Pasado todo el alboroto de mi cumpleaños ya era sábado en la mañana, no me gusta despertar temprano un sábado, pero el día del torneo y sinceramente habíamos entrenado muy poco, llevábamos unas tres semanas sin jugar al futbol, solo podíamos confiar en que Gero que era lo más al ''Pibe'' Valderrama nos diera una muestra de ese talento que nunca quiso explotar.
Una parte de mi estaba bastante preocupada pero la otra sentía que podía ganar la final de la Copa del Mundo, después de todo estaba recuperando a Camila, desde nuestro encuentro en la terraza no habíamos dejado de hablar, ahora que nos veríamos de nuevo tenía plena confianza que íbamos a ganar y ella celebraría con nosotros.
—Hey Tiberio ya estas listo? movete que tenemos que irnos ya
—Ya voy, pero déjame termino de desayunar
—Hace rato tenías que haber desayunado, tanto que me insististe que te metiera al equipo y no estas listo —¡Deja a mi muchacho quieto! —Exclamo mi mamá, como siempre sirviéndole de escudo a mi hermano
—Ah bueno entonces yo me voy con mi papá y él llega en bus
—Su papá los lleva a los dos y punto, cálmese que ese torneo nunca empieza temprano
Mi papá como siempre evitaba entrometerse en la discusión, simplemente se limitó a decir ''Los espero en el carro''. Después de que por fin Tiberio se alistara salimos rumbo al torneo, allí ya nos esperaba todo el grupo dispuestos a recuperar el triunfo que se nos había escapado el año pasado.
En la cancha ya todos estaban reunidos esperándonos para ir a escuchar el sorteo de las llaves, este año eran 16 equipos, pero sentía que no había ninguno mejor que nosotros. Fuimos a la carpa de los organizadores y de repente siento que alguien me cubre los ojos con sus manos y me dice adivina quién soy, pensé de seguro es Camila así que solo me sonreí, me giré confiando cuando de repente quedó sorprendido, era Laura.
—Hola Tommy
—Ah Laura, eres tú ¿Cómo estás?, todo con una cara de estupefacto
—¿Por qué esa cara? ¿Esperabas a alguien más? —dijo Laura, inclinando ligeramente la cabeza, con esa sonrisa que yo conocía demasiado bien.
Me puse tenso.
—No... solo no recordé que venías.
—Pues aquí estoy —respondió, encogiéndose de hombros—. ¿No te gusta la sorpresa?
No supe qué decir. Miré alrededor casi por instinto... y ahí estaban los demás con caras de asombro e incomodidad, sobre todo Emilio que no pudo evitar alejarse. Laura saludo al resto, pero seguía muy cerca de mí, trababa de ser cortes y responder con serenidad a sus palabras.
—Ahí viene Camila, exclamo Pacho
—¿En serio? Ahí si ya la vi, Camilaaaaaa por aquí —Laura la llamo de un grito emocionada y para mi mala suerte tomándome de la mano
La vi venir a unos metros, con los brazos cruzados. No sonreía. No hacía falta que dijera nada. Sus ojos estaban fijos en nosotros. Y a su lado... un tipo que no conocía, algo dentro de mí se tensó. Laura dio un paso más cerca, lo suficiente para que su hombro rozara el mío.
—¿No me vamos a saludar o qué? —susurró, como si fuera un juego. Pero no lo era.
—Luego, Lau... ahora tengo que ir al sorteo —respondí rápido, dando un paso atrás.
No esperé respuesta. Caminé hacia donde se habían retirado los demás, pero cada paso se sentía pesado. Podía sentir la mirada de Camila clavada en mi espalda. Finalmente tuve el valor de acercarme a saludar a Camila y a su amigo gracias a que Gero me quitó a Laura de encima.
—Hola Cami, ¿Cómo estás?
—Pensé que no me ibas a saludar, bueno como te vi tan ocupado con Laura
—Bueno es que ella es una amiga y suele ser cariñosa
—Bastante por lo que noté, mira aquí te presento a un amigo
—Mucho gusto Felipe—Me dijo aquel tipo, no se veía mala persona, pero no puedo negar que no agrado conocerlo—Un gusto Tomas, soy amigo de la infancia de Camila
—Que bien, yo la conocí hace poco en la universidad y ha sido lo mejor del semestre—¿Lo mejor del semestre? Solo dos oraciones y ya me parecía un idiota
—Te creo, ella es wuauh una calidad de persona, No supe más que decir—Cami, gracias por venir a apoyarnos, significa mucho
—No es nada, lo hago por muchachos y bueno así aprovecho para distraerme un rato de las clases con Felipe
—Jajaja si la verdad ya nos están apretando los profesores, ella fue amable al invitarme y por suerte desde que nos conocimos nos hemos entendido muy bien—Dios mío dame paciencia para soportar a este tipo—¿Y a vos te gusta el futbol? Que decidiste venir a esto
—Si, pero no soy un fanático, soy hincha del America como casi todos en la ciudad y bueno me gusta jugar de ves en cuando—¿HINCHA DEL AMERICA? Listo ya me cae mal este sujeto
— Bueno no creo casi todos en la ciudad sean del America, al menos la mitad tenemos buen gusto, dije con una sonrisa confiada pero la mirada fija
—Se me olvidaba decirte Felipe, nuestro cariñoso amigo es muy hincha del Cali, así que cuidado
—Tomas veni pa' aca, ya salimos sorteados, me llamó el Costeño, lo cual fue un alivio en ese momento
—Me tengo que ir, nos vemos luego Cami
—Hey mucha suerte Tomas, dijo Felipe a lo cual solo pude decir gracias y hasta luego
El torneo comenzó con el calor típico de las once de la mañana. La cancha estaba rodeada de gente, música sonando de fondo, vendedores gritando, niños corriendo entre los equipos y Laura liderando las arengas de apoyo junto con los vecinos. Todo era ruido ... menos mi cabeza. Ahí solo estaba ella.
El primer partido lo ganamos fácil. Gero se inventó un pase imposible y terminamos metiendo dos goles en menos de diez minutos. Todos gritaban, celebraban... pero cuando miré hacia la gradería, no busqué al equipo contrario.
La busqué a ella. Camila estaba sentada, pero no estaba sola. Felipe estaba demasiado cerca. Hablándole al oído. Ella sonreía. Sentí algo incómodo en el pecho. Algo que no era rabia... todavía.
—Oe, ¿qué te pasa? —me dijo Tiberio mientras tomábamos agua entre partidos—Estás jugando raro.