La cabeza de ese tipo reventó frente a mí, salpicando mi ropa y mi rostro de sangre y de pedazos de carne que estaban calientes, demasiado calientes. Incluso cuando Hades trato de que no me cayeran encima, la realidad es que todo fue tan sorpresivo que ni él pudo evitar el desastre que se ocasiono.
Mis piernas flanquearon y caí de rodillas, dirigiendo mi mirada al cuerpo del tipo, ahora sin cabeza, con parte de la columna expuesta, con piel que parecía palpitar y con chorros de sangre salpicando el pasto a mi alrededor, provocándome una mueca de asco, arrugando mi nariz e incluso estremeciéndome.
Eso de alguna forma me recordó lo que pasó bajo tierra pero ahí, la luz era tenue y estaba aterrada... La cosa es que sobre la superficie todo era tan claro, hasta la sangre.
—Ceres, no lo hiciste tú, fue él mismo— Era la voz de Hades y pese a que levante la vistas para verlo, la realidad es que lo veía borroso, lejos, como si me estuviera hablando a través del agua.
Trate de alcanzarlo con mis manos pero no podía ¿Por qué no podía? La imagen del cuerpo volvió a mi cabeza pese a tenerlo a mis pies, y entonces me encogí, abrazándome con fuerza y frotando mis brazos, tratando de calentarme ¿Por qué hacía tanto frio? Y sentía que me faltaba el aliento. Todo a mi alrededor comenzó a dar vueltas violetamente.
—Que horrible— Esa era la voz de Dafne pero se escuchaba tan lejos como la de Hades.
Escuche algunos sonidos guturales ¿Estaba vomitando? ¿Era ella o yo?
— Sera mejor que… Se vayan, yo tomare la responsabilidad… Tú también, Dafne, vete, esto será solo mi problema— Esa era la voz de Eneas, quien se escuchaba tal como los otros, como si estuviera hundido.
No lo escuche afectado pero entonces recordé que esto ya lo había hecho antes ¿No? Eso me provoco una mueca de asco. Quizá si eran mis sonidos guturales mientras seguía vomitando.
—No, yo me quedo— La voz de Dafne se escuchó un poco más fuerte— Yo asumiré la culpa contigo, ya hicimos mucho daño y ahora a…
Mis ojos estaban cerrados con fuerza así que tampoco pude verlos, de todas formas, sus figuras se deformaban en mis ojos, quizá porque estaban llorosos o quizá porque mi cabeza no dejaba de girar.
Quizá estaba sollozando pero el abrazarme no estaba parando los temblores de mi cuerpo. Y abrir mis ojos solo me mareaba más ¿Qué mierda me pasaba?
El pasto bajo mi cuerpo parecía agujas filosas que se enterraban en mi piel a través de mi ropa. Olía a hierba pero lograba distinguir el aroma a la sangre, a metal aunque quizá era mi cabeza, intensificando todo lo horrible que me rodeaba. Mi ropa también apestaba o así lo presentía. No ayudaba para nada con las náuseas.
—Hay que irnos— La voz de Hades se escuchó mucho más clara que antes, aunque quizá se debía a que había logrado tocar mi mejilla. Pude sentir su calor y se sintió bien. Su pelaje suave me relajo un poco.
— ¿Eh? Ah…— Trate de hablar con normalidad pero fue imposible. No salieron más que balbuceos, además, me dolía la mandíbula, quizá estuve apretando con demasiada fuerza mi boca.
Hades me ayudo a ponerme de pie aunque estaba muy segura de que mis piernas flanqueaban y de no ser por el poder de Hades sobre mi cuerpo, seguramente me habría caído más de una vez.
No tenía fuerzas y el moverme me mareaba. Me sentía adolorida de todo el cuerpo, quizá por el combate, quizá por algo más pero mi cerebro no parecía coordinar ni pensar con claridad.
Creo que llegamos a mi cuarto, al menos eso parecía pues Hades abrió la puerta como si nada, entonces me arrastre, o más bien me arroje a la cama, o quizá fue el propio Hades, la cosa es que me volví a encoger para sollozar un poco más ruidosamente, segura ahí.. Debía estar segura ahí.
Sentí que perdí la conciencia más de una vez, pero cuando cerraba los ojos solo veía el cuerpo cubierto de sangre y cuando lograba apartar esos pensamientos, la mancha roja en mi manga lo regresaba.
Hades me ayudó con eso antes de que me diera cuenta, retirando mi ropa.
—No fue tu culpa, Ceres, fue ese loco ¿Si? Su propio ataque, todo estará bien ¿Si? Todo estará bien— La voz de Hades se repetía en mi cabeza constantemente o quizá de verdad me lo estaba diciendo a cada rato.
Aun así, su voz me parecía relajante.
No supe cuánto tiempo cerré mis ojos hasta que otra voz me hizo saltar de la cama.
— ¿Ceres?— Era la voz de… ¿Minerva? Admito que tarde en reconocerla— No sé qué paso pero Dafne me dijo antes de irse que debía venir a verte y… ¿Estas bien? ¿Quieres que entre? ¿Te traigo algo para comer? Ya es tarde…
No pude decir nada. No quería que me viera. Ni yo quería verme.
Aún estaba manchada de sangre o al menos así veía mis manos y eso sería asqueroso. Era asquerosa.
—Traeré algo de comer ¿Si?— Minerva no espero mucho para continuar.
No tenía hambre, mi estómago gruñía pero no me sentía del todo hambrienta, de hecho, me dolía, tal como todo mi cuerpo que aún sentía débil, seguro del shock. Finalmente me di cuenta de que si me dolía el cuerpo debido al combate pues tenía algunos moretones bastante feos en mi cuerpo, sobre todo en mis brazos.
El sonido de alguien tocando la puerta me sorprendió de nuevo.