El aire en el ala este del palacio era denso y cargado de una electricidad estática que hacía que las lámparas de cristal vibraran. El pacto de amor entre Jake y Lucy se había sellado en el balcón, pero el fuego que se había encendido entre ellos no se apagaría con simples palabras. La Pasión en la Alcoba Luego Lucy y Jake van a su cuarto. Al cerrar la puerta, el estratega no tuvo tiempo de calcular nada. Lucy, impulsada por la intensidad de sus sentimientos y la urgencia de vivir cada momento como si fuera el último, lo acorraló contra la madera tallada. — No más estrategias, Jake. No más planes —susurró Lucy, rodeando el cuello de Jake con sus brazos, mientras el frío de su piel contrastaba con el calor que emanaba del sonrojo de él. El romance estalló en un torbellino de besos desesperados. Jake, dejándose llevar por primera vez en su vida, la levantó en vilo, llevándola hacia la cama mientras las sombras del cuarto danzaban al ritmo de su respiración agitada. Sin embargo, en su ímpetu y en el frenesí de la pasión, Lucy estaba golpeando mucho la pared con la cabecera de la cama o con sus propios movimientos, sin percatarse de que el aislamiento acústico de esa ala del palacio era... cuestionable. El Interrogatorio del Hermano Lo que ellos habían olvidado, o quizás ignorado en el calor del momento, era que su cuarto estaba al lado del cuarto de su hermano gemelo Williams. El veterano guerrero, que ya estaba de mal humor tras la tensa charla con su hijo Miguel, intentaba meditar cuando los golpes rítmicos y los ruidos de la habitación contigua empezaron a sacudir sus propios cuadros. Williams frunció el ceño, se levantó de su asiento y, con paso firme, salió al pasillo. Williams toca la puerta con tres golpes secos y autoritarios que resonaron como disparos en la habitación de Jake. — ¡Jake! ¡¿Qué está pasando ahí dentro?! —gritó Williams desde el otro lado, con voz de sargento—. ¡Parece que están derribando el muro! Adentro, Jake se congeló, con el corazón martilleando en su pecho. Lucy soltó una pequeña risa traviesa, tapándose la boca con la sábana para no ser escuchada. — Williams pregunta si estaba bien a Jake —continuó el hermano desde afuera—. ¡Si es un ataque del Vacío, dímelo ahora para entrar con la guadaña! ¡Si no, guarda un poco de silencio, que algunos intentamos velar por la seguridad del reino! Un Momento Incómodo y Dulce Jake, tratando de recuperar su voz de "estratega profesional", aunque le temblaba ligeramente, respondió pegado a la puerta: — ¡Todo está bajo control, Williams! ¡Solo... estábamos moviendo unos muebles! ¡Vuelve a tus mapas! — ¡Mover muebles a estas horas! ¡Eres un desastre, hermano! —refunfuñó Williams antes de que se escucharan sus pasos alejándose por el pasillo. Lucy atrajo a Jake de nuevo hacia ella, sus ojos brillando con una luz azulada y romántica. — ¿Moviendo muebles, Jake? Esa es la peor mentira que has dicho en toda tu carrera. Jake se rió, relajando los hombros y besando la frente de Lucy. — Bueno, es difícil pensar con claridad cuando tú eres la que ocupa todos mis pensamientos. El drama de la guerra seguía afuera, y el secreto de la sangre de Williams y Miguel aún pesaba en el aire, pero dentro de esas cuatro paredes, el romance entre el estratega y la guerrera de hielo se volvía inquebrantable.
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