Por fuera de la cúpula, Shin y los suyos se encontraban observando cómo el grupo de Cédric formaba un círculo para defenderse. El joven de cabello violeta observaba con indiferencia sus métodos de protección, y luego posó sus ojos en Alim.
—Sepárenlos, y maten al rumiriano —ordenó con simpleza.
Sus subordinados corrieron hacia la cúpula, antes de que Shin chasqueara los dedos. Dentro de la información que le fue entregada, estaban los detalles sobre la magia del desierto, y el cómo esta podía ser usada por sus nativos para hacer llamados de auxilio, por lo tanto, comprendía que Alim sería capaz de llevarlos directamente con la princesa... y la misteriosa mujer de cabello azulado que quedó envuelta en el secuestro, y no podía permitirlo, todavía no.
La primera etapa de la cúpula todavía le permitía a Cédric ver a sus compañeros, pero luego del chasquido de Shin, ahora no podía ver absolutamente nada, sólo sentir la presencia de quienes estaban a su alrededor, y escuchar sus palabras. Sin inmutarse, la característica lanza del duque de Tessia se hizo presente en sus manos.
—El enemigo planea hacer ataques sorpresa de forma múltiple. recuerden su entrenamiento y pónganlo en marcha, ¡no decepcionen la enseñanza de su maestro de la espada! —exclamó.
—... ¡sí, duque Pheriam! —respondieron con energía.
La imagen de la postura firme de Noah era compartida por quienes lo conocían y respetaban totalmente su habilidad. Las palabras de Cédric para elevar el coraje de sus guardias fueron más que acertadas, incluso Zia se mostraba impresionado por su liderazgo.
El sonido de las suelas hundiéndose en la arena llegó primeramente por el lado de Alim, al estar tan familiarizado con el terreno, no perdió el equilibrio a la hora de moverse para bloquear el ataque, al contrario, sabía cómo usarlo en contra de su oponente.
—¡Duque! —llamó Alim—. Aquellos que no están familiarizados con el movimiento de la arena, indudablemente se le va a complicar mantener la firmeza, podemos usar eso para abrirnos paso.
—Oh... buena información... —dijo Cédric con una sonrisa, escuchando los pasos ahora cerca suyo, pero no fue un problema para él evitar el golpe. «Alim fue al primero que atacaron, obviamente están ganando tiempo para que no llegue con Mare y la princesa, pero...»
Escuchando el sonido de las espadas chocando, notaba que la mayoría de los golpes se concentraban por el lado en donde estaba el castaño. «Bien, tengo mis sospechas, veamos si no me equivoco», pensó con un sonrisa traviesa.
—Alim, quédate en medio —ordenó.
—¿Qué? —exclamó confundido, y sin poder resistirse, fue jalado por Cédric para que fuera resguardado en medio del grupo—. ¿Qué intentas hacer?
—Estas personas... saben que tú nos estás guiando hacia Mare y la princesa —aclaró, evitando que otro enemigo intentara llegar al joven, mientras que su cínica sonrisa era presenciada por Shin—. Siendo esto así, eres el principal objetivo para eliminar —miró en una dirección al azar mientras levantaba el mentón—. ¿Estoy en lo correcto, enemigo desconocido?
—...mi señor no exageraba cuando dijo que tu voz era molesta —soltó Shin desde fuera de la cúpula.
—Jajaja... tomaré ese comentario como un sí —confirmó, sonriendo de forman que incluso sus dientes se mostraron—. Por cierto... ¿tu señor sigue recuperándose del daño que le hice? Supongo que por eso, fue con el rabo entre las patas a llorarle al rey de Rúmir... pero eso ya no está yendo como él quería, para eso están ustedes, ¿verdad? Los arrastrados que le besan los pies... como el inútil que se suicidó en el palacio... patético~
Cédric no podía verlo, pero el desagrado en el rostro de Shin era evidente. La sorpresa había llegado de inmediato, una vez más, Alim se mostraba impresionado por la forma tan fría en que Cédric se desenvolvía en medio de la batalla, además de poder llegar a las conclusiones correctas con sólo estar presente en los acontecimientos.
Estando en toda esa oscuridad, fue imposible mantener la formación por mucho tiempo. Uno de sus guardias fue arrastrado para ser alejado de los demás, Cédric se dio cuenta de inmediato, y no dudó en brindar apoyo a uno de los suyos. Colocándose frente a su guardia, bloqueó el golpe de lo que parecían ser dos espadas, y fuerza le sobró para empujarlos con gran fuerza, sin saber que incluso los sacaba de la cúpula.
—¡A tu posición, ahora! —ordenó.
La insistencia por llegar a Alim se volvió cada vez más agresiva, pero en respuesta, el pelirrojo lo era el doble. Guardia que era alejado, rápidamente recibía la asistencia del duque y lo regresaba a su lugar. Las experiencias obtenidas en la batalla eran notorias, en lugar de verse cansado, Cédric sólo se adaptaba más a la batalla, y sus sentidos se agudizaban, volviéndolo capaz de responder con una eficiencia mayor a los golpes; Alim no tenía palabras para describir lo impresionado que estaba ante un estilo de pelea tan pulcro.
—Maestro Shin, a este paso no seremos capaces de eliminar al rumiriano —informó uno de los subordinados al verse incapaz de volver a entrar ahí.
Shin chasqueó la lengua con disgusto y desaprobación.
—Esperaba no tener que ensuciarme las manos tan pronto —murmuró, desenvainando su espada mientras se acercaba a la cúpula.