"Comedia no apta para personas de buenos principios... ni para personas con una relación sana con el éxito."
—No es lo que parece. Estábamos teniendo una actividad recreativa porque ambos tenemos un bloqueo creativo —dije mientras los empleados regresaban rápidamente a sus puestos, incluida Julie.
Jesse me respaldó de inmediato.
—Combatir el bloqueo creativo es primordial para nosotros. El cierre del ciclo de primavera está prácticamente encima.
Harold nos observó durante unos segundos.
—Perfecto, pero ¿saben algo?...
Se acercó lentamente.
—Conozco una forma mucho más eficaz de combatir ese tipo de adversidades.
Sonrió.
Mi expresión cambió apenas.
La de Jesse también.
Nunca era buena señal cuando Harold sonreía así.
—Integrarse al programa social de la empresa.
Hubo silencio.
Jesse parpadeó.
Yo parpadeé.
Mercy sonrió.
Adrien se llevó una mano a la boca para ocultar la risa.
—No puedo —respondí inmediatamente— Tengo muchas responsabilidades importantes.
《Como, por ejemplo, una cita conmigo misma en el centro comercial y una visita placentera a una galería para burlarme de artistas pretenciosos.》
—Yo también— añadió Jesse.
—Además, yo ya he participado en muchas labores sociales, doné un lote de uniformes de alta gama a un orfanato.
Quien debería integrarse a ese movimiento es Jesse.
Lo miré.
Podía apostar lo que fuera a que estaba viendo exactamente lo que yo intentaba ocultar: una enorme sonrisa burlona disfrazada de un gesto inocente.
—Jamás lo he visto realizar una sola acción filantrópica.
Miré a Adrien.
—¿Tú sí?
Adrien lo pensó unos segundos.
—Ahora que lo mencionas... no.
—¿Lo ves, Harold? Lo único que he visto hacer a Jesse fue redondear una compra en una tienda departamental.
—Claro. Apoyé a los niños con cáncer.
—Fueron cincuenta centavos, Jesse.
《Alguien tenía que decir la verdad.》
—Interesante.
Jesse volvió a mirar a Harold.
—Harold, ¿te contó Brooke que donó esos uniformes porque el almacén estaba saturado y no quería pagar otra bodega?
—Oye.
Fruncí el ceño.
—Lo hice por una noble causa.
Hice una pausa.
—Gracias a mí ahora será mucho más fácil que esos niños encuentren una familia.
Volví a mirar a Jesse.
—Además, estamos comparando un lote completo de uniformes con cincuenta centavos, uniformes de alta gama.
Negué lentamente con la cabeza.
—No sé cómo llegaste a la conclusión de que eso te hacía ver bien. Eres inhumano, Jesse.
—Inhumano es creer que un uniforme de seda italiana aumenta las probabilidades de adopción.
Se acercó un poco más.
—Aunque admito que es exactamente el tipo de experimento social que esperaría de ti.
—No fue un experimento social.
—Por supuesto Brooke, claro que no.
—Fue una noble causa.
—Una noble causa patrocinada por la necesidad de liberar espacio en una bodega.
—Sigue siendo mejor que donar cincuenta centavos.
—Lo que sigue siendo importante es romper ese bloqueo creativo. No hay más que decir.
Miró a Claire, su asistente y responsable de los programas de apoyo social de la empresa.
—Mañana Jesse y Brooke se integrarán alegremente a una buena acción social.
Hubo silencio.
—¿Alegremente?— pregunté.
—Sí.
—Eso parece opcional.
—No lo es.
Jesse suspiró.
Yo también.
Harold sonrió satisfecho.
Luego se acercó y nos pasó un brazo por los hombros a ambos.
—No me den las gracias. Un jefe siempre se preocupa por su personal.
Mi alma abandonó mi cuerpo.
La de Jesse probablemente también.
Adrien comenzó a acercarse lentamente a Claire.
Demasiado lentamente.
Como un depredador que acababa de detectar una presa herida.
—Creo que ambos deberían integrarse al programa estrella de moda de la empresa.
Claire levantó una ceja.
—¿Cuál?
Adrien sonrió.
—La recolección y clasificación de residuos para el cuidado del medio ambiente.
Claire pareció pensarlo.
Adrien se inclinó apenas hacia ella.
—Solo imagina lo bien que la pasarán.
Hizo una pausa.
—Además, siempre has tenido una habilidad especial para lidiar con las consecuencias de sus discusiones.
Claire permaneció inmóvil.
Adrien sonrió más.
—Después de todo, no cualquiera sobrevive al cierre de una oficina completa y termina ascendiendo horizontalmente.
—Eso no fue un ascenso horizontal.
—Claro que no.
Claire cruzó los brazos.
—Fue una degradación con mejor nombre.
Adrien sonrió satisfecho.
—Lo sabía.
Claire lo ignoró.
—Pasé tres años coordinando la oficina de debates corporativos.
Hizo una pausa. Después nos miro.
—Y luego ustedes dos decidieron convertir cada discusión en un espectáculo público.
—Eso no es cierto— respondí inmediatamente.
—Una vez discutieron por una competencia de elevadores.
—Debatimos.
—Nunca lo olvidaré. Ninguno de los dos quería compartir el mismo elevador, tomaron uno distinto y decidieron competir quién llegaba primero al piso 32... ambos llegaron al piso al mismo tiempo.
—Disculpa, pero gané yo, y Jesse acusó que mi elevador estaba manipulado.
—Y tú me acusaste de que el elevador que usé había recibido mantenimiento preferencial.
—Fuiste patético por eso solicitaste los registros técnicos de ambos elevadores.
Claire cerró los ojos durante un segundo.
—Los socios concluyeron que la oficina ya no tenía razón de existir. Porque era redundante. Ya que ustedes discutían igual sin nosotros.
Claire hizo una pausa.
—Lo habían convertido en su espacio personal de discusiones de pareja.
Hubo silencio.
—¿Qué?
—¿Disculpa?
Jesse y yo respondimos al mismo tiempo.
#5525 en Novela romántica
#1514 en Chick lit
humor aventura secretos y traciones, enemigos a amantes romantica, comedia romántica odio-amor
Editado: 11.06.2026