Los Planos del Universo

CAPÍTULO 10: ELLA

Mi vida amorosa previa a Matt había sido un desastre completo, la última cita que tuve había sido un chico de la facultad y fue horrible, cuando esperaba el uber para devolverme a mi casa, me pidió que le diera la mitad de todo lo que había pagado. En ese momento, le di una parte porque temí que me hiciera algo, luego de ese día, no volví a dirigir la palabra a ese desperdicio de tiempo y tanto las citas como cualquier interacción que no fuera amistosa con un ser masculino, quedó descartada.

Sin embargo, al llegar de mi cita con Matt, sentí miles de mariposas revoloteando en mi estómago, había sido maravilloso y en ningún momento me sentí incomoda en cambio, sentí que con Matt tenía una complicidad, confianza y calidez que solo había llegado a experimentar con mis amigos. Eso, definitivamente fue lo que me confirmo que de verdad valía la pena sacar un espacio en mi agenda y en mi corazón para el chico de la biblioteca.

Luego de dormir unas horas, me desperté con muchas notificaciones,

en mi bandeja de entrada.

León: ¡Bia! ¿Estás en casa?

Renata: Vamos de camino para que nos cuentes todo, esto no puede ser por mensajes, llevamos algo de comer, tu solo trata de recordar todos los detalles de anoche.

Luego de leer los mensajes, me dispuse a levantarme, darme una ducha rápida y ponerme un pijama limpio, después de todo, estaba segura de que Renata y León me harían un interrogatorio que tomaría lo que quedaba de mañana y parte de la tarde y noche, por lo que iba a procurar estar cómoda.

Minutos después de sentarme en mi sillón a esperar, tocaron la puerta frenéticamente por lo que me dirigí a abrir. Renata y León me vieron con una mirada picara y llena de curiosidad.

- ¿Y? ¿Cómo te fue Bia? Preguntó León sin quitar sus ojos de mí y con una sonrisa amplia de emoción.

-Bueno chicos -dije mientras bajaba la cabeza- me fue de maravilla.

Ambos pegaron brinquitos y entraron de prisa en mi departamento, dejaron las bolsas de comida sobre la mesita del salón y procedieron a sentarme para luego sentarse cada uno a mi costado con sus bebidas y me tendieron una a mí.

-Muy bien Bia, cuéntanoslo todo. Dijo Renata para luego darle un sorbo a su bebida.

-Bueno, fue mágico chicos, nunca me había sentido así en ninguna cita, charlamos mucho sobre nuestras vidas, debatimos sobre música, nos contamos algunas de nuestras debilidades, de verdad sentí que conectamos mucho -hice una pausa mientras recordaba todo lo que habíamos hablado esa noche- no lo sé, siento que puede llegar a funcionar por primera vez en mi vida. Me llevó a dos de los lugares más preciosos a los que jamás fui, vimos las estrellas en el cielo como nunca las había visto, simplemente, fue mágico y casi irreal la manera en que conectamos.

-Es me parece excelente Bia, me alegro mucho de que todo saliera bien, de verdad. Parece que al fin has encontrado a alguien que te trate como te mereces. Dijo Renata aliviada.

-Opino lo mismo, desde que vi a ese muchacho por la ventana, me dio buenas vibras y sabía que iba a salir bien.

-Bueno, otra vez no te equivocaste al parecer León, tienes el instinto bien entrenado déjame decirte. Dije con una sonrisa.

-Qué te digo, es de familia. Reímos un poco juntos.

-Bueno Bia, ¿y ahora qué sigue? ¿van a seguir saliendo? Dijo Renata curiosa.

-Bueno, me propuso una segunda cita este fin de semana y la acepté, no lo sé chicos, de verdad, siento que puede ser algo bueno.

-Ese día te podríamos ayudar de nuevo, y en todas las que sigan porque a como lo veo, esta no va a ser la segunda ni la última. Dijo León animado.

-Pues eso espero…

-Alguien se está enamorando. Dijo Renata entusiasmada.

-Claro que no, es muy pronto, pero no niego que puede llegar a pasar. Solo quiero que el destino lo decida y dejar que todo fluya, igualmente, pase lo que pase, los tengo a ustedes. Dije sincera mientras los veía a ambos porque si, al final de todo, sabía que podía contar con Renata y con León, ellos eran tan parte de mi como yo de ellos.

Luego de sincerarme un rato más con mis amigos, nos dispusimos a terminar con toda la comida que estos habían traído, luego aun llenos, nos acomodamos a como pudimos en mi cama y todo el resto de la noche pasamos viendo las películas que no vimos el día anterior.

Nunca me había puesto a analizar mi amistad con León y Renata, fue hasta ese momento en el que veía como se quedaban dormidos uno a cada lado de mí, que comprendí lo importantes que habían sido durante toda mi vida. Cada decisión que tomaba, la hacía de la mano de ellos, casi me parecía increíble el tiempo que había pasado ya.

A la primera que conocí fue a Renata, en el jardín de niños con unos 5 años, yo había estado jugando cuando una niña de cabello como el de ricitos de oro se me acercó para jugar, en el momento en que ella y yo habíamos comenzado a compartir nuestro tiempo, los años se pasaron de volada. Unos años después, ya en la escuela, Renata y yo estábamos tomando nuestro almuerzo cuando un grupo de bullys se acercó a nosotras para molestarnos, pero alguien lo impidió, un niño alto, y pelinegro se puso frente a nosotras para protegernos.




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