Los Salvadores de las Aldeas

Los Salvadores de las Aldeas

En el reino mágico de Rabbitland vivían dos conejitos hermanos llamados Bonnie y Tony.

Bonnie podía ver el futuro con su bola de cristal. También le gustaba leer las patitas de los aldeanos para decirles su suerte.

Tony era curandero y preparaba pociones, remedios y jarabes para ayudar a los que se enfermaban.

Los dos trabajaban juntos en un pequeño puesto del mercado llamado El Portal de lo Místico.

Un día, Bonnie estaba mirando su bola de cristal como siempre, pero esta vez vio algo horrible.

Un komodo gigante y un zorro muy feroz iban corriendo hacia su aldea destruyendo todo.

Bonnie casi deja caer su bola del susto.

—¡Tony! ¡Tony! ¡Tenemos un problema enorme!

Tony levantó la cabeza justo cuando un frasco explotó y le llenó la barba de humo morado.

—¿Qué pasó? —preguntó tosiendo.

—¡Vi algo terrible! ¡Un komodo y un zorro vienen a atacar la aldea!

Tony abrió mucho los ojos.

—¿Pero por qué?

Bonnie bajó sus orejas.

—Porque un conejo rebelde llamado Larry quiere ser el nuevo rey y quiere que todas las aldeas le hagan caso.

Tony se acomodó los lentes.

—Entonces tenemos que avisarle al gobernante ya mismo.

Bonnie guardó su bola de cristal y unas cartas mágicas en su bolso.

Tony agarró algunas pociones por si acaso.

Y los dos salieron corriendo.

Mientras cruzaban el mercado, escucharon una voz.

—¡Bonnie! ¡Tony! ¡Esperen!

Era Dolly, una oveja muy amable que vendía zanahorias.

—¿Por qué corren así? —preguntó.

—¡Porque la aldea está en peligro! —dijo Bonnie.

Dolly se asustó.

—¡El gobernante está en la tienda de frutas!

Entonces los tres fueron corriendo.

Cuando llegaron, había dos guardianes cuidando la entrada.

—Necesitamos hablar con el gobernante. ¡Es urgente! —dijo Bonnie.

En ese momento salió un pequeño conejo blanco con ropa elegante y lentes redondos.

—¿Qué sucede? ¿Pasó algo?

Bonnie respiró hondo.

—Vi el futuro. Nuestra aldea será atacada.

El gobernante abrió muchísimo los ojos.

—¡Santos conejos blancos!

Bonnie le contó todo sobre Larry y los depredadores.

El gobernante se preocupó mucho.

—Entonces debemos prepararnos.

La noticia se supo muy rápido por toda la aldea.

Todos corrían de un lado a otro.

Algunos guardaban comida.

Otros ayudaban a proteger las entradas.

También llamaron a conejitos con poderes especiales.

Llegó Remy, el ilusionista, un conejo que hacía trucos y lanzaba cartas explosivas.

También llegó Luna, una coneja que podía controlar el clima.

Todos tenían miedo, pero estaban listos.

Dos días después, el suelo comenzó a temblar.

Bonnie abrazó fuerte su bola de cristal.

—Ya vienen…

Primero apareció el komodo gigante.

Después salió el zorro enseñando sus dientes.

—¡Entréguennos la aldea en nombre de Larry, el nuevo rey! —gritó el zorro.

—¡Jamás! —gritaron los guardianes.

Y entonces empezó la batalla.

El komodo corrió con mucha fuerza, pero Luna hizo aparecer un viento enorme que lo empujó.

El zorro intentó atacar por un lado, pero Remy lanzó una carta explosiva frente a él.

¡BOOM!

Tony ayudaba a los guardianes con sus pociones para que tuvieran más energía.

Bonnie avisaba lo que iba a pasar antes de que ocurriera.

Todos peleaban como un increíble equipo.

Después de mucho esfuerzo, lograron derrotar al komodo y al zorro.

Los dos escaparon corriendo.

Toda la aldea empezó a celebrar.

El gobernante sonrió muy feliz.

—Bonnie y Tony, gracias a ustedes salvamos nuestro hogar.

Entonces sacó dos medallas brillantes en forma de zanahoria y se las entregó.

Los hermanos se abrazaron muy felices.

Pero el gobernante dijo:

—Esto todavía no termina. Otras aldeas podrían estar en peligro.

Bonnie miró su bola de cristal otra vez.

—Creo que sí…

Entonces Bonnie, Tony, Remy y Luna viajaron para ayudar a otras aldeas.

En una tuvieron que luchar contra un búho feroz.

En otra, contra una águila gigante.

Pero siempre trabajaban juntos y lograban ganar.

Cuando Larry vio que su plan no funcionaba y que ninguna aldea quería obedecerlo, se rindió.

El rey ordenó encerrarlo para que no causara más problemas.

Desde ese día, Bonnie, Tony y sus amigos fueron conocidos en todo Rabbitland como Los Salvadores de las Aldeas.

Fin.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.