El Látigo de la Esperanza y el Gran Error del estratega
El ambiente en el palacio había dado un giro de 180 grados. El miedo a la guerra seguía allí, pero ahora estaba cubierto por una capa de expectación dorada. Jake, cuya mente solía procesar variables de combate y trayectorias de energía, ahora solo podía pensar en una cosa: el pequeño ser que crecía bajo el corazón de Lucy. Sin poder contener la urgencia, y arrastrando a una Lucy que alternaba entre la risa y el agotamiento, llegaron al laboratorio. Jake pide a Saphira para ver si es hombre o mujer. Estaba tan ansioso que sus palabras se atropellaban unas a otras, algo inaudito en el hombre que solía dar órdenes con la frialdad de un glaciar. Saphira acepta, conmovida por la escena. — Nunca te había visto perder los estribos de esta manera, Jake. Está bien, veamos qué futuro nos depara este pequeño guerrero. Saphira comenzó el ritual. Sus manos trazaron círculos de energía sobre el vientre de Lucy, y una pantalla de luz biespectral se materializó en el aire. Se veía una silueta pequeña, rodeada de un aura que mezclaba el frío azul de Lucy con los destellos violetas de la mente de Jake. Jake, con los ojos desorbitados y el pulso a mil por hora, vio un destello de energía entre las piernas de la imagen proyectada. Sin esperar un segundo más, gritó con una alegría que retumbó en las pociones de Saphira: — ¡ES UN NIÑO! ¡Saphira, míralo! ¡Es un pequeño guerrero! ¡Le enseñaré esgrima mental y a jugar al ajedrez de sombras! ¡Será el heredero más fuerte de Astra! —Jake empezó a dar saltos de alegría, abrazando a un Williams que pasaba por ahí y que no entendía nada. Lucy se echó a reír, tapándose la cara de la vergüenza. Saphira, con una ceja levantada y una sonrisa burlona, carraspeó fuertemente para llamar la atención del histérico futuro padre. — Jake... cálmate un segundo, estratega de pacotilla —dijo Saphira soltando una carcajada—. Es una niña. Lo que viste fue el reflejo del cordón umbilical cargado de tu energía. Felicidades, vas a tener una hija que probablemente te tendrá comiendo de la palma de su mano en cinco minutos. Jake se quedó congelado a mitad de un salto. El silencio en el laboratorio fue sepulcral por tres segundos, hasta que Williams estalló en una carcajada que casi derriba los estantes. — ¡El gran estratega no sabe distinguir un cordón de un heredero! —se burló Williams, dándole una palmada en la espalda que casi lo tira al suelo—. ¡Prepárate, hermano, porque las niñas son mucho más difíciles de engañar con tus planes mentales! Jake, con la cara más roja que la lava de Ángel, miró de nuevo la imagen. La luz se volvió de un rosa perlado brillante. Una niña. Su pequeña princesa de hielo y pensamiento. — Una niña... —susurró Jake, esta vez con una ternura que le quebró la voz. Se acercó a Lucy y le tomó la mano, besándola con devoción—. Perdón, es que el apuro me nubló el juicio... Una niña, Lucy. Tendrá tu belleza y, espero, tu paciencia para aguantar a un padre tan despistado como yo. Lucy lo atrajo hacia ella, dándole un beso suave mientras las lágrimas de alegría rodaban por sus mejillas. El romance y la comedia se mezclaron en un abrazo que hizo que incluso Saphira se limpiara una lágrima furtiva.
Nota:hola a todossss ya termine todo pero.... Ahora en un futuro oooo libro contare la vida de selene y Estrella y de Williams y Jake cuando eran villanls
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