Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

La Verdad Tras el Muro y el Nuevo Destino

La mañana en Astra nació con un sol pálido que se filtraba por los ventanales de cristal, bañando los pasillos con una luz dorada. En el ala este, el silencio de la noche había sido reemplazado por una tensión vibrante. Jake y Lucy salieron de su habitación, pero el ritmo de sus pasos ya no era el mismo de siempre.
Lucy estaba cojeando un poco, moviéndose con una lentitud inusual en una guerrera de su calibre. Sus músculos, tensos por años de batalla, parecían haber cedido ante una noche de pasión que desafió incluso sus propias reglas. Jake estaba abrazándola, rodeando su cuerpo con un brazo protector mientras mantenía su mano posada con una ternura infinita en su vientre, como si ya pudiera sentir el pulso de un futuro que apenas comenzaba a gestarse.
No habían caminado ni diez metros cuando una figura imponente se cruzó en su camino. Williams, con los brazos cruzados y una expresión que mezclaba la severidad militar con una chispa de burla fraternal, los observaba apoyado en una columna.
Williams recorrió con la mirada la mano de Jake sobre el vientre de Lucy y luego se fijó en la forma en que ella caminaba. Una sonrisa ladeada, cargada de sarcasmo, apareció en su rostro.
— Con que moviendo muebles, ¿eh? —soltó Williams, soltando una carcajada seca que resonó en el pasillo—. Debieron ser unos armarios de obsidiana muy pesados para que el "Gran Estratega" terminara tan agotado y la capitana no pueda ni mantener el paso.
Jake se tensó, sintiendo que el calor subía de nuevo a sus mejillas, pero no retiró la mano del vientre de Lucy. El romance ya no era un secreto que quisiera esconder.
— Williams, no es el momento para tus bromas de cuartel —replicó Jake, intentando mantener la dignidad.
— Oh, claro que lo es —dijo Williams, acercándose a ellos con paso lento—. Porque anoche casi derriban la pared de mi cuarto con sus "remodelaciones". Pero miren esto... Y ahora... ¿Cómo me explicas que Lucy quedó embarazada, hermano? Porque esa mirada que tienes no es de alguien que movió una silla, Jake. Es la mirada de alguien que acaba de cambiar el destino de su linaje.
Lucy, lejos de amedrentarse, levantó la barbilla y miró a Williams directamente a los ojos, apoyándose más en el pecho de Jake.
— No tiene nada que explicarte, Williams —sentenció Lucy con voz firme pero suave—. Hemos decidido que la guerra no va a ser lo único que dejemos atrás. Si este mundo va a sobrevivir a Nihil, necesita algo más que soldados. Necesita una razón para seguir existiendo después de la batalla final.
Williams dejó de reír. El drama de la realidad lo golpeó. Miró a su hermano gemelo, dándose cuenta de que Jake había dado un paso que él, sumido en sus deberes y secretos, no se había atrevido a dar.
— Un bebé... —murmuró Williams, su tono cambiando a uno mucho más serio y protector—. ¿Tienen idea de lo que han hecho? Nihil no se detendrá ante nada. Si se entera de que hay una nueva vida en camino, una que une la mente de un estratega y el hielo de una guerrera... se convertirá en su primer objetivo.
— Por eso te lo estamos diciendo —respondió Jake, apretando el abrazo sobre Lucy—. Porque ahora no solo luchamos por la corona de Luz o por la paz de Astra. Luchamos por él... o por ella. Y voy a necesitar que mi hermano, el mejor guerrero que conozco, me ayude a asegurarme de que este niño vea la luz del sol.
Williams suspiró, puso una mano pesada en el hombro de Jake y asintió solemnemente.
— Está bien, hermano. Pero si vuelve a haber "mudanzas" a medianoche, juro por mi guadaña que los mando a dormir al patio de entrenamiento.



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 07.08.2026

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