Alyssa Evans
1 de septiembre 2004
Estaba en el baño terminando de arreglarme para mi primer día de undécimo año en Brighton. Me muevo mi cabello castaño detrás de las orejas y me lavo la cara con agua fría para intentar quitarme toda la ansiedad que me recorre el cuerpo, da igual si es una escuela diferente, da igual si el año pasado cuando me inscribieron hice amigos, no puedo evitarlo, después de tantos años de sentirme así es casi una costumbre.
—¡Si no bajas ahora, me voy sin ti! —Grita mi hermano Harry desde el primer piso
—¡Voy! —Bajo las escaleras
Nos subimos al auto viejo de mi hermano, él va en duodécimo.
—No sobre pienses tanto, todo va a estar bien —Me asegura mi hermano
—No sobre pienso, estoy bien.
—Y ahora que soy el capitán, mantendré a raya a Malfoy —Dice ignorándome y obviamente aprovechando de presumir que en 6 meses en una escuela nueva logro ser el capitán
—No hace falta, se defenderme sola —digo
—Eso lo decido yo
—Idiota
—Yo también te quiero —Dice y el sigue manejando hasta al aparcamiento de la escuela, al bajarnos inmediatamente llega Will, el amigo de mi hermano
—Hola Capi y Evans pequeña
—No me digas así —lo apunto con un dedo
—Que amenazante —dice
—Gracias —Justo en ese momento llega la novia de mi hermano Emma, nos saludamos y me voy
Comienzo por caminar a la entrada, hasta que mi mejor amiga Sophie me abraza efusivamente
—¡Holaa! —dice Sophie
—Hola —dice Hannah, quitándose sus audífonos, mi otra mejor amiga, desde su sitio en un banco, las saludo a las dos
Mis dos mejores amigas eran como el agua y el aceite, Sophie la rubia de rizos que siempre sonreía y es amable con todo el mundo y luego esta Hannah, tenia el cabello pintado de rojo, siempre lo tenía en un moño que se demoraba menos de 5 segundos en hacer, miraba mal a todo el mundo y usaba audífonos todo el día, sin importarle que iba en contra de las reglas del instituto.
Por el rabillo del ojo veo llegar un Audi A8L, de ahí sale el imbécil de Draco Malfoy con su sonrisa arrogante y por la otra puerta su amigo Theo Brazzi, un pelinegro que siempre parece que tiene la cabeza en otro universo. Malfoy y yo cruzamos miradas llenas de odio por un segundo, hasta que llega una chica a hablarle.
Ese mismo día camino por un pasillo, choco con alguien y me giro para disculparme, pero me encuentro —por desgracia— con Draco Malfoy, un rugbier de mí mismo año que es en todo sentido de la palabra es un matón, un engreído gilipollas que odio.
—Perdón —digo con voz de molestia y me giro para irme
—Así que... Evans, tú chocas conmigo y ni siquiera te disculpas como se debe, se nota que no te supieron educar
—Lo siento con toda mi alma haber chocado contigo —digo con sarcasmo, poniéndome una mano en el corazón—, imbécil
—Oh, ¿imbécil? vamos, tú y yo sabemos que lo puedes hacer mejor, empiezo yo, pobretona de mierda, muévete antes de que te aplaste como a una puta lata, ¿sí?
—Ahórratelo rubito de mierda, yo no me pienso mover —digo y lo empujo, apenas lo muevo porque es un jugador de rugby que me supera con creces en tamaño y fuerza, pero intención no me faltó
—¿Como te atreves? Eres becada, compórtate como tal —dice muy enojado
—Vas a descubrir lo que esta becada puede hacerte
Esa pelea podría muy fácilmente ir a mayores, pero nos descubrió una profesora
—¡Peleando! ¡En medio del pasillo! es inaceptable, ¡a la oficina del director! —dice la profesora Smith enojada y los dos la seguimos al despacho, tuvimos que esperar unos minutos a que estuviera disponible el director
Terminaron haciendo llamadas a los padres de los dos, lo cual nos dejó con dos madres furiosas sentadas en las sillas al lado de nosotros. La madre de Malfoy se le notaba enfadadísima pero aun así mantenía un aire regio y es que esa mujer es realmente hermosa tiene el cabello rubio como Malfoy solo que el de este es más tirando a platino, lo que si comparten es el color de ojos grisáceo.
—Director, usted el año pasado prometió que en esta escuela no pasaban estas cosas, después de todo lo que ha pasado... Tiene que tomar medidas. —dijo con mi mamá furiosa hablando antes que nadie, yo me pongo las manos en la cara, rogando al cielo para que no siga hablando
—Señora Evans, primero voy a explicar lo que pasó antes de decir las medidas que serán tomadas —el director explica toda nuestra pelea—. El castigo que tendrán serán tres días de suspensión a los dos, por una semana limpiarán las aulas después de clase
—Pero director- —Dice Malfoy, pero su madre le da un manotazo en el hombro para que se calle, esa mujer ya me cae bien
—Y, por último, me tomé la libertad de revisar las notas de los dos del año pasado así que para que el castigo sea provechoso para ambos, como el señor Malfoy tiene notas bajas en biología-
—Dios mío, Malfoy, es la materia más fácil del universo —me burlo
—Señorita Evans —me calla el director —. Como decía, usted le dará tutorías y de la misma forma el señor Malfoy le dará tutorías a usted sobre francés
—¿¡Qué!? —decimos al mismo tiempo
—Pero eso es inútil, una piedra aprende más rápido que Evans
—Le dice el sartén al cazo —le saco el dedo de en medio
—Alumnos, las peleas ya sea físicas como verbales de terminaron, en Brighton no será aceptado este comportamiento y consideren esto como una última y única oportunidad. Las tutorías desde la próxima semana serán una de cada a la semana y tienes hasta finales de año para demostrar una mejoría tanto en notas como comportamiento. Si esto no pasa, serán suspendidos de sus actividades permanentemente, como castigo quedarán suspendidos por 2 meses
—¿¡Qué!? —decimos de nuevo al mismo tiempo
—Cumplan todo lo estipulado y el próximo año podrán volver a sus respectivas actividades. Ya se pueden retirar