Los secretos de Fos

Ceres LXXI

— ¡Me huelen las manos a huevo!— Me queje mientras apartaba las manos de mí, haciendo una mueca de desagrado. La verdad es que las chicas eran buenas indicándome como hacer las cosas pero cocinar no era mí, odiaba quedar apestosa a comida y sobre todo al huevo.

— ¿Va a tomar un baño, verdad?— Me pregunto Hades.

— ¡Claro que sí!— Me queje y entonces trate de atraparlo pero este floto lejos, levantando sus patas en señal de rendición— Oye ¿Por qué te alejas? ¿Es que no te caigo bien? Mi hermoso y pequeño ser mágico…

—Como si no la conociera, mi señora, pero no apestara mi pelaje, ya que en primer lugar, es imposible hacerlo— Me explico.

—Tienen mucha suerte… ¡Entonces ven!

—No, incluso si no se me pega el aroma, seguro huele y tampoco es que me guste mucho…

— ¡Grosero!

Así que llegamos a mi habitación para poder bañarme pero antes de que pudiera desvestirme, la puerta sonó, sacándome de mis pensamientos sobre quedarme un rato en la tina ya que tenía mucho tiempo que no disfrutaba de un baño largo, más que nada porque a Hades no parecían gustarle.

Un día lo convenceré de que nos bañemos juntos, apuesto a que será divertido verlo mojado.

— ¿Quién?— Abrí la puerta para toparme con Dafne quien miraba hacia atrás de vez en cuando— ¿Qué pasa?

—Puedes acompañarme a un lugar— Pregunto, rascando su mejilla con nerviosismo.

—Claro ¿A dónde?— Pregunté, frunciendo los labios y las cejas, algo que seguro pudo notar.

—No es malo ni nada— La chica movió sus manos con nerviosismo frente a mí— Solo quiero ir a ver mi planta, ya sabes, para regarla. Minerva me ha hecho el favor de hacerlo pero… Quiero verla por mí misma.

— ¿Y por qué no fuiste con ella?— Pregunte rascando mi mejilla. Hades me miro con extrañeza— No me malinterpretes, solo quiero saber porque yo…

Dafne hizo una mueca y se dio la vuelta.

—Tienes razón, no importa, iré yo sola— Dijo Dafne, avanzando rápidamente por el pasillo, apretando los labios y bajando la vista.

—Espera, no me malentiendas, solo que me sorprendió, eso es todo, iré contigo— Le dije alcanzándola, algo que no pareció alegrar a Hades.

—G-gracias— Me dijo sin más, levantando la vista y limpiando una de sus lágrimas.

— ¡No es necesario que llores!— Le dije, limpiando su rostro con la manga de mi uniforme. Ya me había sacado el pañuelo.

— ¡Lo siento, lo siento!— No tenía que disculparse. Ahora de verdad me sentía mal.

Avanzamos hasta los jardines donde la chica fue corriendo hacia su planta para mirarla y hablarle, algo que de hecho yo también solía hacer, y de hecho, me acerque a la mía para tocar uno de sus pétalos. El aroma de ese líquido rojo que chorreaba era mucho mejor que el aroma a huevo.

—Señorita— Me llamo Hades y apunto a Dafne quien estaba de rodillas, llorando.

— ¿E-estás bien?— Pregunté, acercándose a ella.

—Lo siento, solo… Es mucho estrés— Me dijo Dafne, limpiando sus ojos, apartándose antes de que pudiera tocar su hombro, entonces se limpió su vestido y se giró a mirarme con una sonrisa extraña— ¿Te puedo preguntar algo?

— ¿Qué pasa?— Baje la mano, notando que no quería que la tocara.

— ¿De verdad no te gusta Artemisa?

Enrojecí y negué varias veces con la cabeza— ¿Y-y eso a que viene?

—Ah, es que me quede pensando en eso ¿No te parece raro? ¿Que una chica guste de otra chica, digo? ¿No es raro?

— ¿Raro?— Pregunte curiosa y entonces lo entendí— Ya, pues…

La realidad es que había de todo en el mundo, desde hombres que gustaban de otros hombres y mujeres que gustaban de mujeres ¿Tan raro es? Pues no, al menos eso me explico Hades pero también es verdad que no era bien visto y menos con la gente que era de la realeza o bien de un alto estatus por eso de los descendientes.

—Supongo que si ¿No?

—No es eso, solo que es raro que pase entre gente como nosotros pero yo no creo que este mal— Dije encogiéndome de hombros, mientras miraba hacia otro lado— Si me gustara Artemisa ¡Que no es el caso! No sería raro, aunque no sé si a ella le parecería raro, aun así, es mejor decir lo que sientes que guardarlo.

—Yo una vez lo hice— Admitió Dafne, provocando que la mirara con atención.

— ¿Hace qué?

—Declarar mis sentimientos a alguien de mi mismo sexo pero ella me miro raro, parece que no tanto porque no me amara, sino porque, como dices, no podemos estar juntas por nuestro estatus y me aparto, incluso hasta hoy, no he dejado de pensar en eso, yo… Realmente la amo, e incluso cuando hoy hablo de nuevo con ella, las cosas no parecer ir a mejor ¡Odio no ser correspondida!

—Seguro duele…

—Mucho… Y pese a que hemos hablado, pese a que parece que todo podría cambiar, solo son mis ideas, solo… Soy una idiota…

La verdad es que no sabía mucho de ese tema y no sabía cómo reconfortarla.

—Debes tomarlo con calma, yo no sé mucho del tema— Me rasque la nuca, sonrojada y nerviosa, porque definitivamente no sabía nada de eso— Pero si algo se es que el que se amen debe ser suficiente, hagan lo posible por estar juntas y por recuperar ese lazo… Si se puede recuperar.



#7451 en Fantasía
#3085 en Joven Adulto

En el texto hay: escolar, magia, animalesfantasticos

Editado: 07.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.