El cumpleaños de la princesa estaba cada vez más cerca, y en toda esa semana, los ciudadanos han celebrado felizmente; sin embargo, dentro de los muros del palacio se estaban realizando actividades más cruciales, y de estas dependía el futuro de Tessia y todo el imperio de Hember.
En ese día y el siguiente, finalmente iban a dar inicio las reuniones con los líderes de distrito de Rúmir para decidir si se confirmaba el tratado de paz; para dar un buen recibimiento, se realizaría una cena para los jefes, mostrando los platillos típicos del país, y todo debía salir bien, absolutamente todo...
—Señorita Mare... ¡Señorita Mare! —exclamó Soraya al ver que la mencionada parecía estar en las nubes.
—¿¡S-sí?! —respondió algo espantada.
—Tiene que seguir revolviendo mientras se cocina, de lo contrario se pegará.
—Mis disculpas, princesa...
—No tiene que preocuparse, pero... ¿se encuentra bien? La he notado algo distraída desde hace un par de días, ¿pasó algo malo después del festival.
—¿Algo...?
«Tenía razón en que... tu cabello es más hermoso cuando es de color azul, es como si observara el bello y profundo mar», las palabras de Cédric resonaron en la mente de Mare, e incluso parecían hacer eco. Soraya pudo notar de inmediato que sí había pasado algo, y el rubor en las mejillas de Mare le confirmaban que ese "algo", más bien era un "alguien", por lo que se le escapó una sonrisa pequeñita.
—Dijo que bailó con alguien, ¿con quién fue~?
—Ahh y-yo... —se quedó a medias, estando cada vez más acorralada por Soraya—. ¡Se equivoca princesa, n-no hay manera jajaja!
Mare agitó sus manos rápidamente para negarlo todo, y de paso, disipaba aquella imagen en su mente en la cual comparaba al duque Cédric con aquel misterioso hombre del festival; sin querer, ella continuaba buscando una respuesta. El cocinero y las sirvientas presentes sonreían con diversión de sólo ver la agradable atmósfera.
—Creí haber escuchado la voz de Mare por aquí, y parece que no me equivoqué~
Las repentinas palabras interrumpieron las risas de la cocina. Cédric se mostraba sonriente al ver que Mare parecía divertirse, pero su presencia no parecía ser muy grata para los cocineros y sirvientas, los cuales le dieron la espalda luego de que se inclinaron para saludar, pero el pelirrojo ya estaba acostumbrado, tenía algo más interesante que llamaba su atención.
—¿Qué hace aquí, duque Cédric? —preguntó Mare sorprendida—. No es que no me agrade verlo, pero... creí que estaba ocupado por las cosas de hoy.
—Volví a la habitación por unos documentos, y ahí me enteré de que la princesa había ido a buscarte —respondió sonriente.
—Disculpe si lo he preocupado de alguna manera, duque Cédric. La verdad es que me divierte mucho pasar el tiempo con la señorita Mare —dijo Soraya con una sonrisa.
—No me malinterprete, princesa, sólo me aseguro de saber en dónde se encuentra mi gente —respondió, pasando a mirar a Mare y sorprendiéndose un poco al ver que ella evitó su mirada, pero prefirió dejarlo pasar—. Mmm huele muy bien, ¿es la comida para la cena de la reunión con los líderes de distrito?
—En efecto, duque. Nuestros cocineros tienen grandes habilidades culinarias, así que le aseguro que la cena será de alta calidad —dijo Soraya con seguridad.
—No lo estoy dudando en lo absoluto~
Cédric pareció mostrarse interesado en lo que preparaban Mare y Soraya, por lo que esta última le dio un pequeño empujón a la peliazul para acercarla al duque. Mare exigió una explicación con la mirada, pero ya tenía aquellos brillantes ojos sobre ella.
—Ah... la princesa me pidió que le ayudara con un platillo personal —aclaró Mare, para después ser apoyada por Soraya.
—Este era... el platillo favorito de mi madre, no se lo ha servido desde que ella falleció —comentó Soraya—. Mi madre era una persona peculiar. Ella supervisaba los platillos para las reuniones, y personalmente preparaba este. Ya que esta reunión es la más importante en mucho tiempo, pienso que sería correcto incluirlo.
Semanas antes de iniciar el viaje a Rúmir, Cédric fue informado sobre el fallecimiento de la reina; era un evento desafortunado, y sabía que su familia la extrañaría para toda la vida.
—¿Su padre está al tanto de esto? —preguntó Cédric, frunciendo el ceño con algo de preocupación al ver a Soraya negarlo.
—En primera, esto es una sorpresa, y en segunda... no quiero que él siga evitando ese acontecimiento usando el trabajo —aclaró con cierta frustración antes de acercarse a la mesa donde estaban los ingredientes—. Yo quiero recordar a mi madre por medio de sus cosas favoritas, y quiero que ella esté presente de esta forma en la reunión.
Mare sentía empatía por los sentimientos de Soraya, aunque no ha sido capaz de experimentar la pérdida de un ser querido en su vida, ya que nunca se le presentó la oportunidad, ni siquiera podía decir que ha tenido personas que le provocaran esas emociones. El pelirrojo parecía algo indeciso con respecto al platillo, especialmente por la reacción del rey, pero fueron los ojos de Mare los que le hicieron tomar una decisión.
—Bueno, si esos son los deseos de la princesa, yo no soy nadie para decirle lo que debe hacer —respondió Cédric con una amplia sonrisa mientras se quitaba el chaleco—. Estaría encantado de ayudarlas a las dos si es que me lo permiten, sólo no se lo mencionen a su majestad, podría tomarlo de mala manera.