Los secretos de la esclava

34. Festival nocturno

Cédric estaba corrigiendo ciertos errores en los documentos que se estaban preparando para las reuniones. El pelirrojo se estaba mostrando algo molesto por los descuidos porque ya estaba sospechando que eran a propósito, tal vez no de parte del rey, pero otros asesores con los que estaba trabajando y que, además, no se mostraban muy conformes con su presencia, parecían enfrascados en ponerle trabajo de más para no dejarlo salir.

—En serio... ni que fuera alguna especie de niño castigado —murmuró mientras sostenía unos papeles, antes de dejarlos caer sobre el escritorio. Soltó una risilla llena de ironía—. Ni siquiera Noah es tan estricto conmigo... ¿mmm?

El cuarto en el que se encontraba tenía una vista completa al patio del castillo, y con este, la entrada principal. No fue difícil para Cédric el poder distinguir aquel color de cabello tan extravagante, pero que al mismo tiempo parecía ser su color favorito; para su alivia, Mare no parecía estar sola, justo en ese momento logró ver a Zia y Emily junto a ella, parecía que iban a salir con...

—... vaya vaya, bien hecho, chicos~ —sonrió muy conforme con lo que veía.

Parece que no tuvieron que hacer muchos esfuerzos para acercarse a la princesa, ella misma parece haber dado el primer paso para conocerlos. Por cómo se veía la ciudad, parecían festejar algo, aunque no tenía muy claro qué era, no ha sido lo suficientemente cercano con el país por muchos años.

—Creo que ahora entiendo más el por qué se empeñan en mantenerme aquí.

«Parece que al rey le cuesta controlar un poco a su hija, de seguro se imaginaba lo que ella planeaba hacer», pensó Cédric mientras observaba. «Eso significa que él sí podría estar detrás de todo este trabajo excesivo. Ya tuvo una mala impresión sobre mí al ver que traje a Zia conmigo», recordó en medio de aquel pensamiento, la mirada de Akeem cuando confirmó que, efectivamente, Zia era un rumiriano y que lo había incluido en el viaje, así que no le sorprende que ahora intente evitar por cualquier medio que Soraya trate de entablar alguna conversación con Cédric.

—... ¿se está celebrando algo el día de hoy? —preguntó a uno de los asesores que escuchó entrar en ese momento.

—... el cumpleaños de la princesa, en unos días será su fiesta de mayoría de edad —respondió.

—... eehhh ya veo... —respondió Cédric.

El pelirrojo continuó observando con una sonrisa el cómo Mare parecía integrarse bien con los demás, incluso la princesa parecía...

Los ojos del joven duque se abrieron con cierta sorpresa cuando vio a la princesa tocar el cabello de Mare, y esta mostraba una enorme sonrisa mientras lo permitía. Los dedos de Cédric se movieron con cierta inquietud, llegando a cerrar el puño con algo de fuerza, para luego ver cómo el color del cabello de Mare cambiaba hasta verse de un castaño oscuro. «Ahh... así que era por eso, de esa manera, Mare no llamará la atención», pensó, y cuando menos se dio cuenta, su puño se relajó. Cédric recordó la ocasión en que tuvo la oportunidad de peinar el cabello de Mare. «... creo que... de alguna manera, sí parezco un niño...»

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La noche finalmente había llegado, y con ella dio inicio al festival del cumpleaños de la princesa. El grupo ya se encontraba reunido en la entrada del distrito comercial, se podían ver un sin fin de puestos de comida y Soraya se proclamó como la guía nuevamente, pero esta vez estaría Zia presente. Las máscaras estaban haciendo su respectivo trabajo al esconder los rostros de los representantes de Tessia, y Mare podía estar en las calles libremente ahora que la princesa cambió el color de su cabello, para que no resaltara más.

Había pensamientos distintos en el grupo con respecto al festival. Soraya y Emily conviven mucho con el ambiente de las fiestas, Zia y Mare tenían una impresión algo distinta; el castaño se familiarizó con todo esto luego de que finalizara el golpe de estado, pero al mismo tiempo lo invadía un fuerte sentimiento de nostalgia, porque, aunque no tuvo la oportunidad de divertirse en alguna festividad de su país, recordaba que sus padres intentaban hacer lo mayor posible para alegrarse, aún si su país era controlado por un tirano. Ahora que podía verlo todo, también se sentía feliz de que la gente pudiera sonreír de nuevo.

Mare era un caso distinto, la verdad era que no sabía ni cómo debía sentirse. Estaba impresionada por la cantidad de cosas que estaba viendo, ya que, al estar aislada del mundo por muchos años, el estar en un festival como ese era una experiencia increíble. Antes estaba preocupada por haber actuado en secreto y colarse en el viaje, pero... tal vez sí valió la pena el atrevimiento.

Soraya tomó rápidamente la mano de Mare antes de que esta se alejara más. La peliazul no se había dado cuenta de que estaba caminando miento tenía varios pensamientos en la mente.

—Tenga cuidado de no alejarse, señorita Mare, hay mucha gente y podría perderse —indicó la princesa con una sonrisa.

—¡Discúlpeme, su alteza! Es la primera vez que estoy en este tipo de festivales —respondió, compartiendo la misma sonrisa.

—Puedo entenderlo por la forma en que observaba todo, y recién es el comienzo —avisó Soraya antes de ponerse enfrente de sus tres invitados—. Los ciudadanos prepararon algunos eventos, espero que les guste todo. Vamos por aquí.

La princesa realmente era una persona amable, y se notaba que los ciudadanos la querían, bastaba con ver cómo todos la felicitaban por su cumpleaños, el cual estaba cada vez más cerca. El recorrido comenzó primero con ver los diferentes puestos locales que habían montado las personas. Soraya deseó presumir la exquisita comida que su país tenía para mostrar, por lo que los puestos de comida fueron de los primeros lugares a donde los llevó.




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