La mañana comenzó con un estallido de alegría que terminó por despertar a los pocos que habían logrado conciliar el sueño. En el pasillo principal, Ángel no podía contener la emoción. Cargaba a Luz en peso, abrazándola con una fuerza que hacía que su calor de lava elevara la temperatura de las paredes.
¡SÍ! ¡VAMOS A SER PADRES! —gritaba Ángel a todo pulmón, saltando de alegría mientras daba vueltas con Luz en sus brazos.
Las puertas de las habitaciones se abrieron de golpe. Oscar salió con la lámpara enredada en la pijama, Evelyn con su abanico de hielo listo para atacar por el ruido, y Jennifer con el celular en la mano, grabando automáticamente.
¿Qué pasa? ¿Nos atacan los Villanos del Vacío? —preguntó Oliver, sujetando su espada de gravedad mientras bostezaba.
Luz, con una sonrisa radiante y sus alas brillando con una luz celestial purísima, calmó a la multitud
No hay ningún ataque... ¡Ángel y yo vamos a ser padres!
El silencio cayó sobre la mansión por un segundo, hasta que Selene se acercó con su guadaña de luna oscura al hombro. Como ella es la mitad de la oscuridad de Luz, posee una conexión mística que le permite ver más allá de lo evidente.
Selene cerró los ojos y colocó una mano cerca del vientre de Luz. Una energía plateada y violeta empezó a emanar de sus dedos. El resto de los elementos, incluyendo a Estrella y Raúl, observaban conteniendo el aliento.
No es solo uno... —susurró Selene, mientras su expresión de frialdad se transformaba en una de asombro—. Veo dos luces. Van a ser gemelos.
Un murmullo de emoción recorrió el grupo. Selene continuó, con la voz temblando ligeramente por la emoción
Una niña, pura como la luz del sol... y un niño, fuerte como el fluir de la lava. Un hombre y una mujer.
En ese momento, el celular de Oscar empezó a vibrar con una videollamada de La Jefa. Al contestar, la imagen de la Jefa apareció en pantalla; tenía puestas sus gafas de sol y estaba tomando un jugo exótico en las Islas del Caos.
¿Por qué hay tanto ruido? —preguntó la Jefa, pero al ver las caras de todos, se quitó las gafas—. ¿Gemelos? ¿Un Guerrero de Lava y una Celestial en camino?
La Jefa guardó silencio un segundo y luego soltó una carcajada
¡Más vale que esos niños salgan con buen carácter! No quiero herederos débiles en Astra. Felicidades... supongo. Pero más les vale que para cuando yo vuelva, la mansión esté impecable, ¡no quiero pañales tirados por el suelo!