Al subir por las escaleras, ven la sala de seguridad de donde provenían los chillidos del alien. José mira a Emilio antes de abrir la puerta y le dice:
—¿Estás listo, chico?
—Por supuesto, abre esa puerta.
José, siguiendo las órdenes de Emilio, abre la puerta. Al entrar, ven al alien tirado en el piso en posición fetal, como si tuviera una herida o le doliera el pecho. Emilio logra ver la llave, la cual está arriba de una mesa, al lado de unos papeles en blanco y del seguro del taller, demasiado cerca del alien en el piso. Pero este es aún más raro, ya que apenas tiene parte de la armadura: solo el casco y las piernas.
José, sin perder tiempo, se acerca a la mesa para tomar la llave rápido, pero no se percata de que el alien saca su navaja y le corta parte del pie y de la pierna.
—¡AGHHHH! ¡Maldito seas, bicho asqueroso!
Dice José mientras cae al piso por el dolor.
—¡José!
Grita Emilio mientras se pone entre el alien y él.
Glrrrkk… Reksss…
El bicho le gruñe a Emilio y a José mientras se levanta y se pone en guardia.
Emilio, al darse cuenta de la situación, sabe que no tiene otra opción más que pelear. Se pone en guardia también, armado con su llave inglesa, esperando el primer ataque del alien. Este intenta cortarlo con su navaja, pero Emilio logra esquivar el golpe de puro milagro.
Al instante intenta pegarle con la llave inglesa.
—¡Maldito bicho!
Pero el alien es más rápido, logra cubrir el golpe con su brazo y le da una patada a Emilio en el estómago.
—¡Agghhhh! Cosa… asquerosa…
Emilio cae al piso por la patada, quedando a merced del alien. Cuando estaba por darle el golpe final con su navaja, José, con sus últimas energías antes de desmayarse por el sangrado de su pierna, le tira su llave inglesa en la cabeza.
—Arrjjhhesskk…
Gruñe el alien antes de caer al piso por el golpe, soltando su navaja por error.
Emilio, al ver su oportunidad, se levanta como puede del suelo y le da un rodillazo al alien, que intentaba ponerse de pie. Sin dejarlo reaccionar, Emilio se le sube encima, toma la navaja e intenta apuñalarlo, pero el alien se resiste.
—¡Deja… de… resistirte! —menciona Emilio de forma entrecortada mientras sigue intentando apuñalarlo.
Haciendo un poco más de fuerza, logra cortarle el cuello, pero se da cuenta de que necesita aún más fuerza para matarlo, ya que su piel es como si fueran escamas.
—¡Vamos… solo… un… poco… más!
Finalmente, Emilio logra hacerle un corte considerable en el cuello.
—Arrjjhhesskk… Aerjshiospp…
Gruñe el alien mientras su sangre verde, de textura viscosa, comienza a gotear en grandes cantidades.
—Arrjkaesrrresdaddjjesss…
Son los últimos gruñidos del alien antes de morir por el sangrado.
—Uf… uf… uf… Al fin se murió. Ahora tengo que agarrar la llave y ayudar a José.
Piensa Emilio mientras ayuda a José a levantarse y toma la llave al mismo tiempo.
Al bajar, llama a Sofy:
—Oye, Sofy, ven, ayúdame con tu padre.
—¡Santo Dios! ¿¡Qué les pasó!?
Sofy ayuda a Emilio a colocar a su padre sobre la mesa del gerente.
—Ese alien era demasiado fuerte y hábil —menciona Emilio preocupado—.
Lo extraño es que le faltaba parte de su armadura y parecía que le dolía mucho el pecho.
—Qué raro… usualmente suelen estar armados hasta los dientes —expresa Sofy con extrañeza.
—La herida es muy grande —dice Sofy—. Tendré que usar un poco de cinta por ahora y un pedazo de tela del pantalón para que aguante. Emilio, ayúdame a limpiar la herida.
Ya de vuelta en la casa, de noche, después de evitar a los aliens varias veces, por fin tenían lo necesario para arreglar el auto. Sofy cuida a su padre, que descansa en la cama de Emilio.
—¿Ya despertó? —pregunta Emilio.
—Aún no… pero parece un poco mejor. ¿Y vos? También luchaste contra esa cosa.
—Estoy bien, aunque me quedó doliendo el estómago por la patada que me dio.
—Entonces toma esto —dice Sofy—. Es un poco de ibuprofeno que había en el botiquín del baño.
—Gracias, Sofy… oye, ¿cómo sabés tanto de tratamientos?
—Bueno… estudiaba en la facultad de medicina desde hace tres años. Era buena estudiando, pero lo tuve que dejar cuando mis padres tuvieron problemas financieros. Fue por los gastos médicos, por culpa de un cáncer que ya estaba avanzado… Mi papá y yo tuvimos que conseguir más de un trabajo para pagar la quimioterapia, pero fue en vano… no logró aguantar…
La voz de Sofy se quiebra, se le llenan los ojos de lágrimas y se da vuelta para limpiárselas.
—Oh… lo siento, Sofy, no quería que te pusieras así, yo solo…
—No, no, Emilio, está todo bien… yo debería disculparme por hacerte pasar por esto ahora.
—No hace falta. Bueno… iré a dormir. Descansá, Sofy.
—Descansá, Emilio.
Ya en la cama, a punto de dormirse, varias preguntas rondaban la mente de Emilio:
¿Por qué le faltaba parte de la armadura?
¿Cómo llegó hasta ahí?
¿Por qué le dolía el pecho?
Y la más extraña de todas: ¿quién fue el que rompió todos los papeles sobre el origen de los aliens?
—Supongo que hay cosas que nunca sabré…
Piensa para sí mismo antes de quedarse dormido.
Editado: 21.12.2025