La mañana en la mansión comenzó con un sol radiante, pero el ambiente era más pesado que el hacha de Williams. Selene, que había asumido el rol de sargento de entrenamiento, caminaba de un lado a otro con su guadaña de luna oscura al hombro.
Muy bien, panda de flojos —anunció Selene con una sonrisa gélida—. Para calentar los motores, vamos a ver qué tal se llevan los de Astra con los de la Tierra. ¡Luz, al frente! ¡Oliver, tú serás su oponente!
Oliver, el chico serio de Astra, desenvainó su espada de gravedad con una elegancia que rayaba en la arrogancia. Miró a Luz, que estaba terminando de ajustarse sus botas, y soltó un suspiro de superioridad.
Selene, ¿estás segura? —preguntó Oliver, limpiando una mota de polvo inexistente de su hombro—. No quiero ser grosero, pero en mi dimensión sabemos que las mujeres son... bueno, un poco más débiles en el combate físico directo. No quisiera romper a tu elegida en el primer asalto
El silencio que siguió fue tan absoluto que se pudo oír a un pájaro estornudar a tres kilómetros de distancia
De repente, un estallido de gritos indignados rompió la calma
¡¿CÓMO DIJISTE, CARA DE ESTATUA?! —rugió Ana, prendiendo fuego a su arco por puro reflejo.
¡Te voy a meter mi tridente por donde no te llega la gravedad! —gritó Sara, saltando de su asiento.
¡Dilo otra vez y te peino con mis cuchillos! —amenazó Kira.
Incluso La Jefa se levantó de su silla, ofendida — ¡Ese niño tiene un deseo de muerte muy específico!
Luz no gritó. Simplemente levantó la cabeza y sus ojos ya no eran normales. Uno brillaba con un blanco solar cegador y el otro era un pozo de oscuridad absoluta.
¿Débiles? —susurró Luz
De repente, una onda de choque estalló desde su cuerpo. Sus dobles espadas aparecieron en sus manos: una envuelta en llamas blancas celestiales y la otra en una energía negra que parecía devorar la luz del jardín. Sus alas se desplegaron con tal fuerza que mandaron a volar la mesa de snacks
¡Ay, mamá! ¡Luz entró en modo "supernova bipolar"! —gritó Ángel, poniéndose sus gafas de sol a toda prisa—. ¡Corre, Oliver, o te va a convertir en polvo estelar!
Oliver, asustado pero intentando mantener la pose, activó su campo de gravedad
¡Gravedad Máxima! —gritó, apuntando su espada al suelo
Pero Luz, impulsada por su mitad de oscuridad, ni siquiera sintió el peso. Se movió tan rápido que parecía un rayo bicolor. En un parpadeo, estaba detrás de Oliver
¡Demasiado lento para ser tan "fuerte"! —le susurró al oído
Luz le propinó un golpe con la empuñadura de su espada que mandó a Oliver a rodar por el césped. Antes de que él pudiera levantarse, ella saltó al aire y lanzó una ráfaga combinada de luz y sombra que creó un cráter justo alrededor de Oliver, dejándolo atrapado en un agujero perfecto.
Jake, desde el balcón, no paraba de reírse mientras comía palomitas
¡Oye, Oliver! ¡Parece que la "debilidad" de Luz te mandó a dormir temprano! ¿Quieres que te preste un peluche para el susto?
Oliver, con el cabello despeinado y la cara llena de tierra, miró hacia arriba desde su agujero.
Retiro lo dicho... Las mujeres aquí son... aterradoras
Saphira se cruzó de brazos, satisfecha
Regla número uno del entrenamiento, Oliver: Nunca, jamás, insultes la fuerza de una Elemento. Especialmente si no has desayunado
Miguel se asomó al borde del agujero de Oliver.
¿Señor Oliver, ahora que está ahí abajo puede buscar mi canica que se perdió ayer?