Los días en la biblioteca transcurrieron con normalidad, mis días comenzaban a las 6 de la mañana y acababan a las 5 de la tarde cuando salía del trabajo. Ese mes había retomado los entrenamientos en el equipo de natación luego de meses de ausencia por una lesión en mi pierna.
- ¡Volkov! Que gusto tenerte de vuelta. Dijo mi entrenador para luego darme un abrazo.
-Aquí me tienes de vuelta, como nuevo. Sonreí emocionado.
- ¿Cómo sigue tu pierna? ¿Ya mejor?
-Sí -dije mientras veía la cicatriz que aclaraba un poco más día a día- hay días que molesta, pero ya no podía seguir descansado, necesito volver.
-Claro, te entiendo, pero debes cuidarte, te voy a permitir volver mientras lo hagas con cuidado, no podemos perderte de nuevo Volkov.
-Lo comprendo y haré todo lo que usted me diga al pie de la letra.
-Muy bien, entonces, comienza con uno 300 metros de libre para ver cómo estás en general y luego te digo que sigue.
-Claro. Dije con una sonrisa resultante de la emoción que sentía por volver al agua.
Esa tarde y parte de la noche me dediqué a recuperar un poco del tiempo perdido, nadé como nunca lo había hecho, me sentía vivo de nuevo. La natación siempre había sido mi lugar seguro, cuando estaba enojado, triste o incluso feliz, siempre nadaba hasta cansarme porque de esa manera, el mundo y su ruido desaparecía, solo quedábamos el agua y yo compartiendo un mismo espacio lleno de paz.
Al salir, me pasé por la taberna de Dante ya que quería retomar la tradición de visitar a mi amigo, tradición que se había perdido meses antes por la falta de tiempo.
-Matt, me asustaste.
-Ya sé que no paso mucho por acá pero tampoco soy un fantasma.
Reímos y luego retomamos nuestra conversación del otro día.
-Y tú que, ¿sigues con tu vida loca?
-Por más que creas que no es lo ético, no sabes lo mucho que disfruto mi estilo de vida. Las chicas que se pasan por acá a veces necesitan de un hombro para llorar y yo soy perfecto. Igualmente las animo si sabes a lo que me refiero.
-Eres único Vidal. Dije mientras reía.
-Lo sé, no hace falta que me lo recuerdes. Y tú, ¿algún corazón que hayas robado estos últimos meses?
-No lo creo amigo, ya sabes que no tengo esa misma suerte, siempre soy yo a quien lo flechan y luego dejan.
- ¿No has considerado una aventura? Digo, por experiencia, es mejor y más divertido que la monogamia, no te atas a nadie, no se involucran los sentimientos, la pasas bien.
-Sabes que no es lo mío, yo aun creo que puedo encontrar el amor, aunque ya ese término y lo que de verdad significa esté casi que extinto.
-Bueno, ya sabes, hay otra manera y si quieres un mentor, sabes que estoy a tu servicio. Dijo Dante guiñando el ojo y con una sonrisa.
Continuamos charlando sobre sus últimas conquistas y como estas habían terminado, le comenté sobre la última charla que había tenía con la pelirroja de los libros y él me animó a que la próxima vez que me encontrara con ella la invitara a un café o algo a lo que yo respondí que era casi imposible que una persona como ella se fijara en mí.
Ese sentimiento no desapareció, pero, no podía mentir al decir que me moría porque ella apareciera de nuevo en la biblioteca, moría por invitarla a salir y que ella aceptara y moría porque nos volviéramos tan inseparables como las parejas que veía pasar mientras caminaba de regreso a mi casa. Sin embargo, y como siempre ocurría, sobre pensaba de más hasta el punto de creer que moriría solo ya que ninguna persona, se interesaría en alguien como yo.
Un día al levantarme para ir al trabajo, tuve ese sentimiento, ese que te dice que el día va a ser bueno y que debes de empezar con el pie derecho. Ese día, cuando la vi entrar, supe que era el momento, la invitaría a salir.