Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

El Rugido de la Luna y el Silencio del General

⚔️
La oscuridad en el Gran Salón no era una simple niebla; era una masa viviente, una extensión de la voluntad retorcida de Nihil que se alimentaba del miedo de los presentes. El calor de la lava de Ángel se extinguía segundo a segundo, y el brillo de las espadas de Luz palidecía ante la presión asfixiante del vacío. El polvo tóxico flotaba como una sentencia de muerte, esperando el primer pulmón debilitado para atacar.

Justo cuando la sombra lanzaba un zarcillo líquido hacia los pies de la pequeña Aura, un destello de plata fría cortó la penumbra. Desde el ala oeste, una figura emergió con una autoridad que hizo que la misma oscuridad retrocediera por puro instinto.
Selene sale, su capa de terciopelo nocturno ondeando como si tuviera vida propia. Sus ojos no mostraban miedo, sino una furia antigua y soberana. Sin mediar palabra, alzó su arma legendaria sobre su cabeza, captando el poco reflejo lunar que lograba atravesar los vitrales manchados.
Con un movimiento descendente cargado de una potencia sísmica, Selene con su guadaña golpea el suelo de mármol. El impacto no rompió la piedra, pero liberó una onda de choque de energía lunar pura que vibró en una frecuencia prohibida para el vacío.

¡SALGAN DE AQUÍ! ¡FUERA DE MI VISTA, INMUNDICIAS DEL VACÍO! —gritó Selene con una voz que no parecía humana, sino el eco de una montaña derrumbándose.

El efecto fue instantáneo. La sombra, que antes devoraba la luz de los reyes, soltó un alarido siseante que heló la sangre de todos. Como si hubieran sido azotadas por un látigo de fuego frío, las sombras se fueron, retrayéndose violentamente hacia las grietas de las paredes y huyendo hacia los rincones más profundos del jardín, dejando el salón envuelto en un silencio sepulcral y un aire extrañamente purificado.

Sin embargo, el alivio fue breve. En el centro de la estancia, la figura imponente de Ángel se queda quieto, como una estatua de obsidiana. Sus manos, que antes desprendían un calor volcánico, ahora estaban pálidas y cubiertas de una escarcha grisácea. Sus ojos, usualmente encendidos como brasas, estaban fijos en la nada, sin parpadear.

¡Ángel! ¡Háblame! —exclamó Luz, corriendo hacia él y tomando su rostro entre sus manos. Estaba helado—. ¡Selene, qué le pasa! ¡Su fuego se ha apagado!
Selene descendió de los escalones, apoyando su guadaña con elegancia pero con los hombros pesados por el esfuerzo. Miró al General y luego a los rostros estupefactos de Jake, Lucy y Luz.

El polvo de Nihil no es veneno, Luz... es un parásito —dijo Selene, su voz recuperando su tono gélido pero cargado de una amarga sabiduría—. Ángel intentó quemar la sombra con su propia esencia, y la sombra aprovechó su calor para entrar en él. Está en un trance de congelación espiritual.

Lucy dio un paso adelante, mirando a Selene con una mezcla de respeto y sospecha.

¿Cómo hiciste eso? Ni siquiera la luz de la Reina pudo dispersarlas así. Parecía que les dabas órdenes... como si fueras su dueña.
Selene giró la cabeza, dejando que la luz de la luna bañara su rostro pálido. Una pequeña sonrisa triste cruzó sus labios mientras miraba las marcas negras que aún quedaban en el suelo.

Yo también controlo las sombras y también por que soy la que controla el lado oscuro de Luz. —sentenció Selene, y el aire pareció volverse más pesado ante su confesión—. La Luna no es solo luz blanca, pequeños guerreros. La Luna tiene un lado oscuro que nadie quiere mirar. Nihil usa las sombras para destruir; yo las uso para recordarles quién es su verdadera reina. Pero no se equivoquen... lo que hice fue solo un aplazamiento. La sombra que entró en Ángel es una semilla, y si no encontramos la forma de despertarlo, esa semilla brotará desde su corazón.
Aura, abrazada a la pierna de Luz, miró a Selene con ojos llorosos.

¿Mi papá se va a quedar así para siempre? —preguntó la niña con un hilo de voz.

Selene se arrodilló frente a ella, poniendo una mano sorprendentemente cálida en su cabeza.

No si tu madre y yo entramos en el lugar donde Nihil lo ha escondido. Pero para eso, Luz, vas a tener que confiar en mi oscuridad tanto como confías en tu propia luz.



#3065 en Fantasía
#634 en Magia

En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 23.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.