Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

¡Bofetadas, Partos y Portales!

La mansión era un manicomio de gritos, café volando y pañales fuera de lugar. Luz estaba en el clímax del esfuerzo, apretando la mano de Ángel con tanta fuerza que el Guerrero de Lava ya no sentía los dedos.

De repente, un estallido de luz blanca y pura llenó la habitación. El primer llanto resonó con una fuerza celestial. La pequeña tenía unas alitas diminutas que brillaban como diamantes.

¡Es Aura! —gritó Ángel, llorando lágrimas de lava que hacían agujeros en la alfombra—. ¡Es hermosa, tiene tus ojos, Luz!

Pero la alegría duró apenas un segundo. Un portal de color violeta oscuro se abrió en medio de la sala de partos, soltando ráfagas de viento del Vacío. El Coronel Nihil emergió de las sombras, ajustando su látigo y luciendo su armadura más elegante.

¡He venido por mis nuevos súbditos! —rugió Nihil con dramatismo—. Y para decirte, mi querida Jefa, que este evento es la señal perfecta para que aceptes mi propuesta de matri...

Nihil no pudo terminar la frase. Un shuriken gigante pasó rozando su nariz y, acto seguido, La Jefa apareció cruzando su propio portal desde las Islas del Caos. No venía con palabras dulces; venía en pijama de seda, con una mascarilla facial puesta y una furia volcánica.

La Jefa caminó directo hacia Nihil y, antes de que él pudiera decir "hola", le plantó una bofetada tan sonora que el eco se escuchó hasta en el Vacío.

¡Escúchame bien, pedazo de estúpido! —gritó La Jefa, señalándolo con el dedo—. ¡Te dije hace veinte años que NO, te lo dije hace diez años y te lo digo ahora NO ME VOY A CASAR CONTIGO! ¡Estás arruinando el momento más importante de mi mejor secuaz y de los Elementos! ¡Vete a casa o te convierto en un perchero!

Nihil se quedó tocándose la mejilla, con los ojos llorosos y el ego por el suelo. — Pero... traje flores del Vacío...

¡MÉTETELAS POR DONDE TE QUEPAN! —remató la Jefa, dándole otra bofetada de "ida y vuelta".

Mientras la Jefa humillaba públicamente a Nihil, un segundo estallido de energía, esta vez cálido y rojizo, iluminó el lugar. El pequeño Solion nació soltando un estornudo de fuego que le quemó accidentalmente las cejas a Oscar, quien pasaba por ahí con una toalla.

¡Es un niño! —exclamó Saphira, envolviendo al pequeño Solion en una manta de seda—. ¡Ya están aquí! ¡Aura y Solion!

Nihil, viendo que nadie le hacía caso y que la Jefa estaba a punto de lanzarle un mueble, decidió cerrar su portal. — ¡Esto no se quedará así! ¡Me voy, pero la pensión alimenticia de estos niños no correrá por mi cuenta! —gritó antes de desaparecer.

Minutos después, la calma regresó. Luz estaba recostada, agotada pero feliz, con Aura en un brazo y Solion en el otro. Ángel estaba sentado en el suelo, tratando de regenerar sus dedos aplastados y mirando a sus hijos con amor puro.

Selene se acercó con el pequeño Miguel, quien miraba con curiosidad a los nuevos bebés.

Míralos, Miguel —susurró Selene—. Tus nuevos compañeros de travesuras.

La Jefa se sentó al borde de la cama y suspiró, quitándose la mascarilla facial. — Bueno... ya son padres. Ahora empieza la verdadera guerra dormir más de dos horas seguidas.



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 16.03.2026

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