La persecución del Reflejo Oscuro llevó a todos al centro de la ciudad. El clon malévolo de Luz se elevó sobre el edificio más alto, con un aura de oscuridad que se extendía como una mancha de tinta sobre el sol del atardecer.
Abajo, los ciudadanos, que antes habían aplaudido los musicales de Luz, ahora miraban con horror. Los celulares de todos se levantaron al mismo tiempo, grabando el espectáculo. Gritos de pánico se escuchaban por todas partes mientras el Reflejo levantaba las manos, dispuesta a liberar una ola de sombra que congelaría todo a su paso.
¡Ahí está! ¡Esa es la Luz malvada! —gritó un reportero, en vivo—. ¡La heroína de Astra se ha vuelto contra nosotros!
¡No los vas a dañar! —rugió Luz, con su pelo aún azulado brillando como un faro. Se lanzó hacia el Reflejo, sus alas celestiales batiendo con furia.
La batalla fue épica. Rayos de luz pura chocaban contra ráfagas de oscuridad gélida. La ciudad temblaba con cada impacto. Luz intentaba golpear, pero el Reflejo era su igual en fuerza y agilidad. Los golpes de la oscuridad eran fríos y paralizantes, mientras que los de Luz eran cálidos, pero dolían.
Ángel observaba desde el suelo, sintiendo una punzada de dolor cada vez que una de las dos "Luz" era golpeada. No podía distinguir cuál era cuál en el torbellino de la pelea.
¡Luz! ¡Detente! —gritó Ángel, pero su voz se perdió en el estruendo.
En medio del combate, Luz tuvo una epifanía. Recordó las palabras de Selene ya que no podía destruir una parte de sí misma. Tenía que aceptarla.
Con una determinación feroz, Luz se lanzó en picada. El Reflejo se preparaba para un golpe final, una explosión de oscuridad que la aniquilaría. Pero en lugar de esquivar, Luz extendió sus brazos.
¡Si eres parte de mí, entonces vuelve a mí! —gritó Luz, con lágrimas en los ojos.
La Luz verdadera atrapó al Reflejo en un abrazo desesperado, justo cuando este iba a lanzar su ataque. Fue un abrazo oscuro, una fusión forzada de luz y sombra. El Reflejo intentó resistirse, liberando una descarga de energía helada que atravesó el cuerpo de Luz, pero ella no la soltó.
Una explosión masiva de luz púrpura y negra envolvió a ambas, cegando a todos en la ciudad. Los celulares de los reporteros dejaron de grabar, las cámaras se quemaron y la señal se perdió.
Cuando el humo se disipó, solo una figura permanecía en el aire. Era Luz, pero algo era diferente. Su cabello ya no era azul; ahora era una mezcla de plateado y negro azabache, como una noche estrellada. Sus ojos brillaban con una luz dual: uno celestial y el otro con una chispa oscura.
Pero la fusión había sido demasiado brusca. La personalidad de Luz, antes alegre y luminosa, ahora estaba fragmentada. Bajó lentamente al suelo, tropezando.
No... no puedo... —murmuró Luz, llevándose las manos a la cabeza. Sus pensamientos eran un torbellino de voces, la suya y la del Reflejo, discutiendo y contradiciéndose.
Ángel corrió hacia ella, preocupado.
¡Luz! ¡Estás bien! —intentó abrazarla, pero Luz se encogió.
¡No me toques! ¡Siento... siento que me voy a romper! —gritó Luz, y un pulso de luz y oscuridad salió de ella, derribando a Ángel al suelo.
La fusión había salido muy mal. Luz no era "equilibrada"; estaba en un estado de caos mental y emocional, con la oscuridad del Reflejo peleando constantemente con su propia luz. La ciudad miraba en silencio, sin saber si su heroína había regresado o si se había convertido en algo mucho más peligroso.