Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

Promesas bajó la Luna y el Gran ¡O sea, Hello!

Después del agotador entrenamiento con el Velo del Eclipse, la mansión finalmente se sumergió en un silencio reparador. Luz y Ángel, buscando consuelo el uno en el otro tras tantas batallas, se quedaron dormidos juntos.

Luz, en su sueño inquieto, terminó con una pierna cruzada sobre el estómago de Ángel, quien la abrazaba como si fuera el tesoro más valioso del mundo. El calor del volcán y la suavidad de la estrella creaban una burbuja de paz.

Luz... —susurró Ángel, mirando el techo—. Estaba pensando... con todo esto de la Reina y el Ángel Caído... ¿qué pasaría si algún día nosotros... tú sabes, tuviéramos un hijo?

Luz abrió sus ojos de distinto color, brillando en la penumbra. Una sonrisa dulce iluminó su rostro.

Me gustaría que fuera una niña —respondió ella, acomodándose en su pecho—. La llamaría Aura. Un nombre que sea como el brillo que queda después de un eclipse.
Ángel rió suavemente, acariciándole el cabello.

Es un nombre hermoso. Pero si es niño... yo quiero llamarlo Solion. Un pequeño león de sol, fuerte y brillante.

Luz se emocionó tanto con la idea que su ala blanca soltó un par de plumas brillantes. Se quedaron dormidos soñando con un futuro donde no hubiera guerras, solo pequeñas risas de Aura o Solion corriendo por el jardín.
Al salir el sol, la mansión Astra parecía funcionar con normalidad. Saphira aceitaba sus engranajes, Jennifer elegía su outfit del día y Raúl leía las noticias. Pero en el gran salón, el ambiente se volvió eléctrico de repente.

Estrella y Luz estaban conversando sobre el entrenamiento cuando Ángel y Apolo entraron con una elegancia sospechosa, ambos vestidos más formales de lo habitual.

Sin previo aviso, los dos hombres se sincronizaron perfectamente y se arrodillaron frente a ellas.

¡¿Pero qué...?! —exclamó Estrella, retrocediendo un paso, confundida.

¡Ángel! ¡Me asustas! —dijo Luz, con su ojo oscuro parpadeando rápidamente.

Ángel y Apolo sacaron, al mismo tiempo, una pequeña cajita de terciopelo. Al abrirlas, dos anillos con gemas que parecían contener galaxias enteras brillaron bajo la luz de la mañana.

Luz —dijo Ángel con voz firme pero temblorosa—, no quiero esperar a que el mundo se acabe para decirte que eres mi destino. ¿Quieres ser mi esposa y que construyemos ese futuro para Aura y Solion?

Estrella —dijo Apolo con su caballerosidad eterna—, has sido mi guía en la noche más larga. ¿Me darías el honor de caminar a mi lado por siempre?

Jennifer, que pasaba por ahí con un batido de proteínas, soltó el vaso, el cual explotó en el suelo.

¡O SEA, NO PUEDE SER! —chilló, sacando su teléfono a la velocidad de la luz—. ¡¿DOBLE PROPUESTA?! ¡ESTO ES EL EVENTO DEL SIGLO! ¡Astra va a colapsar! ¡Necesito un vestido de dama de honor YA!

Miguel apareció por detrás, aplaudiendo emocionado. — ¡Boda! ¡Habrá pastel! ¡Espero que el pastel no sea de lava, Ángel!



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 16.03.2026

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