La situación fuera de la preparatoria era crítica. Laura, cargada de una energía oscura y punzante, se lanzó directamente hacia Selene, quien aún intentaba procesar la anomalía del cielo. Selene levantó sus manos para defenderse, pero antes de que el impacto ocurriera, un destello de elegancia y velocidad cruzó el campo de visión de todos
¡Atrás, criatura de las sombras! —exclamó una voz melodiosa.
Jennifer apareció de la nada, moviéndose con una gracia casi hipnótica. Con un movimiento fluido de su arma, interceptó el ataque de Laura, desviándolo con una fuerza que nadie esperaba de alguien tan refinada. El impacto generó una onda de choque que hizo retroceder a la villana
¿Quiénes son ustedes? —rugió Armando, recuperándose para atacar
Somos tu peor pesadilla gravitacional —respondió Oliver, dando un paso al frente mientras desenvainaba su espada de gravedad. Con un movimiento seco hacia arriba, el suelo dejó de tener sentido para los villanos. Lucas, Henry y Armando sintieron que sus pies perdían contacto con la tierra, flotando torpemente en el aire, incapaces de coordinar un ataque
En medio del desconcierto, Zoe se acercó rápidamente a Leo, quien sostenía su brazo herido tras el forcejeo con Lucas
No te muevas, esto ayudará —dijo la pequeña con voz dulce mientras sacaba una curita de colores y se la ponía con cuidado en el brazo
Leo dio un salto hacia atrás, con los ojos como platos
¡AHHH! ¡¿UNA NIÑA?! ¡¿POR QUÉ HAY UNA NIÑA PONIÉNDOME CURITAS EN MEDIO DE UNA GUERRA?! —gritó Leo, más asustado por la presencia de Zoe que por los villanos que flotaban en el aire
Mientras tanto, Rafael aprovechó la falta de gravedad de Armando para arremeter contra él. Se movió como un rayo invisible y, con un golpe contundente, mandó a Armando a volar varios metros hacia el bosque. Al mismo tiempo, Lucy levantó sus manos al cielo violeta, invocando un rayo que descendió con un estruendo ensordecedor, impactando justo frente a Laura y obligándola a retroceder hacia los portales del Vacío
¡Es nuestra oportunidad! —gritó Ricardo, quien ya estaba replicando parte de la energía de los villanos para crear una barrera protectora—. ¡Vámonos de aquí, es demasiado peligroso quedarse a pelear en terreno abierto!
Luz, viendo que Selene estaba exhausta por el esfuerzo mágico, la tomó del brazo
¡Ven con nosotros, Selene! ¡Evelyn, Williams, cubran la retaguardia!
Ángel, viendo que la pequeña Zoe era rápida pero sus piernas eran cortas para el ritmo de la huida, la cargó en un hombro sin preguntar
¡Sujétate fuerte, pequeña! ¡Vamos a correr más rápido que el viento! —exclamó Ángel, mientras Zoe soltaba una risita, divirtiéndose con la velocidad.
Justo cuando el grupo llegaba al linde del bosque, Saphira, Luna, Eris y Kira aparecieron corriendo desde el lateral de la escuela, jadeando pero ilesas. Kira, viendo que los secuaces de Nihil empezaban a recuperar el control de su peso, no perdió tiempo
¡Todos juntos, ahora! —gritó Kira, concentrando toda su energía espacial. Con un movimiento circular de sus manos, abrió un portal masivo que brillaba con un tono azulado reconfortante
Uno a uno, los guardianes, los 12 elementos y los nuevos protectores saltaron a través del portal. El gimnasio de la preparatoria y el cielo púrpura desaparecieron en un parpadeo, siendo reemplazados por el cálido y familiar aroma de la casa de los elementos
El grupo cayó en la sala principal, algunos tropezando con los muebles y otros aterrizando de pie. El silencio de la casa era absoluto, un contraste total con el caos que acababan de dejar atrás. Pero ese silencio se rompió por un sonido rítmico que venía de la cocina
Todos caminaron lentamente hacia la cocina, aún con las máscaras puestas y la adrenalina a mil. Allí, sentado sobre la mesa con las piernas colgando, estaba el pequeño Miguel. Tenía la cara manchada de chocolate y sostenía una bolsa gigante de dulces que Saphira había guardado "para emergencias"
Miguel los miró de arriba abajo, vio a los nuevos protectores, vio a Ángel cargando a Zoe y a Leo con su curita de colores. Luego, simplemente se encogió de hombros y se metió otro dulce a la boca
Volvieron temprano... —dijo Miguel con la boca medio llena—. ¿Quieren un caramelo?