Los prejuicios de alta costura.

Cap 4: Seda mojada y sonrisas fingidas.

"Comedia no apta para personas de buenos principios... ni para personas emocionalmente funcionales"

Después de sobrevivir a incendios falsos, sabotajes y hombres emocionalmente defectuosos, el universo por fin parecía dispuesto a recompensarme.

Estaba a punto de cerrar el contrato más codiciado de mi sector: rediseñar la identidad visual de una de las universidades más prestigiosas del país. Imaginaba los campus llenos de mis líneas, transformando la educación en un desfile de buen gusto.

El ambiente era perfecto, la música de jazz en vivo se filtraba entre las mesas de este fabuloso restaurante que destilaba aroma a trufa y éxito, las personas charlando alegremente a nuestro alrededor, los perfectos cortes de los trajes de los meseros y yo con una copa de mi bebida favorita, un Manhattan en mi mano izquierda.

Frente a mí, la rectora disfrutaba de mi compañía, las estrellas estaban alineadas, el encanto la tenía atrapada y la conversación llegó a donde yo quería.

—Brooke, linda, estuve observando tus diseños, muy maravillosos por cierto, me encanta tu visión y reflejan tu personalidad tan encantadora —dijo con un tono de voz que pretendía ser maternal.

Sonreí.

—Siempre intento plasmar esos ideales que hacen que puedan ver nuestro mundo de la manera en que yo lo miro, eso quiero transmitir en cada línea, en cada tela, en cada puntada.

—Es por eso que estamos aquí. —Suspiró ella, acercándose—. Confiaré en ti lo más importante de mi vida.

《Claro, por algo es la rectora de esa prestigiosa universidad, porque es una mujer que sabe y reconoce el talento, que comprende que mi visión es la ideal para que la nueva imagen de esos uniformes proyecte encanto, glamour y sobre todo personalidad...》

Observé discretamente su vestimenta mientras la oía, bebía lentamente mi cóctel.

《Okay, no se puede tener todo en la vida, es como ganar la lotería pero sigues sin entender que existen más de tres tonalidades de rojo. Hay cosas que el presupuesto no compra.》

Bueno, continué disfrutando de mi bebida, solo esperando oír lo que quería.

—Mi hija cumple dieciséis años y quiero regalarle un clóset completo de al menos 20 atuendos y no pienso escatimar en precios.

Al oír eso, controlé las ganas de escupir mi Manhattan... mis dedos se aferraron fuerte a la copa, apenas gané tiempo para no borrar mi dulce semblante.

《Yo vine aquí a firmar un contrato y me sale con esa ofensa, confundirme a mí con una modista de tendencias. Yo diseño uniformes, no me encargo de cumplir los caprichos de niñas que solo piensan en cosas banales, que no distinguen el tul del poliéster.》

Era como si el destino me diera una señal cuando la música de jazz se pausó, los músicos iban a afinar sus instrumentos, así que solo respondí lo primero que se vino a mi mente.

—De casualidad... ¿esa chica que viene allá atrás no es su hija? —mentí con la rapidez de una aguja de alta velocidad.

La rectora giró el cuerpo con torpeza. Me levanté como una bala de seda y alcancé al primer mesero que pasó.

Me pegué a él, dejando que el aroma floral de mi cabello lo envolviera como una trampa de perfume.

—Te doy 300, solo sígueme la corriente, ahora mismo —le susurré al oído dulcemente.

Cuando la rectora volvió a nosotros, yo ya estaba inmersa en una farsa, charlando alegremente con el mesero, como si estuviéramos en medio ya de la conversación.

—Si tuvieras la oportunidad de estudiar en una universidad prestigiosa, ¿qué preferirías?, ¿un uniforme tradicional o uno que proyectara encanto, glamour y sobre todo... personalidad?

—Elegiría el tradicional.

《¡WTF!, ¡Qué pedazo de idiota! ¡Agárrenme, agárrenme, en serio, lo asesinaré!... por eso todas las noches después de salir de su trabajo disfruta junto a su linda familia una buena película en su televisión que seguramente terminará de pagar en 40 años.》

Rápidamente me acerqué a la rectora ignorando por completo al mesero, me senté junto a ella, coloqué mi mano en su hombro dándole la sensación de que fuéramos grandes amigas mientras la música de jazz volvía a sonar al fondo.

—Él es un hombre que toma malas... muy malas decisiones, de lo contrario él estaría aquí con este par de chicas guapas tomando algunos tragos mientras yo emocionada le preguntaría: "¿Qué tal estuvo su día?", con la esperanza de robar su atención porque él sería ese gran proveedor que me sacaría de esta vida. —Puse mi cara de mártir—. De esta vida complicada que solo el trabajo duro sabe darte.

La rectora solo rió cómplice.

—Ay Brooke... eres tan carismática, sabes, creo que, pensándolo bien, podrías ser la persona ideal para la nueva imagen institucional. Queremos proyectar exactamente esa energía que plasmas en tus diseños.

Hice mi mejor actuación de inocente sorprendida.

—Y yo —le guiñé el ojo— podría enseñarle un lugar maravilloso donde el barman hace magia con el alcohol. He visto hombres muy guapos ahí...

《Era obvio que ella era una solterona, no me gusta ser prejuiciosa pero a veces los instintos nos pueden dominar, yo por ejemplo me niego a tocar mis ahorros pero... a veces los tacones rojos me observan desde las vitrinas y me dicen...

"Oye linda, Brooke, podrías comprarnos y salir a dar una agradable vuelta por algunas galerías mientras nos burlamos de esos artistas pretenciosos".》

—Claro —respondió ella, con un brillo de esperanza en los ojos—. Tengo libre esta noche.

《Diablos, hoy quería dormir temprano, obviamente tiene la agenda libre... tiene todas las noches libres desde 1995. Los sacrificios que una tiene que hacer por un gran contrato.》

—Ya somos dos —mentí, con una gran sonrisa... 《¡Maldición, yo y mi gran lengua!》—. Yo invito.

《Media hora después, ahí estaba yo, sentada en una banqueta de terciopelo que juraría que tenía polvo de hace dos décadas, fingiendo que la risa de la rectora no sonaba como una máquina de coser descompuesta.




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