Los Ojos De Mi Otra Mitad | Asura #1

Capítulo 38: Caparazón de Diamante

BILL

Me encontraba en el tejado en forma de búho junto a Micah, él estaba en forma de una serpiente Krait. El cosquilleo que abarcó toda mi piel me advirtió que Alex ya estaba cerca, desde mi posición podía ver a Maya en el claustro con el mismo hombre que vi en mi sueño. Extraño. Volteé mi cabeza a un punto donde percibí movimiento y vi como Alex, Emma, Jaden y Michael caminaban a gatas por el pasillo de espaldas al hombre que hablaba con Maya.

Micah siseó y lo miré, también había detectado a las chicas. Mis instintos me pedían a gritos alzar el vuelo e ir hacia Alex, tanto que me resultaba doloroso, pero no podía arruinar todo. Teníamos poco tiempo para sacarlas de aquí e intentar resolver todo esto, ver a Maya en el centro del claustro junto al draug y ese hombre complicaba mucho las cosas.

–Te pareces tanto a ella –escuché la voz del hombre frente a Maya, era autoritaria con un acento muy marcado–. Ese siempre fue tu error.

–Mi único error fue ser tu hija y ni siquiera yo pude decidir eso –contestó Maya, últimamente había visto muchas emociones en ella, pero el rencor y el resentimiento eran nuevos–. Siempre me demostraste lo mucho que te disgustaba ese hecho.

–Bueno, querida –el hombre se cruzó de brazos y se acarició la barba pelirroja surcada de canas, entrecerré mis ojos ante el brillo negro que salía de sus manos en forma de espada larga–. Tu error, en realidad, fue ser tan débil como ella –soltó un suspiro. Le sonrió sin alegría a Maya, lucía más como una mueca que una sonrisa–. Eres más hábil e inteligente, pero, al final del día, ambas siempre han sido unas románticas.

–Mi madre nunca fue débil –susurró Maya, levantó la barbilla con obstinación.

El pasillo donde habían estado las chicas junto a Jaden y Michael se encontraba a oscuras, si mis cálculos no fallaban, debían de estar llegando a la planta inferior y estar de espaldas al hombre que, al parecer, era el padre de Maya.

–Compartía las mismas ideas que tú sobre pactos de paz con asuras –dijo el padre de Maya entre dientes, la espada de energía negra que tenía en su mano brillo con una oscilación–. Por eso mismo, querida hija, tuve que deshacerme de ella, al igual que haré contigo.

– ¿Qué? –susurró Maya, estoy seguro que mis ojos de búho llenaron toda mi cara en sorpresa–. ¿Qué hiciste? –la cara de Maya se transformó en pánico, como si ahora toda la obstinación e ira hubieran sido reemplazadas con sorpresa, la simple insinuación del hombre empezaba a sacarla de quicio.

–Pues… –el hombre se acercó lentamente a ella con una sonrisa creciente, había un cinismo en sus ojos que me ponía nervioso, disfrutaba con la reacción de su hija. Me adelanté lentamente al borde del tejado y pude entrever a las chicas, a Jaden y a Michael agachados detrás de los arcos presenciando todo. En cualquier momento, deberían aparecer mi padre, Damián y André–. Romper su cuello no fue tan difícil –soltó el hombre frente a Maya, fue como si todo se detuviera.

Escuché la exhalación de Maya, pero fue el grito estrangulado de un hombre lo que me puso de los nervios. Todo en ese grito estaba lleno de dolor e ira, te llegaba a los huesos y ponía los vellos de punta. El padre de Maya soltó un rugido estruendoso y actué, tomé a Micah entre mis garras y alcé el vuelo, pero quedé paralizado al entender el porqué del ese grito de dolor, que claramente había provenido de Michael.

Maya estaba suspendida unos milímetros del suelo y su boca goteaba sangre a borbotones, la espada de energía negra la atravesaba completamente hasta la empuñadura y vi como la mano del padre de Maya se llenaban con la sangre de su hija. La cólera inundaba sus facciones y sacó bruscamente la espada del cuerpo de Maya, esta cayó inerte al suelo en un creciente charco de sangre.

Salí de mi estupor al escuchar el forcejeo de Michael y Jaden, el padre de Maya se había volteado hacia ellos y no podía perder más tiempo. Volé rápidamente hacia él y dejé caer a Micah, seguí hasta donde estaba Michael y le obstaculicé el paso con mis garras lanzando chillidos. Escuché un rugido de dolor a mis espaldas y aterricé junto a Alex y Emma tomando mi forma humana en el proceso.

– ¡Micah! –gritó Alex y volteé a ver.

El padre de Maya se sujetaba el cuello sangrante en un rictus de dolor a la vez que lanzaba rayos de energía negra a Micah, que a solo unos metros, los esquivaba a duras penas hasta que uno logró darle en el costado. Lanzó un aullido de dolor que era en parte humano y parte animal, esto hizo que cambiara de forma intermitente de humano a pantera lanzando rugidos y alaridos por igual.

Tomé a las chicas a mis espaldas cuando Michael lanzó un rayo de color dorado de su mano, alcanzó a su padre en la espalda y este cayó de rodillas, gritó algo en irlandés o gaélico, no lo sé. Sentí pánico cuando una vibración en el piso se hizo presente, no me dio buena espina, volteé hacia las chicas y Alex abrazaba a Emma en un intento de cubrirla y ambas tenían la cara surcada de lágrimas, mis ojos encontraron los de Alex –de un color diamante ante mi visión– y le hice señas hacia la esquina del claustro cerca de una columna.

La vibración en el piso iba en aumento y corrí hacia Micah, ahora se mantenía en forma humana sujetándose un costado, me agaché junto a él y vi como Michael se libraba del agarre de Jaden, corrió hacia el cuerpo de su hermana entre sollozos sin dejar de repetir su nombre.




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