Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

LA Flecha del Pequeño Heredero

El silencio en el Gran Salón era tan pesado que podía sentirse en los pulmones. El calor que emanaba de Ángel era sofocante, convirtiendo el aire en un vapor denso, mientras el frío cuchillo de Nihil presionaba la garganta de Luz. Un solo temblor, un solo error, y Astra perdería a su Reina.
Desde detrás de la columna destruida, Solion tenía los puños apretados. Sus ojos naranjas estaban fijos en la mano de Nihil, esa mano que todavía pisaba los dedos de su madre. El miedo que sentía se transformó de repente en una combustión interna. No podía quedarse mirando cómo su padre sufría y su madre sangraba.

¡Aura, suéltame! —susurró Solion con una voz que no era la de un niño, sino la de un guerrero—. ¡Tengo que hacerlo!
Aura, viendo la determinación suicida y heroica en los ojos de su hermano, soltó lentamente su brazo.

Dale en el ojo, Solion. No falles.
Solion se puso de pie, saliendo de las sombras. Sus manos pequeñas comenzaron a brillar, no con una chispa débil, sino con un fuego blanco y puro que le recorría los antebrazos. Invocó su arco de madera reforzada, y una flecha de pura lava comprimida se materializó en la cuerda.

¡OYE, OJO DE VACÍO! —gritó Solion con todas sus fuerzas, su voz resonando en las bóvedas del palacio.
Nihil, sorprendido por el grito de una voz tan pequeña, cometió el error fatal de girar la cabeza apenas unos milímetros. Fue el segundo que el destino necesitaba. Solion disparó su flecha de fuego, y el proyectil voló como un cometa, dejando un rastro de cenizas en el aire.

La flecha no mató a Nihil, pero impactó directamente en la mano que sostenía el cuchillo. El calor fue tan intenso que el metal oscuro se puso al rojo vivo instantáneamente, obligando a Nihil a soltar el arma con un alarido de dolor.
¡AHORA, PAPÁ! —chilló Aura, saliendo también de su escondite para lanzar un destello de luz que cegó temporalmente al villano.
Ángel no necesitó más. Con un rugido que hizo que los cristales del palacio estallaran en mil pedazos, el General se impulsó. El suelo bajo sus pies se convirtió en un rastro de lava líquida. En un parpadeo, estuvo sobre Nihil.

¡TE DIJE QUE NO LA TOCARAS! —bramó Ángel.
Con un puñetazo cargado con la fuerza de un volcán en erupción, Ángel golpeó a Nihil en el pecho, mandándolo a volar a través de tres paredes sólidas del palacio. El villano salió despedido hacia el patio exterior como un proyectil oscuro, dejando una estela de humo negro tras de sí.
Sin perder un segundo en celebrar, Ángel cayó de rodillas junto a Luz. Sus manos, antes destructoras, se volvieron delicadas y temblorosas al tocar el rostro de su esposa.
Luz... mi vida, mírame... —suplicó Ángel, usando su calor para estabilizar la temperatura de ella—

Perdóname por tardar tanto. Perdóname...

Luz abrió los ojos con dificultad, soltando un quejido de dolor al mover su mano herida, pero logró esbozar una sonrisa débil al ver a sus hijos corriendo hacia ellos.

Lo hicieron... —susurró Luz, mirando a Solion—. Mi pequeño valiente... diste en el blanco.
Solion se lanzó a los brazos de su madre, llorando de alivio mientras Aura se unía al abrazo familiar, rodeándolos a todos con sus colas. El peligro inmediato había pasado, pero fuera del palacio, el cráter donde cayó Nihil empezaba a emitir un brillo púrpura que indicaba que el monstruo aún no había sido derrotado definitivamente.



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 10.07.2026

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