Los secretos de Fos

Hades LXXIX

Me sentí levemente desplazado pero me alegraba ver a Ceres tan tranquila. Es lo que necesitaba pero no podía obligarla a convivir con la gente y tampoco podía hacer que sus recuerdos se perdieran. Sospechaba que esto era necesario para su desarrollo en muchos aspectos.

Estaba seguro de que esos tipos, los Dedos, la tendrían en la mira tras derrotar a alguien como Anular.

Me alegra que el mundo sea algo más que solo el juego pero eso debía hacerlo más fácil, no llenarme de más preocupaciones. De todos modos, tras esto, solo quedaba el evento del torneo y listo, terminaríamos el juego para finalmente hacer nuestras vidas en tranquilidad, viviendo entre gente pudiente, gastando dinero, menospreciando pobres y haciendo que Ceres se case con alguien de la burocracia que no ama pero que su padre organizara para hacerlo subir todavía más en la escala del poder político.

No, ni eso me gustaba. Debía hacer algo con eso también cuando llegara el momento.

Pero ¿Ceres hará algo? Esperaba que sí, si no, la convencería… De todos modos no la veía casándose con alguien que no ama y menos teniendo a…

—Tu risa da miedo— Aseguro Zeus a mi lado, mirándome con una ceja levantada.

Me estaba riendo en voz alta ¡Mierda!

—Lo siento, solo me alegra que este mejor— Dije quitándole importancia.

­ —Sí, Artemisa se preocupó mucho por ella— Zeus se bruzo de brazos.

—Lo siento…

—No, a mí también me preocupaba, es muy importante para Artemisa aunque admito que aún no sé cuánto— Zeus se encogió de hombros mientras esbozaba una sonrisa de lado.

—Así que están igual— Dije, dejando salir un largo suspiro.

—Parece que si— Zeus se rio.

Los adolescentes y sus hormonas alborotadas aunque sospechaba que podría no ser solo eso. Más bien, yo esperaba eso pero ¿Qué mierda sabía yo de amor? Solo lo que leía en novelas y veía en anime y ahí, se romantiza todo.

¿Cómo te ibas a enamorar de la chica que te golpea? ¿No? No, estaba seguro de que por ahí habrá un loquito que le guste eso y si es así, amigo, ve al psicólogo, estas a tiempo.

Me quede pensando en esas ideas mientras las chicas hablaban de cosas de vacaciones.

Minerva incluso apareció un rato después.

— ¿La playa?— Preguntó Ceres, mientras masticaba un pastelito de chocolate.

Yo estaba seguro de que se quejaría de tener granos después y ya estaba listo para decirle que es su culpa por comer chocolate con esa despreocupación.

—Claro ¿Por qué no?— Minerva se encogió muy rápido de los hombros mientras tomaba otro panque de vainilla— Podría ser bueno para ti salir de la escuela y la playa es una gran opción.

—No sé, el mar está bien pero no me gusta la arena— Acepto Ceres.

Y es verdad, odia ensuciarse como cualquier princesa. A menos que lleve ropa cómoda pero claro, todas las veces que fue a la playa, tenía que llevar esos vestidos largos molestos porque no iba a divertirse. Incluso al entrenar y sudar, odia sentirse pegajosa tan solo unos segundos.

Princesita al final del día.

—Es divertida— Minerva se mostró muy motivada— ¡Te lo puedo mostrar que lo es!

Ceres pareció pensárselo.

—Yo no conozco el mar y no tengo el dinero para ir— Admitió Artemisa, rascando su mejilla con nerviosismo.

— ¿Bromeas? ¿No conoces el mar?— Ceres se irguió en donde estaba sentada con los ojos muy abiertos— Dejando de lado la arena, el mar es divertido, aunque también es medio salado ¡Nunca lo bebas!

—Sí, algo he escuchado de eso— Artemisa se rio un poco.

—Ahí tienen, hay que llevar a Artemisa a conocer el mar y a demostrarle a Ceres lo divertido que la arena— Explico Minerva y luego miro a Artemisa— Y no te preocupes, yo te invito.

—No me sentiría bien…— Artemisa negó varias veces.

—Yo también te invito, tranquila, de todos modos no es muy caro y podríamos comprar cosas en tu local, entonces no necesitaríamos gastar mucho ahí, sin mencionar que… ¡Podríamos quedarnos en mi casa de playa!— Ceres pensó en su casa de playa solo en ese momento, lo note. Yo estaba por sugerirla de todas formas.

— ¿S-segura?— Artemisa se sonrojo al notar que Ceres se le pego. Adorable y parece que Zeus pensó lo mismo.

—Claro ¿Qué les parece?— Ceres miro a Minerva quien asintió varias veces, convencida.

—Perfecto ¡Misión: Conocer el mar!— Grito Ceres con entusiasmo.

Me alegraba de verdad que pudiera seguir adelante. Aun la veía temblorosa, como si todo lo horrible regresara pero al hablar con sus amigas sus pensamientos parecían relajarse. Compartíamos esa clase de cosas, al menos un poco.

No estaba al cien pero estoy seguro de que lo estará pronto.

Definitivamente era una chica muy fuerte y aunque mucho del crédito era mío, tampoco aceptare que se quite ese treinta por ciento de trabajo propio.

Si, de verdad soy increíble ¡Cambie el lore de todo un juego!

Note que Zeus de nuevo me miro reírme en voz baja por lo que me puse serio en segundos.



#8180 en Fantasía
#3386 en Joven Adulto

En el texto hay: escolar, magia, animalesfantasticos

Editado: 08.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.