. Si el "Tigre" está tartamudeando es porque la vaina se puso buena. Hay que integrarla al grupo, cuadro una salida hoy mismo. ¡Cali es Cali y lo demás vale monda!

—Yo digo que vayamos por unas hamburguesas al Parque del Perro —propuso Alejo, siempre buscando el sitio con más estilo—. Pero Tomás tiene que invitarla. Es el protocolo.

Justo en ese momento, vi a Camila saliendo de su casa. Llevaba su blusa negra y el reloj rosa que parecía brillar bajo la luz de los postes. Se veía nerviosa, pero caminaba con esa seguridad que siempre me había intimidado un poco.

—Ahí viene —susurré, y sentí que mis 1.89 metros de estatura se encogían hasta quedar del tamaño de Tiberio.

—¡Mírala pues! —exclamó Emilio bajito—. Tomás, si no le decís algo vos, le pido yo que me arregle los problemas legales de mis hermanos y que me ayude cuando sea famoso.

Camila se acercó al grupo. Todos se pusieron "firmes" a su manera: Pacho se acomodó el pelo, Alejo sonrió con elegancia y el Costeño ya estaba preparando su mejor frase de bienvenida.

—Hola, muchachos —dijo ella, y su voz sonó como una melodía en medio del ruido de las motos que pasaban—. ¿Siguen siendo igual de vagos o la vida ya los cambió?

Inmediatamente todos reímos y cada uno a su modo le dio la bienvenida

—Has crecido mucho, no te recordaba tan alta—Dijo Pacho

—Es lo bueno de vivir entre las montañas, te estiras un poco—Respondía Camila con la cara llena de confianza

— Ve, estás igual... bueno no, más bonita ¿o no es cierto Tomas? —Por que Emilio tiene que decir ese tipo de cosa pensé, no pude evitar mirarla con timidez sin poder responder

—A ver calmados, después podemos seguir con los halagos y las observaciones—Gero como siempre dándome una mano

—Gero tiene razón, miremos entonces que vamos hacer antes que nos coja la tarde—Exclamo Rafa en su afán de empezar con nuestro parche de viernes

Al final después de un rato de charla todos entre risas decidimos subir a la Colina de San Antonio, fuimos en el carro del papá de Alejo, un sedán impecable que olía a lavanda y que Pacho conducía con una seriedad cómica porque era el único con licencia (y porque, según él, un profesor debe dar ejemplo hasta frente al volante). Camila iba sentada en medio de Gero y yo, apretada, pero riendo de las ocurrencias de Emilio y Rafa.

Comimos empanadas y marranitas, nos sentamos en el pasto a contar historias de los viejos tiempos mientras veíamos las luces de Cali extendiéndose como un manto de diamantes bajo nosotros. Nos "parchamos" en la grama, con la brisa de los Farallones pegándonos en la cara, la buya de los niños jugando por todas partes y el olor de los chorizos y las mazorcas asadas.



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En el texto hay: romance, vida, amistad

Editado: 26.03.2026

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