Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

Soldados de cuna y corazones de Metal

Mientras el estruendo de la batalla principal hacía vibrar los cimientos de la guarida de Nihil, el peligro se trasladó a la mansión. Los drones espías de Nihil habían logrado infiltrarse por los conductos de ventilación para capturar a los herederos.

Miguel, que se mantenía firme como un soldado bajo las órdenes de su padre Williams, sintió la amenaza. Cuando el primer robot rompió la ventana, el niño no retrocedió. Un aura gélida empezó a rodear sus manos mientras sus músculos se tensaban con una fuerza antinatural.

¡A mis primos no los tocan! —gritó Miguel.
En un estallido de poder, Miguel desató sus poderes combinados: con la superfuerza heredada de Williams, arrancó una pata de metal del robot, y con el hielo de su madre Evelyn, congeló los circuitos del resto de la patrulla espía en un instante. Luna se quedó boquiabierta, viendo cómo el pequeño protegía la cuna de Aura y Solion como un verdadero guerrero elemental.

Dentro de la fortaleza de Nihil, la batalla era sangrienta. Lyra se movía como un rayo plateado, usando su invulnerabilidad para atravesar las ráfagas de energía. En medio del pasillo central, se encontró cara a cara con Armando, el villano de las nubes y sombras.
Armando se detuvo en seco. Al ver la mirada desquiciada y la sonrisa feroz de Lyra, los recuerdos de su infancia regresaron.

¿Lyra? —murmuró Armando, bajando su daga de rosas—. Sigues igual de loca que cuando jugábamos entre las sombras...
Lyra ni siquiera parpadeó. Con un movimiento brutal y preciso, atravesó el pecho de un robot guardián que intentaba atacarla por la espalda y, con un giro de muñeca, le sacó el corazón metálico mientras los cables soltaban chispas.
Armando dio un paso atrás, pero no con miedo, sino con una fascinación oscura. Al ver la frialdad con la que ella operaba, una sonrisa similar a la de Lyra se dibujó en su rostro.

Eres exactamente igual a mí —dijo Armando, soltando una carcajada lunática—. El mundo se quema y tú solo quieres jugar con las piezas rotas.

Afuera, Leo y Mateo escucharon la explosión de los robots que Miguel había destruido a la distancia gracias a la radio.

¡El chico está cumpliendo! —gritó Mateo, acelerando el motor del carro—. ¡Leo, prepara el hacha! Si Nihil intenta salir, le pasamos por encima antes de que use su látigo.
El Coronel Nihil, viendo que su antiguo amigo Armando dudaba al ver a Lyra, rugió por el altavoz:
¡Armando, mátala! ¡No te dejes llevar por nostalgias baratas!



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 27.04.2026

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