Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

Besos Fugaces y la Sombra de Nihil

El ambiente en el palacio seguía dividido entre el caos tierno de las trillizas y la vigilancia de los guerreros. Sin embargo, en el rincón donde Jake intentaba sobrevivir al escrutinio de las pequeñas lámparas vivientes, la tensión tomó un rumbo mucho más personal.

Jake todavía tenía la mano sobre sus ojos, tratando de ignorar los destellos coordinados de Esmeralda, Lily y Flor, cuando sintió una presencia gélida y elegante justo en su nuca. Un aroma a flores de invierno inundó sus sentidos un segundo antes de que una voz susurrara su nombre.

Te ves muy tenso, Jake... deberías
aprender a relajarte con las niñas.

Lucy aparece detrás de Jake con una sonrisa traviesa. Antes de que él pudiera procesar la frase, Jake se asusta dando un pequeño salto en el sofá, pero su sorpresa fue cortada de tajo. Con un movimiento rápido y decidido, Lucy le da un beso a Jake, un beso que dejó al estratega mental con la mente completamente en blanco, algo que casi nunca le sucedía.

Óscar queda impactado por lo que pasó. El padre de las trillizas, que estaba luchando con un pañal rebelde, soltó la prenda y se quedó con la boca abierta, mirando la escena como si hubiera visto un fantasma.

¡Por el gran volcán! —exclamó Óscar, señalándolos con el biberón—. ¡Jake! ¡Lucy! ¡¿Desde cuándo el hielo y la mente se llevan tan bien?! ¡Me vas a matar de un susto, compañero!

Lucy se separó con elegancia, guiñándole un ojo a un Jake que parecía haber olvidado cómo hablar, mientras las trillizas celebraban el momento haciendo que sus colitas brillaran en un tono rosa pastel.

Sin embargo, la dulzura del momento fue cortada por una vibración siniestra que recorrió el suelo del palacio. Fuera de los muros, la figura encapuchada se retiró, revelando su verdadera identidad a través de un comunicador de sombras. No servía a la Jefa; servía al caos absoluto.

El veneno está plantado, mi señor —dijo el espía.
En su fortaleza de cristal oscuro, el Coronel Nihil observó la señal a través de su orbe. Ya no había rastro de la redención de la Jefa; ahora solo quedaba la ambición fría de un hombre que quería ver a los Elementos consumidos por el Vacío.

Excelente —siseó Nihil—. Dejen que se besen, que rían y que cuiden a sus crías. Mientras más fuerte sea su amor, más dolorosa será la caída cuando la oscuridad empiece a pudrir el jardín desde adentro.

En el laboratorio, Saphira se detuvo en seco. Miró sus instrumentos y notó que la energía solar que alimentaba las cunas de las trillizas estaba siendo absorbida por una fuerza desconocida. La luz de Astra estaba empezando a parpadear, y no por una travesura de los bebés.
Ángel... Lyra... —susurró Saphira, sintiendo un escalofrío—. Algo viene. Y no es una sombra común. Es Nihil.



#3065 en Fantasía
#634 en Magia

En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 23.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.