La batalla estaba en su punto más álgido. Luz tenía a Nihil acorralado contra la fachada de un edificio, sus espadas cruzadas contra el látigo del Coronel, provocando chispas que iluminaban toda la avenida. La victoria parecía estar a solo un golpe de distancia.
Pero en el suelo, el caos tomó un giro cruel.
Simón, viendo que su jefe estaba perdiendo, soltó una carcajada histérica.
¡Uy, qué tensión! ¡Vamos a ponerle un poco de "corazón" a este asunto! —gritó el villano
Con un movimiento magistral de sus hilos, Simón sacó un muñeco vudú que tenía un pequeño trozo de tela roja... un pedazo de la camisa quemada que Ángel llevaba. Simón clavó una aguja de sombra directamente en el pecho del muñeco.
¡ARRG! —rugió Ángel, cayendo de rodillas en medio de la calle. Sus llamas empezaron a parpadear y a volverse azules por el dolor, mientras sus brazos se movían contra su voluntad, apuntando sus bolas de fuego directamente hacia sus propios compañeros.
En el cielo, Luz escuchó el grito. Se detuvo en seco, con la espada levantada para el golpe final. Al mirar hacia abajo, vio a Ángel sufriendo, siendo controlado como una marioneta por Simón
¡Ángel! —gritó Luz, perdiendo el foco de la batalla
Nihil, aprovechando la distracción, soltó una carcajada ronca y le propinó un golpe con el mango de su látigo que la mandó a estrellarse contra un panel publicitario
¡Qué previsible! —se burló Nihil, flotando sobre ella—. El amor es una impureza de la luz que solo te hace lenta. Míralo, tu "Rey de la Lava" no es más que un juguete para mis secuaces
Luz se levantó entre los escombros del cartel. Su oscuridad empezó a gotear de nuevo, pero esta vez no era por odio, sino por la angustia de ver a Ángel en peligro. Sofía intentó tocar una melodía de rescate, pero Aelia le lanzó una poción de silencio que hizo que la flauta solo emitiera burbujas
¡No me mires, Luz! —alcanzó a decir Ángel, luchando contra los hilos de Simón—. ¡Termina con Nihil! ¡Puedo aguantar un par de agujas!
Pero Simón movió los hilos con más fuerza, haciendo que Ángel se diera un golpe a sí mismo.
¡Uy, se pegó solo! ¿Qué vas a hacer, Ángel Caído? —se mofó Simón—. ¿Vas a salvar al chico o vas a salvar al mundo? ¡Porque las dos cosas no se puede!
Jake, viendo la escena, se puso serio por
primera vez en toda la semana.
¡Williams, tenemos que cortar esos hilos! ¡Si Luz baja la guardia, Nihil la va a desintegrar!
Luz estaba en el aire, suspendida entre el cielo y la tierra, con las lágrimas de luz y sombra corriendo por sus mejillas. Sabía que si atacaba a Simón, Nihil la mataría por la espalda. Si atacaba a Nihil, Simón acabaría con Ángel.