El Altar del Equilibrio no solo era testigo de una unión, sino de dos. Al lado de Ángel, Apolo se encontraba en una lucha interna por no soltar un rayo de luz pura de la pura emoción. Sus manos, que normalmente tocaban la lira con maestría, estaban inquietas.
Justo cuando la emoción por Luz estaba en su punto más alto, las puertas volvieron a abrirse para recibir a la segunda novia. Estrella hizo su entrada y el lugar pareció iluminarse con la fuerza de diez mediodías.
Llevaba un vestido largo de una seda tan blanca que casi hería la vista, pero lo que realmente destacaba eran los bordes: intrincados bordados en oro auténtico que brillaban con luz propia. En su cabeza, lucía una horquilla de sol que emitía destellos dorados cada vez que se movía
Apolo, al verla, casi se desvanece. Sus ojos se humedecieron y sus mejillas se pusieron rojas.
¡Por todos los dioses del Olimpo! —susurró Apolo, con el corazón explotando de ternura—. Es... es más hermosa que el mismo amanecer.
Las dos parejas se tomaron de las manos frente a Raúl y Selene, quienes oficiaban la parte ancestral de la ceremonia
Luz, Ángel... Estrella, Apolo... —dijo Selene con voz solemne—. Que sus poderes se unan como se unen sus almas
En el momento exacto en que ambos novios dijeron el "Sí, acepto" y colocaron los anillos, ocurrió el fenómeno profetizado. La magia de Luz y la de Ángel , sumada al fulgor de Estrella y Apolo, se conectaron en una espiral ascendente.
De repente, el cielo sobre la ciudad se oscureció. No era una oscuridad de miedo, sino un Eclipse Mágico. Un círculo dorado rodeó a una luna plateada, creando una luz violeta que bañó todo el reino. Era el símbolo de que el equilibrio finalmente había llegado.
¡LOS DECLARO MARIDOS Y MUJERES! —gritó Raúl, rompiendo la solemnidad con un salto de alegría.
Juan y Mateo lanzaron fuegos artificiales de tormenta que deletreaban los nombres de los cuatro en el cielo. Miguel lloraba a moco tendido en un pañuelo gigante, y Saphira hacía sonar una sirena de celebración.
Jennifer, capturando el momento del beso doble bajo el eclipse, chillaba de emoción
¡O SEA, LITERALMENTE EL FINAL MÁS ÉPICO! ¡Esto tiene 100 millones de visitas en un segundo! ¡Miren ese beso! ¡Ángel está echando chispas y Apolo está brillando como una lámpara LED!
Los invitados se levantaron de sus asientos, aplaudiendo y gritando. Ana, Eva, Sara, Sofía y Maya corrieron a abrazar a las novias, mientras los chicos cargaban a Ángel y Apolo en hombros, olvidando por fin la resaca del día anterior