"Comedia no apta para personas de buenos principios... ni para personas orgullosamente cero tóxicas"
—¡Bienvenidos, chicos! Les presento el lugar donde la magia ocurre: el taller de la división de Uniformes de alta costura de Lumine & CO —sonreí encantadoramente frente al grupo de cinco jóvenes becarios.
—Como pueden ver, el taller se encuentra a las afueras de la ciudad, lejos del edificio principal, aunque pronto tendrán oportunidad de conocerlo... en cuanto termine la remodelación. Digamos que estamos pasando por... ciertos ajustes estéticos.
Solté una pequeña sonrisa profesional antes de extender la mano hacia el jardín.
—Y ella es la encargada de este lugar. Su nombre es Julie. Es amable, optimista y perfeccionista... pero en el buen sentido. Honestamente, sin ella este taller no tendría el mismo brillo.
Julie apareció casi de inmediato entre flores perfectamente cuidadas y senderos iluminados por el sol de la mañana, como si el jardín completo hubiera sido diseñado específicamente para recibirla. Y era obvio. Julie era el corazón de este lugar.
—¡Hola, linduras! Qué bonito tener visitas —saludó emocionada—. Como verán, aquí hacemos muchas actividades recreativas porque creemos que un buen equipo necesita algo más que talento. Necesita cariño, confianza y un ambiente bonito donde todos podamos crecer juntos.
Sonrió orgullosa, abriendo los brazos hacia el inmenso jardín.
—Porque más que compañeros de trabajo... somos una gran familia. ¡Una muy bonita, además!
—Exactamente —continué—. Creo que aquí notarán cuál es el verdadero secreto detrás de nuestro éxito. Nosotros nos enfocamos muchísimo en mantener un gran ambiente laboral.
Julie levantó ligeramente la mano, interrumpiéndome con una sonrisa inocente.
—Con cero toxicidad.
A varios metros del jardín, apoyado contra una de las rejas blancas cubiertas de enredaderas, Mical observaba la escena en silencio... o más bien, me observaba a mí.
《Lo sé. Él siempre me ha admirado, incluso me lo dice abiertamente, aunque tiene una visión un poco retorcida de mí, él piensa que soy cínica y manipuladora, cuando ambos sabemos que solo soy una simple chica de buen corazón.》
Mientras recorríamos el jardín, los becarios se encontraban admirando las flores del lugar, tan coloridas que el aire completo olía a flores frescas.
—Aquí también realizamos convivencias nocturnas dos veces por semana —explicó Julie felizmente mientras caminábamos entre los jardines.
Una de las becarias levantó la mano.
—¿Nocturnas?
—¡Sí! 😭. La última terminó casi a las cuatro de la mañana, pero estuvo lindísima. Hicimos dinámicas de confianza y después vimos documentales de pasarela mientras terminábamos unos pedidos.
—Y lo mejor de todo, chicos, no son sacrificios. Honestamente aquí todos amamos lo que hacemos, cuéntale Julie lo bien que la pasan en esas convivencias nocturnas. —Le di un pequeño codazo cómplice.
—La convivencia pasada fue tan linda que casi lloro 😭.
—¿Lo ven, chicos? Siempre son increíbles, además Julie siempre piensa en cada uno de nuestros empleados y más cuando laboran en horarios nocturnos. Julie les regala pequeños lazos rosas que ella misma hace con sus propias manos, es tan linda, ¿verdad?
Julie se sonrojó.
—Calma, Brooke 😭. Lo hago porque nuestros empleados son muy importantes para nosotros. Son familia y nada mejor que pequeños obsequios hechos con cariño. Así, mientras trabajan, hago esos pequeños lazitos para que sientan un ambiente más bonito.
Un becario preguntó:
—¿Y normalmente a qué hora termina la jornada laboral?
Un silencio breve encapsuló el jardín.
Julie sonrió.
Yo sonreí.
Y entonces Julie y yo nos observamos de reojo muy disimuladamente.
—Bueno... técnicamente depende de la temporada —respondí con calma—. Aunque honestamente aquí nadie está contando horas cuando ama lo que hace.
—Y menos cuando disfrutamos un rico frappé de fresa que solemos regalar a nuestra familia, mientras laboramos con música instrumental que ayuda a que el ambiente sea más lindo —respondió Julie mientras miraba dulcemente al becario.
Los becarios empezaron a intercambiar miradas incómodas mientras Julie hablaba felizmente.
Respondí rápidamente:
—Además, intentamos que el lugar se sienta como un segundo hogar.
《Maldición, piensa Brooke, piensa.》
—De hecho —añadí, recuperando mi sonrisa—, por eso el jardín es tan importante para nosotros. No solo es un espacio decorativo, también es un lugar de inspiración, descanso y unión.
Uno de los becarios miró a su alrededor.
—¿Descansan aquí?
Julie asintió emocionada.
—¡Sí! A veces quince minutitos. Cuando la temporada está tranquila, claro. —Sonrió orgullosa, completamente ajena a las miradas incómodas de los becarios.
Yo inhalé discretamente.
《Perfecto, Brooke. Recupera el control.》
—Pero bueno —aplaudí suavemente, llamando nuevamente la atención del grupo—, creo que ya es momento de mostrarles la verdadera razón por la que este lugar es tan especial.
Comencé a caminar hacia el enorme edificio ubicado al fondo del jardín, parcialmente cubierto por enredaderas y enormes ventanales que reflejaban el cielo de la mañana.
—Porque al final del día... todo esto existe por una sola razón.
Julie sonrió emocionada detrás de mí.
—¡La moda! 😭
Las puertas del taller se abrieron lentamente.
Y entonces los becarios se quedaron en silencio.
Decenas de máquinas trabajaban al mismo tiempo bajo enormes lámparas doradas. Rollos interminables de tela descansaban sobre mesas impecables, mientras bocetos gigantes cubrían las paredes de cristal.
Costureros, diseñadores y asistentes caminaban apresuradamente entre hilos, perlas y prendas a medio terminar como si todo el lugar funcionara bajo una coreografía perfectamente ensayada.
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Editado: 11.06.2026