Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

El Silencio del Guerrero y el Regreso Sombrío

El portal de la mansión se abrió con un destello mortecino. Lucy, Jennifer y Oscar cruzaron el umbral, pero no venían con la energía vibrante de siempre. Sus rostros estaban manchados de hollín y lágrimas. En el centro, cargada con una solemnidad desgarradora por Oscar, estaba Aelia. Su cuerpo, antes lleno de vida y pociones burbujeantes, ahora yacía inmóvil, con los ojos cerrados como si solo estuviera sumida en un sueño profundo del que no despertaría.

Simón, que había estado contando los segundos junto a la puerta, corrió hacia ellos con una sonrisa que se borró al instante.

¡Aelia! ¡Sabía que volverías pronto! Mira, los gemelos ya se durm... —sus palabras se congelaron en el aire.

Se detuvo en seco frente a Oscar. Sus ojos saltaron del rostro pálido de su hermana a la mirada rota de Jennifer. El tiempo pareció detenerse, volviéndose tan pesado como el que Laura solía manipular. Simón extendió una mano temblorosa, tocando el brazo frío de su hermana mayor.

¿Aelia? —susurró, con la voz quebrándose—. Oye... levántate. No es gracioso. Dijiste que ibas a estar bien... ¡Dijiste que te quedarías aquí conmigo!

Antes de que el llanto de Simón estallara, una proyección holográfica se materializó en el centro del salón. Era el Coronel Nihil, quien observaba la escena desde la seguridad de su nave, flanqueado por un Henry malherido pero con una sonrisa cínica.

Una baja lamentable, ¿no es así? —dijo Nihil con una frialdad absoluta—. Henry simplemente hizo lo que ustedes no tienen el valor de hacer: terminar el trabajo. Consideren esto el pago por su traición. Aelia murió riendo, qué desperdicio de talento alquímico.

Nihil soltó una carcajada seca antes de cortar la comunicación, dejando a la mansión sumida en un odio profundo y un dolor insoportable.

Desde la habitación de arriba, un llanto coordinado rompió el silencio sepulcral. Aura y Solion se habían despertado. Sus poderes reaccionaron al dolor de Simón; las ocho colitas de Aura se agitaron con un brillo plateado triste, y pequeñas chispas de lava negra brotaron de las alitas de Solion.

La Jefa se acercó a Simón y puso una mano sobre su hombro, apretando con fuerza. Sus aros con filos de cuchillos vibraban con una energía roja de pura destrucción.
No lloraremos hoy, Simón —dijo la Jefa con una voz que prometía tormenta—. Hoy vamos a prepararnos. Nihil acaba de firmar su sentencia de muerte.



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 27.04.2026

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