Los Secretos de la Magia 2:"El Vacío"

El primer regalo de un Tía Guerrero

El banquete había terminado, pero la euforia en el Palacio de Astra seguía flotando en el aire como partículas de escarcha dorada. Williams, que durante toda la cena se había burlado de los nombres kilométricos de su hermano, tenía un plan propio. No era hombre de muchas palabras, pero cuando se trataba de su futura sobrina, su instinto de protección era tan afilado como su guadaña.
Mientras Jake y Lucy intentaban recoger los restos de la "batalla de nombres" en su habitación, se escuchó un golpe rítmico y metálico en la puerta. Era Williams, que traía algo envuelto en una pesada tela de cuero de dragón.
— Jake, Lucy... —entró Williams con una seriedad que contrastaba con su risa de hacía una hora—. He estado pensando. Si esa niña va a tener el nombre de una flor, va a necesitar algo que muerda más que unas simples espinas.
Con un movimiento fluido, Williams extendió el envoltorio sobre la mesa. Williams le regala a la futura Rosa una pequeña espada de juguete, pero no era cualquier juguete. Estaba forjada con "Acero de Escarcha", un metal que no cortaba la piel, pero que emitía un brillo azulado capaz de disipar pequeñas sombras. Tenía el mango grabado con una rosa minúscula.
Jake entró en pánico por la seguridad en cuanto vio el brillo del metal. Se lanzó sobre la mesa, intentando cubrir el arma con sus manos como si fuera una bomba a punto de estallar.
— ¡Williams! ¡¿Estás loco?! —gritó Jake, con los ojos fuera de sus órbitas—. ¡Todavía no ha nacido y ya le estás dando armas blancas! ¡Podría picarse un ojo! ¡Podría... podría magnetizar energías negativas! ¡He leído que el Acero de Escarcha atrae a los duendes del polvillo!
— ¡Por los dioses, Jake! —bufó Williams, rodando los ojos—. Es un juguete de entrenamiento sensorial. ¡Apenas pesa lo que una pluma de fénix! ¡Es para que se acostumbre al peso de la responsabilidad!
— ¡Responsabilidad es aprender a gatear sin chocar con las paredes, no aprender esgrima de sombras en la cuna! —replicó Jake, midiendo la longitud de la espada con sus dedos temblorosos—. ¡Lucy, dile algo! ¡Dile que no vamos a poner una armería en el cuarto del bebé!
Lucy se acercó, tomando la pequeña espada con una mano y examinando el grabado con una ternura que hizo que Jake se callara de golpe. La pasó por su mejilla, sintiendo el frío reconfortante del acero.
— Es hermosa, Williams —susurró Lucy, ignorando los ruiditos de protesta de su marido—. Jake, cálmate. No va a salir de la barriga dando estocadas. Pero me gusta que sepa, desde antes de nacer, que su familia siempre estará lista para poner un arma en su mano si el mundo se vuelve oscuro.
— ¡Ves! —exclamó Williams triunfante—. Lucy sí entiende. Tú, en cambio, vas a terminar poniéndole un casco de burbuja biespectral para que no le dé el aire.
Jake suspiró, derrotado una vez más por la alianza entre su hermano y su esposa. Se acercó a Lucy y rodeó su vientre, sintiendo el metal frío de la espadita cerca de su mano.
— Está bien... —cedió Jake con un susurro dramático—. Se queda. Pero la guardaremos en una caja con triple cierre biespectral y solo podrá tocarla bajo la supervisión de tres generales y un mapa de riesgos actualizado.
— Como digas, "papá sobreprotector" —rio Lucy, dándole un beso en la mejilla mientras Williams se retiraba del cuarto, satisfecho con su primer regalo para la pequeña Rosa.



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En el texto hay: fantasia épica, guerra epica, leyendas y profecias

Editado: 13.09.2026

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