La mansión de los Elementos parecía una convención de luces de colores. Tras el desastre en la preparatoria, los seis nuevos guerreros finalmente decidieron presentarse formalmente bajo la mirada atenta de Saphira. Raphael, liderando al grupo de Astra, dio un paso al frente mientras sus clones ayudaban a enderezar los muebles que habían volado por los aires
¿Qué es Astra y por qué hay tanta purpurina?
Escuchen —dijo Raphael con voz solemne, agitando su guadaña azul—. Venimos de Astra, una dimensión de luz pura que se encuentra justo al lado de la suya
Estamos aquí porque el Coronel Nihil, ese ex-pretendiente despechado de su Jefa, abrió un agujero en el tejido del espacio. Si el Vacío se traga su mundo, el nuestro es el siguiente en el menú.
O sea, que son nuestros vecinos de arriba y les molestamos con el ruido de las fiestas —resumió Ángel, rascándose la cabeza—. ¡Luz, mira! ¡Tienen capas que brillan más que tus espadas!
Jenifer se ajustó su túnica elegante y miró a Ángel con superioridad profesional
No es solo brillo, querido. Es moda interdimensional. Y por cierto, tu peinado tras la batalla necesita una intervención urgente de mi hipnosis estética. ¡Es un desastre visual!
Saphira golpeó el suelo con su cuchillo, pidiendo orden
Si Nihil es tan fuerte como dicen, necesitamos a La Jefa. Sus secuaces están en peligro y ella es la única que conoce los puntos débiles de ese hombre. ¡Todos al transporte! ¡Vamos al cuartel de los villanos!
¡¿TODOS?! —gritó Leo, contando a los presentes con los dedos—. Somos los 12 Elementos, los 6 de Astra, Saphira, Eris, Luna, Kira, la realeza... ¡Saphira, no entramos ni aunque nos licúen!
A pesar de las quejas, decidieron moverse. El viaje hacia el cuartel fue un caos absoluto:
-Kira usaba su rapidez para entrar y salir del vehículo en marcha trayendo snacks, mientras Luna creaba asientos extra de oro que eran tan pesados que el carro chirriaba en cada bache.
-Eris estaba furiosa porque Juan no dejaba de tocar su reloj del tiempo preguntando: "¿Ya llegamos? ¿Y ahora? ¿Y hace cinco minutos?"
-Oliver tuvo que usar su control de gravedad para que Ángel, Liam y Mateo no aplastaran a los demás en el asiento trasero.
-Lucy hacía trucos con sus aros de electricidad para pasar el rato, dejando el cabello de Ana y Sofía con una estática tan fuerte que parecían erizos de mar
¡Deja de brillar, Estrella! ¡Me vas a dejar ciega antes de la pelea! —se quejaba Selene
¡Es mi naturaleza alegre, hermanita! ¡Acepta mi resplandor! —respondía Estrella soltando chispitas de luz por todo el carro
Finalmente, llegaron al antiguo cuartel de los villanos. La puerta principal no tuvo oportunidad; Williams y Oliver decidieron que tocar el timbre era para gente sin poderes y entonces la puerta voló en mil pedazos
La Jefa estaba en su trono, a punto de morder un sándwich, cuando vio entrar a casi 30 personas gritando, flotando y brillando en su sala privada
¡¿PERO QUÉ ES ESTO?! —rugió La Jefa, soltando su comida—. ¡¿Es una invasión o el desfile de carnaval más desorganizado del mundo?!
Raphael se adelantó, mientras Zoe se hacía invisible para curiosear por el lugar
Jefa, venimos de Astra.El Coronel Nihil ha vuelto y no viene a pedirte matrimonio otra vez. Viene a borrarte del mapa a ti y a tus secuaces
Jake, en su rincón oscuro, miró a su hermano Williams y luego al enorme grupo de adolescentes brillantes
Hermano... trajiste a todo el vecindario —dijo Jake con su habitual cinismo—. ¿Acaso ahora cuidas una guardería interdimensional o es que tienes miedo de venir solo?
Miguel caminó valientemente hacia La Jefa, la miró fijamente y le extendió un caramelo de menta que tenía en el bolsillo
Tenga, señora Jefa. Tiene cara de que le duele la cabeza por los gritos. Y por cierto, su hija Valeria me debe un juguete de la última vez que nos atacó.
El silencio fue sepulcral. Los villanos miraban a los héroes, los de Astra analizaban el lugar, y el destino del reino dependía de si La Jefa aceptaba el caramelo de Miguel o lanzaba un shuriken