Los Montruos

Capítulo 20

Cuando me levanté, y separé mis dedos de la tierra, la energía dejó de fluir a través de ella. Pero yo no podía pasar desapercibido por mucho tiempo, mi energía poco a poco estaba encargándose de eliminar las barreras que intentaban contenerla, y mis sellos se estaban abriendo. Entonces, uno de mis sellos del brazo izquierdo empezó a agrietarse, y como si fuera una cascada mi energía podría salir y destruir todo.

Sin mencionar, que podía escuchar los pasos de Ciro acercándose a mi. Me giré sobre mis talones, y salí corriendo como si la vida me fuera en ello. Todo esto fue un error, no debí venir aquí, acercarme a su familia y si ellos me encontraban todo terminaría en tragedia, y por más miedo que tuviera en lastimarlos, tampoco quería morir.

—¡Adrick! —gritó Ciro desde mi espalda—. Detente, tenemos que hablar —dijo con la voz un poco más forzada, estaba cansado por la pelea anterior. Y aunque podría tomar eso como ventaja, yo estaba igual de cansado por utilizar magia y luego intentar retenerla.

Mis pies empezaron a detenerse, y justo cuando perdí mi ritmo, sentí un fuerte empuje que provocó que ambos cayéramos por un pequeño precipicio. Al final terminé lastimado junto con Ciro a mi lado. Nuestra respiración estaba entrecortada por el esfuerzo.

—Tenemos que hablar —jadeo mientras se ponía de pie. Yo me quedé sentado en la tierra, no tenía la resistencia de él, para levantarme—. Tienes que dejar de jugar conmigo —dijo serio, mientras se colocaba contra un árbol.

—¿Cómo?¿Yo juego contigo? —pregunté sorprendido—. Crees que yo quiero estar en esta situación o algo así ¿Eres estupido verdad? —pregunté enojado.

—Cierra la boca, no puedo vivir así —me comentó. y yo solté una risa amarga.

—No me digas, y crees que yo si ¿O algo así? —pregunté irónico, y entonces ambos nos miramos a los ojos. Sabía lo que él estaba pensando, pero aunque quisiera hacerle entender que no tenía ganas de enredarme con él, sabía que lo más lógico era que yo lo estuviera manipulando.

—Tienes razón —dijo mientras se deslizaba por el tronco y quedaba sentado en el suelo—. Esto es ridículo, pero no tengo nada más, no hay nadie más que tu y yo en esto —me aclaró—. Y necesito respuestas —Suspire, intentando verlo desde su punto de vista. Ciro era joven, no lograra vivir más de cien años, supongo que con una vida tan corta, yo tampoco querría tener estos problemas.

—Yo me encontré con una vieja bruja —comenté, y él me miró confundido—. Ella al parecer sabe sobre lo que nos pasa —y algo dentro de mí se removió cuando vi ese brillo de esperanza en sus ojos—. No me dijo mucho, pero tal vez si intentamos que esto funcione en vez de ignorarlo, podremos tener una vida más o menos normal —comenté, y él me miró inseguro.

—Está bien —dijo de repente—, igual no tenemos muchas opciones —comentó levantándose y estirando su mano para ayudarme—. Entonces, estamos juntos en esto ¿Cierto? —acepté el gesto y le sonreí.

En ese momento, no pensé en dónde estaba, tampoco me importó hablar con quien hablaba. Pero supongo que en este mundo, no puedo distraerme mucho, sin importar lo que pase. Lastima que no me di cuenta, hasta que sentí un fuerte dolor atravesando mi pierna derecha. Ciro sintió el mismo dolor, lo se porque su pierna también se dobló de la misma manera, el me sujeto, pero cuando lo vi con detenimiento, me di cuenta que estaba asustando.

—¡Ciro alejate de él! —gritó alguien que no conocía, y un chico extraño alto y serio se acercó a mí, y sin delicadeza tomó a Ciro de uno de sus brazos y lo alejó de mí.

—Cir… —pero no pude seguir hablando, mi cuerpo estaba llenándose de diferentes dolores, a tal punto que terminé paralizado en el suelo. Podía ver a Ciro hablando con uno de esos chicos.

A comparación de esas personas, él se veía muy indefenso, pequeño y flaco, exactamente como se vería un humano entre criaturas mágicas. Pude ver cómo él intentaba hablar, pero no lo estaban escuchando.

El cansancio volvió a golpearme, y poco a poco estaba quedando inconsciente, pero por más que quise mantenerme despierto, por más que quise detener ese golpe que había recibido Ciro en el rostro, no pude. No logre hacer nada, más que caer en la profunda oscuridad de mi mente. Podía sentir como me llevaban, como mis pies se arrastraban por el piso de tierra, las voces a mi alrededor eran inentendibles, abrí mis ojos por un segundo y pude ver a Ciro a mi costado, con la mirada ensombrecida y su mejilla lastimada.

Cerré mis ojos...Y cuando los abrí, pude ver a mi alrededor personas enojadas, o molestas, no sabía decirlo con precisión, pero podía sentir la madera debajo de mis pies, intente centrarme en mi alrededor, dos mujeres me llevaban y aun cerca mío, estaba Ciro. Pero no lo estuvo mucho tiempo, puesto que una mujer mayor, lo tomó para hablarle, aunque no lo hizo de una manera muy amistosa, supongo que esa debe ser su madre, se comportaba totalmente contraria a mi madre.

De pronto, pude ver una luz, y cerca de ella, una mujer en silla de ruedas, estaba mirándome seriamente, pero no lo hacía como los otros, no podía ver odio. En ella se veía más la intriga, como si supiera algo de mi, que ni yo mismo sabía.

De pronto escuche el rechinar de una puerta, y frente a mi, unas escaleras que llevaban a la oscuridad, me estaba esperando.

—Tranquilo —dijo una voz profunda y grave con cierto tono de burla—. Nosotros sabemos como tratarte su majestad, hemos esperado esto por mucho tiempo —comentó. Y entonces la oscuridad consumió todo a mi alrededor.



#7535 en Fantasía
#1637 en Magia

En el texto hay: reyes, magia, boylove

Editado: 09.04.2025

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.