Las horas pasaron, y la noche cayó sobre el extenso desierto, y las disputas dentro de la reunión continuaban, Cédric y Zia dejaban cada vez en claro sus intenciones, sorprendían a los líderes de distrito con los territorios que se les iba a devolver; esto no era debilitar su propio imperio, era entregar algo que nunca les perteneció, ayudar a que Rúmir volviera a la gloria que una vez fue.
—Podemos finalizar esta reunión por el día de hoy —declaró Akeem mientras observaba los papeles—. Duque Pheriam, ¿tiene algo más que desee agregar, algo que aún no nos haya dicho?
—Estoy seguro de que les he transmitido todas mis intenciones, su majestad, no hay nada más —respondió con seguridad, pero a la vez notando que el rey parecía querer escuchar algo más.
No había motivos para seguir reteniendo al grupo de Cédric en esa reunión, lo demás tendría que hablarlo a solas con los líderes de distrito.
—En ese caso, usted y sus compañeros pueden retirarse. Será convocado a una nueva reunión cuando se haya tomado una decisión, es todo por ahora —dijo Akeem con seriedad.
Cédric, Zia y Emily se despidieron de los demás presentes. No se podía decir que lo más tedioso había terminado, ahora todo quedaba en manos del rey y la decisión que vaya a tomar, pero al menos, de alguna manera podrán tener un breve respiro. Ahora, la conversación se redujo únicamente a los que estaban en la sala.
—Quisiera escuchar sus opiniones —dijo Akeem.
—Yo iniciaré —dijo Marian Rumie mientras alzaba la mano, sonriendo cuando le dejaron tener la palabra—. No puedo decir que confío totalmente en este joven duque, pero los territorios que su imperio está dispuesto a devolver, no es algo que ningún tirano arriesgaría, especialmente tratándose del oasis; o el duque es demasiado confiado, o sus intenciones son genuinas.
—No podemos dejar de lado que un rumiriano lo respalda, y que también testificó a su favor —agregó Kamal Feres, siendo este uno de los puntos más fuertes—. Nuestra gente fue esclavizada, y no hubo ni uno sólo que recibiera algún tipo de trato especial de parte de Raphael Pheriam, sólo los veía como herramientas.
—Perdimos muchos proveedores desde la conquista, incluso ahora que hemos recuperado nuestro país, no hemos podido recuperarlos —comentó Miyaz Inram, extendiendo uno de los mapas que Cédric les había entregado—. La mayor parte de las rutas que usábamos, pasaban a través de las tierras del imperio Hember, Rúmir recuperaría mucho terreno en el comercio si tuviéramos acceso a dichas rutas, tanto terrestres como marítimas.
todos daban sus puntos de vista, una cada vez más beneficiosa que otra si el tratado de paz se lograba llevar a cabo. Akeem escuchaba absolutamente todo, sin dejar de lado ni un sólo detalle, pero su atención se dirigió a la única persona que todavía no decía nada, y que además de eso, se mostraba pensativa.
—¿Hay algo de todo esto que te inquieta, Adam? —preguntó directamente, sacándolo de sus pensamientos, y volviéndolo el centro de atención.
—... disculpe, su majestad —respondió.
—Te ves muy afectado a pesar de todas las supuestas compensaciones. La recuperación del oasis también beneficia a la torre de magia y sus aprendices —dijo Marian.
—... votas por darle una oportunidad, ¿no es así? —interrogó Akeem.
La sala se quedó en silencio, y el simple hecho de que Adam no refutara, fue la afirmación a esa conclusión.
—Su majestad-
—Supongo que esto tiene que ver con el muchacho que fue tu estudiante —interrumpió Akeem de forma inmediata.
—Ese muchacho... fue mi mejor estudiante, era muy dedicado, admito que invertí más de mi tiempo en su educación por su evidente potencial —confesó Adam con seriedad, teniendo en su mente, el recuerdo de cada etapa de Noah desde su primer día en la academia—. Nunca pensé que, en realidad, era el hermano adoptivo del duque.
—Según todo lo contado, el duque envió al chico a la academia para ser preparado para la batalla —supuso Kamal—, pero lo principal aquí es que… de forma indirecta, diste tu contribución para el golpe de estado en ese imperio, en resumidas palabras, ayudaste a Cédric Pheriam a tomar el ducado, y el trono a quien era en ese entonces el príncipe heredero.
—Tengo muy en cuenta ese detalle, por eso les doy mi respuesta en este mismo momento, no necesito pensarlo más —dijo Adam, mostrándose decidido—. Apoyo el tratado de paz con el imperio Hember.
La mayoría no parecía estar en contra, pero el rey se mostraba serio, porque se daba cuenta de la influencia que Cédric estaba logrando tener.
—La decisión final se dará en otra reunión, pero dejaré informando que estoy considerando dar el beneficio de la duda al duque —expresó Marian, dejando ver su seriedad.
—Es una gran decisión, y lo pensaré con mucho cuidado, especialmente por respeto al testimonio de Zia Merjall al ser un rumiriano —indicó Kamal.
—Parece que la mayoría está de acuerdo en considerar darle una oportunidad a Cédric Pheriam, incluso yo lo estoy pensando —comentó Miyaz—. Sin embargo, estamos dejando de lado la opinión de alguien, cuya relevancia es tan importante como la de nuestro rey.
Akeem frunció el ceño, sabiendo a dónde iban sus palabras.