Los Misterios de la Luna: Clara West

Veinticinco

CLARA:

-¡Que crees que haces!- La cuarta guardiana me gritó.

-Yo... ¡Había que ayudarlo!- Estaba respondiendo pero no la veía. Mi mirada se dirigió al chico que había entrado, o que yo había dejado entrar. Estaba asustada, mi visión se había vuelto real, y la prueba estaba justo frente a mí.

De repente el chico cayó al suelo, el quinto Guardián lo levanto, vaya ellos si que eran fuertes. Todos empezaron a moverse, creo que con el chico cayendo reaccionaron. Empece a ir detras de ellos cuando la cuarta guardiana e Illiworth se pusieron frente a mí.

-No, tu no vas.- la guardiana me tomo de la mano y empezó a caminar, estaba forzando para que me soltará.

-Ustedes no entienden ¡Tengo que ir allí!- me solté. Pero Illiworth me tomo por los hombros.

-Lo siento Emily, pero no puedes ir y abrir una puerta solo porque escuchas a alguien gritando ayuda.-

-¿Qué? ¿Si se dan cuenta de que pedía ayuda a gritos no? ¡Hasta se desmayo!- estaba alterada, por varias cosas en realidad.

-Entra. Ahora.- la guardiana estaba frente a una gran puerta, no sabía en que me estaba metiendo, puede que sea una jaula para castigos, o un cuarto sin sonido para hacerme pagar o ¡yo que sé! realmente tenía miedo. La abrí.

Estaba oscuro, el cuarto era totalmente cerrado y la unica luz que había era la que se colaba por la puerta, hasta que ellos la cerraron. Lo supuse, me van a castigar...

-Muy bien, enciende las luces Illiworth.- y así lo hizo, en realidad era un cuarto despejado, blanco con gris y muchas manchas negras en la pared, suelo, techo incluso. Pero luego de ello nada más. 

-¿Porque abriste esa puerta?- Illiwort estaba cerca de la puerta, yo caminé al centro de la habitación. 

-El pedía ayuda.- ¿No era algo obvio?

-¿Sabes las consecuencias de tus actos?- No realmente.

-No pensaste en la seguridad de los demás. En realidad te veías asustada cuando le abriste la puerta, corriste tan rápido que no te vimos abrirla hasta que ya era tarde.- No, es imposible que no me hayan visto.

-¿Quien eres Emily?- dijo la guardiana.

-¿Quien soy? ¿Porqué esa pregunta?- a menos que piensen que...

-¿De que clan eres? Y me vas a contar la historia de como llegaste aquí.- Sí, piensan que soy una traidora.

Ryder, me van a descubrir. ¡Ayúdame!  

¿Qué? ¿Donde estás? ¿Que hiciste?

Estoy en un cuarto en el instituto. No tengo idea de por donde.

-Vamos Emily, habla ahora mismo. ¿O acaso tienes una misión que cumplir?- demonios

Voy a decir la verdad.

¡No! No puedes, Clara escuch...

Corte la comunicación, el no podía hablar conmigo, solo yo con él.

-Soy del Clan Moonlight. Y llegué aquí huyendo de mi propia muerte.- ¿Porque tuve que ser yo la que abrió la puerta? 

-¿Huyendo de tu muerte? Explícate.- la guardiana era dura, Illiworth más paciente.

-Me están buscando. Yo... Ellos necesitan matarme para...- era dificil para mi decirlo. No vas y cuentas tu muerte como sí fuese algo sin importancia, me asustaba el hecho de que mis padres esten en peligro y también que me encuentren. Tal vez no debí abrir esa puerta al final ¿Y si era una advertencia?

-¿Para que matarte? ¿Viste algo, sabes algo?- la guardiana pasó a ser más curiosa, buscaba información importante.

-Mi nombre no es Emily Rosfelt. Soy Clara West, hija del ex-líder del Clan Moonlight.- por un momento la guardiana se me quedo viendo, tal vez tratando de reconocerme o recordar algo.

-No, eso es una evidente mentira conozco a todos los lideres y ex-lideres de los clanes. Y tu no te pareces nada a Tobias West.- Me vio de arriba a abajo.

-Espera, quiero verlo por mi mismo.- Illiworth se empezó a acercar. Y yo me aleje

-¿Que esta haciendo?- el no se detuvo hasta que tomó mi mano.

Estaba en mi casa, la de Nueva Jersey, la nieve caía y la chimenea estaba encendida. No tenía calor o frío, solo estaba allí. Los cuadros de los tres juntos bajo un árbol de eucalipto estaba torcida en la pared y se escuchaba el tatareo de una niña. Era yo, una versión de seis años con el cabello ondulado y recogido con una cinta, tenía unos cuadernos y colores en mi mano.

-¡Mamy mira lo que dibuje!- mi mamá salió de la cocina, llevaba el cabello largo, y usaba guantes para lavar los trastos. 

-¡Que hermoso dibujo! Eres una gran artista cariño.-

El recuerdo terminó y yo estaba en la escuela, aun en mi antiguo hogar. Mis amigos estaban jugando fútbol y Natie estaba conmigo apoyando a su novio desde las gradas, tenia quince cuando eso pasó. Los chicos ganaron y ese día fuimos a comer pizza, todos celebramos. Tenia una sola coleta y algunos granos en ese entonces, pero no me importaba demasiado.

-¡Tengo algo que decirles chicos!- Jay estaba de pie mientras todos lo veíamos...- Gracias a Clara envié una solicitud de beca de fútbol, y ellos ¡aceptaron! voy a ir a la escuela en Nueva York.- todos aplaudieron y Jay me abrazo.




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