Aquellos ojos resultaban ser tan... enigmáticos, tanto que Mare no era capaz de apartar la mirada, ¿quién era este hombre que apareció de la nada? Aunque no supiera quién era, había algo en él que le parecía familiar, y podía comenzar por los ojos.
La máscara parecía tener alguna especie de tela, porque no le permitía distinguir el color, pero aún así era capaz de ver el brillo de sus pupilas; luego estaba la profundidad de su voz, era tan grave, y desprendía un aire lleno de travesura y picardía.
La mente de Mare sólo pudo crear un pensamiento rápido luego de ese segundo en que analizó a ese hombre. «... ¿duque Cédric?», pensó mientras arrugada un poco el entrecejo, y estaba a punto de confirmar si era cierto.
—No pretendo entrometerme si ya tenían una promesa de por medio —dijo el rumiriano con amabilidad, interrumpiendo los pensamientos de Mare—. Que bueno que tenga compañía, señorita, espero que se divierta.
Con eso dicho, el joven se alejó y los dejó solos.
—Gracias por sus palabras, es muy gentil de su parte —respondió el hombre de la capucha—. Discúlpeme por meterme tan bruscamente, pero se la veía indecisa.
—No se disculpe, no puedo negar que me sentía un poco incómodo, así que su intervención fue oportuna, aunque no tengo nada contra aquel joven, era amable —respondió con una ligera sonrisa mientras miraba la dirección la dirección la que se fue el muchacho.
—Es bueno que la persona que le hablara no tuviera malas intenciones, aunque no esperaba menos de la gente de Rúmir —dijo en forma de cumplido.
—... ¿usted no es de aquí? —preguntó.
Mare comenzaba a sospechar cada vez más sobre que este hombre, en realidad era Cédric, aunque la suave risa que soltó la hizo dudar.
—¿Qué le parece si respondo esa duda mientras bailamos~? —preguntó sonriente mientras extendía su mano.
—¿¡Cómo!? —exclamó, porque pensaba que se había salvado de la invitación para bailar—. Yo... hablaba en serio cuando dije que no sabía...
—Bueno, no es necesario que tenga conocimiento~
Mare no comprendió sus palabras, porque si no sabía bailar, ¿cuál era el punto de hacerlo? Por más que quisiera saber, las acciones del desconocido fueron mucho más rápida, y la posición de una pareja de baile ya había sido empleada entre ellos. La peliazul pudo sentir el firme agarre de su mano en su cintura, mientras que con la otra sujetaba la contraria; el rubor llegó insntintivamente, pero no pudo reaccionar porque al siguiente segundo, ya estaban moviéndose al ritmo de la lenta música.
Cualquier otra persona que no se sintiera cómoda, ya habría dicho que quería detenerse y marcharse, pero Mare no lograba entender qué era lo que este joven tenía que la hacía sentir... tranquila, aunque la vergüenza y el temor de llegar a pisar su pie, estuviera de por medio. La idea de que pudiera tratarse de Cédric también rondaba por su cabeza, pero Zia le confirmó que él estaba ocupado, así que no era posible que estuviera en el festival.
Por estar pensando en tantas cosas, Mare apenas se dio cuenta de que el ajeno la estaba mirando fijamente, y esto provocó un escalofrío en su espalda, todo porque aquel pelirrojo rondaba en sus pensamientos. El resto de personas parecían haber dejado de existir en esos segundos. La persona que parecía tener gran maestría para bailar, se aseguraba de que Mare no errara en ningún paso, la hacía moverse a su ritmo, llevaba las riendas; ese hombre la guiaba tan bien que ella había entregado de alguna manera toda su voluntad.
¿Era Cédric? Definitivamente tenía que ser Cédric, ese nivel de galantería no lo ha visto en nadie más. «Pero... y si estoy equivocada», pensó algo angustiada de sólo pensar que estaba bailando tan confiadamente con un desconocido, que una experiencia tan bella se dio con alguien que no conocía, cuando esto debió pasar con... con...
—Ahh... —Mare dejó escapar un jadeo al mismo tiempo en que la música paró, al igual que el resto de las personas que bailaban.
«Hace un momento...¿por qué pensé en algo así?», se preguntó a sí misma, aún sin apartar la mirada del desconocido.
El hombre de la máscara procedió a apartarse de Mare, pero sin soltar su mano; su siguiente acción provocó que un nuevo rubor mucho más intenso se presentara en el rostro de la peliazul. El ajeno se había inclinado mientras levantaba delicadamente la mano ajena, haciendo que sus labios se encontraran con la suave piel de sus nudillos en un delicado beso, el cual transmitía el respeto de un caballero hacia una hermosa dama.
—Fue un... gran honor compartir este baile con usted, señorita~ —comentó mientras le sonreía.
—Y-yo... no sé qué decir...
—¡Señorita Mare!
Las voces de Soraya, Zia y Emily se escuchaban cerca, y Mare volteó de inmediato para buscarlos con la mirada, fue ahí en que sintió que alguien tocaba su cabello; podía sentir la presencia ajena tan cerca de ella a sus espaldas, y su piel no hizo más que erizarse.
—... tu cabello azul es mucho más hermoso...
Todas las alarmas se dispararon en su cabeza, pero cuando volteó a ver y enfrentar a aquel hombre, este ya no estaba ahí, se había perdido entre la multitud así de fácil, y ya no tuvo la oportunidad de confirmar lo que lleva sospechando desde que interrumpió al anterior joven que la invitaba a bailar.