Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

El Misterio De Las Ocho Colas y el Vuelo de Lava

El enfrentamiento entre las hermanas del tiempo llegó a un punto de quiebre. Eris, con el corazón dividido, cargó su tridente con energía dorada, obligando a Laura a retroceder hacia su grieta temporal.

¡Esto no ha terminado, Eris! —gritó Laura antes de que su portal se cerrara violentamente, desapareciendo de la mansión y dejando tras de sí un rastro de polvo de estrellas oscuro.

Con la amenaza temporal fuera de la habitación, el silencio regresó, pero fue interrumpido por un pequeño sonido de masticación. Todos los presentes, incluidos La Jefa, Oscar y los secuaces, giraron la vista hacia la cuna de la princesa.
Aura estaba muy entretenida mordiendo algo sumamente suave y peludito. Al principio, todos pensaron que era un juguete de peluche que Maya le había tejido, pero al observar de cerca, se quedaron sin palabras.

¿Qué es eso que tiene Aura? —preguntó Jennifer, acercando su cámara con curiosidad.

Luz se acercó y levantó con cuidado a la bebé. En ese momento, lo que parecía un peluche se desplegó: Aura tenía una colita de zorro blanco con las puntas de un rojo vibrante. Pero la sorpresa no terminó ahí; mientras Luz la sostenía en el aire, empezaron a aparecer más eran 8 colas en total

¡Ocho colas! —exclamó Saphira, ajustándose los lentes—. Es una manifestación de poder ancestral. No solo es celestial, tiene la esencia de los guardianes de múltiples colas.

Mientras todos estaban hipnotizados por las colitas de Aura, un pequeño rugido de esfuerzo se escuchó desde el otro lado de la habitación. Solion, el pequeño príncipe de lava, había decidido que ya era hora de explorar el mundo por su cuenta.
Sus alitas pequeñas, que aún goteaban chispas de fuego, empezaron a batir con una fuerza sorprendente para un recién nacido.

¡Solion, no! —gritó Ángel, lanzándose hacia adelante.

El bebé ya estaba a unos centímetros del suelo, levitando con una sonrisa traviesa mientras sus pies calentaban el aire. Ángel logró agarrarlo justo antes de que el pequeño saliera volando por la ventana abierta.

¡Casi te me escapas, pequeño volcán! —dijo Ángel, abrazándolo contra su pecho mientras sentía el calor reconfortante del niño, mientras que Solion solo soltaba risitas que hacían que Oscar tuviera que apagar una pequeña brasa en su propia manga.

La Jefa se cruzó de brazos, mirando a los dos gemelos: uno con ocho colas de zorro y el otro intentando incendiar el cielo.

Bueno —suspiró la Jefa, acomodándose su pijama de seda—. Si así de destructivos son a los cinco minutos de nacidos, voy a necesitar una armadura nueva para cuando empiecen a caminar.



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 04.04.2026

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