Los pensamientos mutuos

Capítulo 4: El origen compartido

El último punto del mapa los llevó nuevamente a la torre donde todo comenzó. Esta vez, el cielo estaba despejado. El libro brillaba suavemente en sus manos.

Pensaron juntos: “Queremos entender.”

Las páginas finalmente revelaron la respuesta: su conexión no era un poder otorgado ni un misterio sobrenatural. Era el resultado de años de amistad sincera, de conversaciones profundas, de silencios compartidos sin incomodidad. Habían aprendido a escucharse tanto que sus pensamientos comenzaron a coincidir.

No era magia. Era vínculo.

El mapa desapareció de sus mentes, pero no sintieron pérdida. La verdadera aventura no era seguir puntos brillantes por la ciudad, sino descubrir hasta dónde podía llegar su conexión.

Desde aquella noche, ya no buscaron pruebas ni señales. Sabían que el mundo seguiría ofreciendo desafíos, y que juntos podrían enfrentarlos.

Porque cuando dos mentes se comprenden de verdad, cada camino se convierte en descubrimiento.

Y así, bajo un cielo tranquilo sobre Buenos Aires, Clara y Tomás entendieron que los pensamientos mutuos no eran el final de una historia extraordinaria.

Eran apenas el principio.




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